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Centenares de civiles se resisten a abandonar sus hogares en el frente de Jersón

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Por Anelise Borges
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Reparto de comida a los civiles en el frente de Jersón.
Reparto de comida a los civiles en el frente de Jersón.   -   Derechos de autor  Euronews

La batalla por el control de Jersón centra los esfuerzos del Ejército ucraniano al sur del país.

Se nos ha autorizado a acercarnos a la línea del frente, en una lucha que se libra pueblo por pueblo, y que destruye todo a su paso.

Esta es la ruta que se utilizaba para ir a Crimea, territorio anexionado por Rusia en 2014. 

Ahora los vecinos de esta zona se quedan, dicen, para proteger lo que les queda de su hogar y de su país como Svetlana, habitante de la localidad de Sevchenkove.

"Qué le puedo decir, construimos estas casas, piedra a piedra, con nuestras propias manos. Marcharnos es muy duro para nosotros, muy duro. No queremos esta guerra. Queremos estar en paz. Lo siento, no sé qué más decir", señala Svetlana.

La tensión se palpa en el ambiente, todos están al límite. Tenemos que seguir avanzando, y rápido. Los bombardeos son constantes y, según las tropas (ucranianas), indiscriminados.

Los soldados ucranianos nos muestran un colegio que fue bombardeado. 

Le preguntamos a Oleksiy Mishchenko, portavoz del Ejército ucraniano por el tipo de munición que utilizan ahora los rusos.

"Bombas de racimo, artillería, minas, tanques, fusiles. Todo lo que tienen, y disparan aleatoriamente, sin un objetivo concreto ¿sabe?", nos explica. 

Las bombas de racimo están prohibidas por los tratados internacionales.

En la carretera nos encontramos algunos vecinos que se concentran para recibir su único medio de supervivencia estos días.

Les atiende Andriy, capellán militar.

"Sí, les damos ayuda a menudo. Estuvimos aquí ayer, y el 4 de mayo, y el 16... a todas las familias. Sí, pasta, sandwiches, todo lo que le voy a enseñar", afirma.

Por salvar estas vidas, Andriy está arriesgando la suya propia.

Su furgoneta fue atacada.

Anelise Borges, euronews: ¿Cuándo?

"La semana pasada cuando evacuábamos a gente desde aquí", añade.

Mientras la gente espera, se escucha el fuego de artillería, luego se detiene. Y tenemos que continuar. Dejamos atrás a quienes han decidido quedarse como Liubna, vecina de Sevchenkove.

"Somos gente confiada y testaruda, y esperamos a que los echen (a los soldados rusos). Esta es mi casa, no quiero dársela a ellos", manifiesta.

Liubna y su marido Leonid pasan todas las noches en la oscuridad, en el sótano, junto a montones de botes con verduras que han recogido.

Puede hacer frío, pero es seguro, explican, encima está su casa.