Mariúpol aprende a vivir bajo control ruso y unas autoridades que buscan rusificar a la población

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Por Carmen Menéndez
Un hombre con una bandera rusa en el centro de Mariúpol
Un hombre con una bandera rusa en el centro de Mariúpol   -   Derechos de autor  FRFT

Mariúpol, la ciudad ucraniana devastada por tres meses de asedio y terribles bombardeos, está ahora aprendiendo a vivir bajo control ruso. El principal objetivo de las autoridades nombradas por Moscú es rusificar a la población. Algo que comienza en las escuelas, con una propaganda muy agresiva y una educación exclusivamente en ruso.

"Cuando das una clase, tenemos la impresión de que todo es como antes, antes de todos estos acontecimientos", afirma una profesora que da clase en un instituto reabierto. 

Una de las alumnas toma la palabra para expresar también su satisfacción. 

"Dije: "mamá, por favor, quiero ir a la escuela". Ahora somos capaces de imaginar y construir nuestro plan de vida futuro", afirma la adolescente. 

La versión de Moscú en los medios

La gente acude a una plaza de la ciudad para conseguir pan y cargar sus dispositivos electrónicos. Aquí pueden seguir las últimas noticias en una pantalla gigante. Las fuerzas rusas promueven los medios de comunicación que representan la versión oficial de Moscú sobre la guerra.

"Se cuenta cómo avanza Rusia y cómo Ucrania repudia a sus propios soldados", afirma sonriente una mujer mayor. 

Cementerios con miles de muertos en fosas comunes

En los suburbios de la ciudad se pueden ver otras imágenes, que nunca aparecen en los canales nacionales rusos: las tumbas de los fallecidos en los bombardeos. Según el alcalde de Mariúpol, Vadym Boychenko, en tres meses de ofensiva rusa murieron más de 20 000 personas, más que durante los dos años de ocupación nazi, entre 1941 y 1943.

Las víctimas fueron enterradas en fosas comunes. "Están enterrados en varios niveles, uno encima de otro. Hay ocho niveles", explica una joven junto a las tumbas. 

El alcalde de Mariúpol también asegura que las fuerzas rusas practican torturas y asesinan a los funcionarios de la ciudad que no colaboran.

Los separatistas prorrusos de Donetsk, que han formado la nueva administración, prometen reconstruir Mariúpol, que ha sido nombrada "ciudad hermana" de San Petersburgo, así como investigar los crímenes contra los civiles, que atribuyen a las fuerzas ucranianas.