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La era de Viktor Orbán o el controvertido período del líder del Fidesz al frente del Ejecutivo

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Por Euronews
La era de Viktor Orbán o el controvertido período del líder del Fidesz al frente del Ejecutivo
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Tras 12 años en el poder, el primer ministro húngaro Viktor Orbán pide 4 más. Después de la jubilación de Angela Merkel, Orbán es, ahora, el jefe del Ejecutivo más longevo de la Unión Europea.

El Fidesz, liderado por él, se convirtió en el partido gobernante con una mayoría de dos tercios, en el Parlamento húngaro, en 2010.

En su primer mandato, Orbán estabilizó la economía húngara, sumida en la crisis, con impuestos sectoriales paralizantes y utilizando parte de los ahorros para pensiones, pero sin impuestos directos a la población. Al reformar la Constitución, dio un paso importante para mantenerse en el poder. Aunque la UE reaccionó con tibieza, 'Bruselas' pronto se convirtió en la causa de todos los problemas de comunicación de los húngaros con su Gobierno.

Durante la crisis de los refugiados de 2015, Orbán se erigió en enemigo acérrimo de la inmigración, argumentando que no se debía permitir la entrada de los migrantes en la UE y construyó una valla de alambre de espino en la frontera sur de Hungría.

Mientras tanto, inició una campaña xenófoba, culpando a los refugiados de quitarles el trabajo a los húngaros, cuando prácticamente, ninguno de ellos, quería quedarse en Hungría.

Poco después de la crisis de los migrantes, Orbán acusó al multimillonario George Soros de un complot para llevar un millón de migrantes a Hungría.

El Gobierno acusó a los grupos civiles que ayudan a los refugiados, a los romaníes... e incluso a las mujeres, de trabajar en contra del interés nacional húngaro, limitando su actividad con leyes controvertidas. La sede de la Fundación Soros y la Universidad Centroeuropea del multimillonario salieron de Budapest hacia Berlín y Viena.

Durante el Gobierno de Orbán, los recursos del Estado, todos los organismos reguladores, la mayoría de los medios de comunicación, las universidades y los principales agentes económicos quedaron bajo la influencia formal o informal del Fidesz, lo que provocó fuertes alertas de corrupción por parte de las ONG y también de la UE.

El mejor amigo del primer ministro, un empresario del gas llamado Lőrinc Mészáros, se ha convertido en la persona más rica de Hungría. También el yerno del primer ministro, István Tiborcz, es uno de los hombres más ricos; ambos están bien representados en la contratación pública.

Durante su última legislatura, con el número de muertos por la pandemia de coronavirus alcanzando una de las tasas más altas del mundo, la atención del Gobierno se dirigió hacia las organizaciones LGTBIQ+, afirmando que hacían campaña para convertir a los niños húngaros en homosexuales y transexuales. Se aprobó una nueva ley que difuminaba, intencionadamente, las líneas entre la homosexualidad y la pedofilia.

Los resultados económicos de la era Orbán son dispares. Durante años consiguió disminuir la deuda pública y el paro se convirtió en falta de mano de obra. El PIB creció de forma constante, pero el poder adquisitivo de los húngaros es uno de los más bajos de la UE. Y, en el contexto regional, Hungría se ha quedado atrás. El año pasado se caracterizó por la fijación del precio de muchos productos, como la gasolina y los alimentos básicos, y por las transferencias directas por valor de 3 000 millones de euros a las familias, los pensionistas y otros grupos importantes de electores, por lo que el Fidesz se aseguró de que sus votantes no acudieran a las urnas sintiéndose peor que antes.

Pero la deuda pública volvió a dispararse hasta alcanzar cifras récord, dejando la perspectiva de problemas económicos al próximo Gobierno.