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Oposición a la obligatoriedad de vacunarse contra la COVID-19 en Austria

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Por Julian GOMEZ
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Witness   -   Derechos de autor  euronews   -  

El 9 de marzo el Gobierno austríaco ha anunciado que la ley vacunación obligatoria contra la COVID 19 había sido suspendida y no se aplicará a partir de mediados de marzo como estaba previsto. Una comisión de expertos revaluará la situación el próximo mes de junio.

_Este cambio de rumbo ha llegado tras un intenso debate social en el país. Nuestro reportaje, producido y emitido en los días previos a la suspensión de esta ley, subrayaba la naturaleza de este debate y la insistente oposición a la obligatoriedad de esta inmunización en el país. _

El periodista de Euronews, Julián López Gómez, cuenta en primera persona, para Euronews-WITNESS su experiencia en Austria. Un país al que viajó para realizar un reportaje sobre la obligación de vacunarse contra la COVID-19, para todos los ciudadanos residentes en la nación centroeuropea, mayores de 18 años.

Me llevó algo menos de dos horas comprender por qué las emociones están a flor de piel estas últimas semanas en la normalmente apacible Viena, capital de Austria.

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Ciudadanos se manifiestan en Viena, para mostrar su oposición a la obligatoriedad de vacunarse contra la COVID-19 en Austria.Euronews-WITNESS

El país es el único de toda la Unión Europea con vacunas obligatorias para todos los adultos de más de 18 años. Los no vacunados se arriesgan a multas de hasta 3 600 euros al año.

Había venido a informar sobre cómo esta obligación es percibida por los austríacos. ¿Ayudará a acabar con la pandemia? ¿O está simplemente contribuyendo a polarizar y dividir aún más la sociedad austríaca?

Durante dos días, me había reunido con políticos y ciudadanos a favor y en contra de esta política vacunal. Había hablado también con expertos en centros de vacunación. Había entrevistado a policías que deberán hacer respetar la ley.

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Panel indicador del centro de vacunación contra la COVID-19, establecido en una capilla lateral de la Catedral de San Esteban, en Viena.Euronews-WITNESS

Luego, una fría tarde de viernes, me acerqué a filmar una manifestación de antivacunas en apoyo de los denominados "convoyes de la libertad". Intentando emular el ejemplo canadiense, los organizadores habían intentado llevar sus camiones, coches y furgonetas al centro de Viena. El ayuntamiento les denegó la autorización. Así que los antivacunas motorizados comenzaron a dar vueltas en las calles aledañas al centro histórico. La gente los jaleaba desde las aceras, mientras un fornido despliegue policial controlaba la situación.

Se trata de un decorado muy interesante para rodar un reportaje; había mucho colorido, ruido, acción. Algunos manifestantes llevaban banderas austríacas (también alguna canadiense). Muchos tenían sirenas, maracas, carracas, sordinas o tambores. Las pancartas tenían escritas cosas como "Pandemia falsa" o "Paren el culto a la COVID-19".

Entrevisté a muchos de los manifestantes. Sus declaraciones eran igualmente coloridas. "Nos están vacunando como a cerdos en un establo", me dijo un hombre de unos 60 años. "Estamos aquí por nuestros hijos, por la paz, por la libertad y por la democracia. Y basta", me dijo otro, de unos 40 años.

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Ciudadanos se manifiestan en Viena, para mostrar su oposición a la obligatoriedad de vacunarse contra la COVID-19 en Austria.Euronews-WITNESS

Había policías por todos los sitios, intentando evitar que los manifestantes bloquearan el tráfico en las calles.

Llevaba dos horas rodando la manifestación cuando decidí hacer mi propia "salidilla"; comentario periodístico dirigido al espectador. Puse mi iPhone en modo 'autofoto' y comencé a hablar a la cámara mientras caminaba entre la multitud. Tuve que repetirla varias veces; demasiada gente, demasiado ruido alrededor.

Y luego, después de una de las tomas, un hombre se me acercó por la izquierda gritando y empezó a empujarme.

"¡Lárgate de aquí! ¡Pírate!".

"¡Me estoy filmando a mí mismo!", respondí, perdiendo el equilibrio ante sus empujones.

"¡Las mujeres se sienten agredidas!. ¡Pírate!".

La persona me empujó tres veces hasta que mi guía, Klaus Jurgens, y otros manifestantes nos separaron. Intenté decirle que estábamos en la calle, en un espacio público, y que tenía derecho a filmar. Él siguió gritando en alemán. Acerté a entender que él pensaba que yo, durante la repetición de mis salidillas, estaba agrediendo a una mujer y sus hijos, que estaban enfrente entre los manifestantes. Yo ni siquiera me había fijado en ellos.

Al final se calmó y regresó a la protesta con sus compañeros.

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Ciudadanos se manifiestan en Viena, para mostrar su oposición a la obligatoriedad de vacunarse contra la COVID-19 en Austria.Euronews-WITNESS

Seguí filmando. Unos 15 minutos más tarde, el hombre volvió a acercarse a mí con otras personas que ayudaron con la traducción. "Lo siento", me dijo. "Fue un malentendido".

No se había dado cuenta de que yo era un periodista. "Lo siento", repitió.

"Estoy aquí para escuchar", le dije, mientras él regresaba a la manifestación.

Como todas las otras personas que estaban allí, el hombre estaba protestando de una forma no violenta. El ambiente era festivo, casi infantil. Pero por algún motivo, había perdido los nervios viéndome repetir mi "salidilla" enfrente de la cámara.

Estaba guardando mi equipo de grabación cuando Klaus, mi guía, me dijo que ya había oído de otros ejemplos de momentos de tensión en manifestaciones similares en Viena. "Como en otros sitios en Europa, la gente aquí está cansada de la pandemia", me dijo Klaus. "Estés a favor o en contra de las vacunas, los nervios están a flor de piel también aquí en Austria".