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Venezuela | Ambientalistas denuncian tala indiscriminada en Caracas

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Por Blanca Castro  con AFP
Lo que queda de un mijao, un a´rbol tropical de 40 metros de altura, que se encontraba en el Country Club de Caracas.
Lo que queda de un mijao, un a´rbol tropical de 40 metros de altura, que se encontraba en el Country Club de Caracas.   -   Derechos de autor  AFP   -  

En Caracas ver restos de árboles desperdigados en las calles se ha vuelto un paisaje común. La capital venezolana cuenta con numerosos espacios verdes que ahora están amenazados por una tala masiva, llevada a cabo principalmente por las autoridades locales.

Los grupos ambientalistas denuncian que la deforestación está "fuera de control". Árboles de más de 150 años de edad son cortados para dar espacio a proyectos de contrucción o por simple capricho, asegura el arquitecto e integrante de la ONG Plantados, Gabriel Naas.

Les estorbaba porque querían ver El Ávila
Eladio Acosta
Jardinero.

"Hemos visto casos en que todas las nuevas construcciones pareciera que no le gustan los árboles, cada vez que hay una remodelación o un edificio nuevo, se vuelan todos los árboles que están al rededor y eso es sumamente grave", critica Nass y agrega: "Lo más grave de todo es que, digamos, no hay un solo responsable. La autoridad tiene su responsabilidad porque no está protegiendo el arbolado urbano, empresas que trabajan para la alcaldía están haciendo un trabajo malísimo de poda y de tala en algunos casos, vecinos que por sus propias manos toman y le pagan a alguien porque el árbol le molesta de alguna forma".

También, en muchas ocasiones, son los mismos vecinos que talan los árboles con la excusa de obtener una mejor vista de la ciudad.

Eladio Acosta recoge los pedazos de un mutilado mijao -árbol tropical que puede alcanzar 40 metros de altura- apilados frente a un edificio en construcción en el exclusivo barrio del Country Club.

 "A mí me buscaron para cortarlo, no lo corté y buscaron a otra gente", cuenta este jardinero de 69 años.

El árbol había sobrevivido viejas obras hasta febrero pasado, cuando fue talado con el argumento de que representaba "un riesgo inminente" para los futuros habitantes de la edificación y sus vehículos.

"Les estorbaba porque querían ver El Ávila", se queja Eladio, haciendo referencia al Parque Nacional.

Los ambientalistas en Caracas reciben entre dos y tres denuncias de talas o podas mal ejecutadas al día. Las autoridades municipales aseguran que las podas se realizan por mantenimiento, despeje de vías o prevención.

El año pasado decenas de árboles fueron cortados en la principal autopista de la ciudad para sustituirlos por palmeras doradas de hierro forjado para completar la decoración de un monumento.

Por cada árbol talado, propone Plantados, deberían sembrarse 10 o, al menos, replantar los que fueron cortados.

Editor de vídeo • Blanca Castro

Fuentes adicionales • AFP: Bárbara Agelvis