Última hora

Última hora

¿Una copa de azul?

Leyendo ahora:

¿Una copa de azul?

¿Una copa de azul?
Tamaño de texto Aa Aa

Este vino tan peculiar ha causado sensación en el sureste de Francia.

Para los enólogos más puristas, el vino es una forma de vida más que una simple bebida, pero en la ciudad de Sete, los consumidores disfrutan del vino en todas sus presentaciones y colores. Y este chardonnay de color azul turquesa ya lo han probado cientos de personas en los restaurantes y bares de playa del complejo mediterráneo.

Las primeras 2.000 botellas ya se han agotado y en vista del éxito, sus distribuidores han encargado 600.000 botellas más. Calculan que podrán venderlas en los próximos dos meses. La demanda del vino se extiende desde Francia, Bélgica y Alemania hasta Rusia, el Caribe o China.

"Todo se volvió una locura después de salir en la televisión, así que todos apagamos nuestros teléfonos móviles, decidí alejarme, dejar mi teléfono en casa, le dije a mi esposa que nos íbamos, que no podíamos quedarnos. Sabíamos que generaría cierta popularidad, pero no tanto, fue una locura, todo el mundo nos contactó al día siguiente para ver Vindigo, diciendo que querían probar el Vindigo", cuenta Rene Le Bail, su distribuidor.

Este vino azul se fabrica en el sur de España, en Almería. Está hecho a base de uva Chardonnay infundida con pieles de uva roja. Es en esa piel donde se encuentra el pigmento natural que le da el tono azul al vino. Su resultado: aromas de cereza, frambuesa y maracuyá.

En un país donde el vino rosado fue visto durante décadas como el hermano pequeño del vino tinto y blanco, no todos comparten la convicción de que el vino azul está aquí para quedarse.