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Guerra interna y acusaciones de espionaje: todo lo que se sabe de la crisis del Partido Popular

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Por Laura Llach
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el líder del Partido Popular, Pablo Casado, celebran la victoria en las elecciones regionales
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el líder del Partido Popular, Pablo Casado, celebran la victoria en las elecciones regionales   -   Derechos de autor  Bernat Armangue/ The Associated Press.   -  

Tras meses de tensión en el seno del Partido Popular el estallido público era inevitable. Ninguna crisis había golpeado tan fuerte al partido conservador español como la que está viviendo en estos momentos. El pulso entre la dirección nacional del partido y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, amenaza con acabar con el liderazgo de Pablo Casado, actual presidente de los populares.

Una guerra interna que ya se ha trasladado a la calle. Este mismo domingo, alrededor de 3.000 manifestantes se agolpaban a las puertas de la sede del partido en Madrid para pedir la dimisión de Casado, al grito de “todos con Ayuso”.

Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha reiterado esta mañana, en rueda de prensa, que ha sufrido un “cruel ataque político” por parte de su propio partido, en el que “se le ha negado la presunción de inocencia”.

Mientras los detalles de estas acusaciones cruzadas siguen llegando, Euronews repasa la cronología de los eventos y todo lo que se sabe hasta ahora sobre la crisis interna del Partido Popular.

¿Qué ha pasado en el PP entre Ayuso y Casado?

El pasado 16 de febrero estallaba la noticia en la prensa española: altos cargos del Partido Popular estaban investigando de forma secreta, incluso llegando a contactar con una agencia de detectives privados, a la presidenta de la Comunidad de Madrid. También a su hermano, Tomás Díaz Ayuso.

¿La razón? La cúpula del partido sospechaba que podría haberse llevado una comisión por la adjudicación de un contrato a dedo, concedido por el Gobierno madrileño, a un antiguo amigo de la familia Ayuso para comprar mascarillas en abril de 2020.

Este contrato se adjudicó en medio de la primera ola de la pandemia y sirvió para comprar mascarillas FFP2 y FFP3 en un momento en el que había desabastecimiento. El importe total ascendió a 1,5 millones de euros y fue otorgado a la empresa Priviet Sportive SL, cuyo propietario es Daniel Alcázar. Alcázar y la familia Ayuso veraneaban juntos desde la infancia.

El presidente de los populares cifró la comisión que se llevó el hermano de Isabel Díaz Ayuso en 286.000 euros.

En una entrevista en la cadena de radio COPE, Casado aseguraba que "más allá de que sea ilegal, la cuestión es si es entendible que el 1 de abril de 2020, cuando morían en España 700 personas, se pueden contratar con tu hermana y recibir 300.000 euros por vender mascarillas. Yo no permitiría que mi hermano cobrara 300.000 euros por un contrato decidido en un Consejo de Ministros".

Isabel Díaz Ayuso negaba esta cifra y admitía que su hermano recibió 55.000 euros a modo de contraprestación por su labor para gestionar la compra de mascarillas y no como comisión por intermediar en el contrato.

“La factura a Priviet Sportive no es una comisión por obtener el contrato de la Administración, sino el cobro de las gestiones realizadas para conseguir el material en China y su traslado a Madrid, que es distinto. Es una contraprestación por su trabajo, no una comisión por intermediación”, aclaraba la presidenta en un comunicado.

Además, Díaz Ayuso siempre ha sostenido que no supo de la adjudicación de este contrato hasta un año y medio después de que se realizase el mismo.

Acusaciones de espionaje

El pasado diciembre, la presidenta de la Comunidad de Madrid recibió la información de que desde el partido estaban investigando a su entorno familiar. Incluso habían contactado con el Grupo de Investigación Mira, una empresa privada de detectives, para investigar los datos bancarios de su hermano y conocer si había cobrado comisiones ilegales.

El detective de la empresa también habló con el equipo de Ayuso y les comentó que había recibido el encargo, pero que rechazó la petición porque suponía una actuación delictiva, ya que la información bancaria y fiscal de una persona es confidencial.

Por su parte, Pablo Casado explicó en una entrevista que en septiembre de 2021 se reunió con Ayuso, le comentó que les había llegado información sobre un posible cobro de comisiones por parte de su hermano y le preguntó sobre ello.

"Al final, le digo, con respeto y pesar: me ha llegado esto, me preocupa esto, dime si es cierto y qué se puede hacer", relataba el líder de los populares. Ayuso le aseguró que le enviaría información y que investigaría el tema, pero nunca hubo respuesta.

Lo cierto es que la trama de espionaje ha acabado con la dimisión de Ángel Carromero, mano derecha del alcalde popular José Luis Martínez-Almeida en el Ayuntamiento de Madrid. Fuentes del partido le señalaban como uno de los cerebros de la trama de espionaje y el propio Martínez-Almeida afirmó que si se probaba su implicación tendría que cesarle. El pasado jueves, Carromero dimitió de su cargo público sin más explicaciones.

Carromero no es el único que está bajo el foco mediático. Peligra también la posición de Teodoro García Egea, secretario general del Partido Popular y número dos de Pablo Casado. Son muchas las voces que le señalan como uno de los responsables de la trama y de querer acabar desde hace tiempo con el liderazgo de Ayuso.

Entre las razones, la posible ambición de la presidenta de la Comunidad de Madrid de dar el salto a la política nacional y la amenaza que esto supone para Pablo Casado. Aunque Ayuso ha reiterado en varias ocasiones que su deseo es centrarse únicamente en hacer política en Madrid.

El PP en “situación de colapso”

La Fiscalía Anticorrupción ya tiene sobre la mesa denuncias por parte de los partidos de la oposición, entre ellos el Partido Socialista, para que se investigue el contrato vinculado al hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

En una rueda de prensa esta misma mañana, Ayuso ha defendido su actuación y ha comentado que ahora “le toca defenderse ante la fiscalía” hasta donde la han “arrastrado maliciosamente”. Además, tachaba de “cruel ataque político” la conducta de su partido.

Unas declaraciones que le costaron, la semana pasada, la apertura de un expediente informativo que podría haber derivado en su inhabilitación o expulsión del partido. Una reacción muy polémica a la que la dirección puso fin, tan solo dos días después de su apertura, alegando que Ayuso había aportado la información requerida sobre la contratación.

Son varios los líderes regionales del Partido Popular que han pedido a Pablo Casado medidas urgentes para poner punto y final a esta crisis. El último de ellos, el gallego Alberto Núñez Feijóo que sostenía que "esta situación de colapso no se la merecen ni los militantes, ni el partido, ni España".

No cabe duda de que la guerra interna ha pasado factura de cara a la opinión pública. Una reciente encuesta publicada por el diario El Mundo muestra un panorama desolador para los populares.

El estudio comparaba el voto de los ciudadanos antes y después del estallido de la crisis. El 26,8% de estimación de voto y los 113 escaños que los españoles otorgaban al PP caía drásticamente hasta el 22,6% y dejaba el número de escaños en 94, tan solo un día después de que la opinión popular conociese los detalles de la guerra interna.

Una pérdida de electorado de la que se está beneficiando Vox. El partido de extrema derecha superaba, en esta misma encuesta, el 20% de estimación de voto y se quedaba a solo 1,8 puntos del sorpasso. La formación no deja de crecer y es la primera vez en la historia del sondeo que supera el 20%.