"La última forma de censura": el ciclo interminable de los periodistas asesinados en México

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Por Amaranta Zermeno Jimenez
ARCHIVO - Un manifestante sostiene un cartel durante una manifestación frente a la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México, el martes 16 de mayo de 2017.
ARCHIVO - Un manifestante sostiene un cartel durante una manifestación frente a la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México, el martes 16 de mayo de 2017.   -   Derechos de autor  Rebecca Blackwell/Copyright 2017 The Associated Press. All rights reserved.

Un entierro altamente mediatizado y hasta bajo resguardo policial, seguida de una manifestación que siempre reúne a las mismas personas. En México, esto se ha vuelto una cita casi mensual: el asesinato de otro periodista.

Fredid Román, periodista y columnista mexicano, fue asesinado la tarde del lunes 22 de agosto en Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, en el sur del país. Según los reportes de la Policía Federal, se encontraba dentro de su coche cuando fue atacado a balazos.

Con su muerte, México suma 15 periodistas asesinados en lo que va del 2022. El número más alto en más de una década. 

"Estamos sólo en agosto", declaró Jan-Albert Hootsen, representante del Comité para la Protección de los Periodistas en México. "Podemos suponer que ésta no será la última víctima, lamentablemente".

Al igual que con todas las muertes anteriores, compañeros periodistas salieron rápidamente a manifestar en la ciudad costera de Acapulco, para exigir justicia y protección al gremio.

“No salimos de una y entramos a otra. Lamentablemente ayer por la tarde fue arteramente asesinado el compañero Fredid Román en la ciudad de Chilpancingo, donde, por lo que se ve, la norma es la falta de seguridad preventiva en la capital del estado”, expresó el periodista Ignacio Hernández Meneses durante el acto.

Y, así como con las otras muertes, el Gobierno dio su pésame, un sermón sobre la violencia, y una promesa judicial.

“Es un lamentable caso de este periodista. Primero mi abrazo, mi tristeza por este crimen. Mi abrazo a sus familiares, sus amigos, ya estamos trabajando”, afirmó el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa matutina del martes. Además de pedir a la Fiscalía la investigación del asesinato del periodista, el mandatario pidió que se considere su demanda de esclarecimiento de la ejecución de su hijo, Bladimir, quien también fue asesinado a principios de julio en la localidad de Ocotito, municipio de Chilpancingo.

Finalmente, este es un ciclo que se sigue repitiendo.

“La última forma de censura”

Así como lo pintan los últimos acontecimientos, México es el país sin conflicto armado más peligroso para la prensa en todo el mundo, advierte año tras año la organización internacional Reporteros Sin Fronteras. En su 20ª edición de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, publicada en mayo de este año, México destaca en el puesto 127 de 180.

“El objetivo de la gente que ataca a los periodistas es silenciar su historia, impedir que salga a la luz”, dijo a Euronews Natalie Southwick, coordinadora del Programa de América Latina y el Caribe del Comité para la Protección de los Periodistas en México. “Matar a un periodista es la última forma de censura".

Guillermo Arias/AP2010
ARCHIVO - Miembros de la prensa protestan por la violencia contra los periodistas junto al muro fronterizo en Tijuana, México, el sábado 7 de agosto de 2010.Guillermo Arias/AP2010

¿Entonces qué pasa después? Cuando una investigación periodística representa una sanción de muerte, no hay muchos dispuestos a arriesgarse a tomar el relevo.

“Creo que es comprensible que, después de que un periodista sea atacado por una historia en particular -especialmente si la gente sabía en qué estaba trabajando-, sus colegas puedan dudar en asumirla por su propia seguridad y protección personal. Pero esa es exactamente la razón por la que la gente ataca a los periodistas: para asustar y desmotivar a quienes podrían retomar la historia”, dijo Southwick.

Sin embargo, la responsabilidad no tiene por qué caer en los hombros de los compañeros de oficina.

Matar al periodista no mata la historia

El mejor ejemplo es el proyecto Forbidden Stories, en español “Historias Prohibidas”. El único de su tipo. Una red de periodistas cuya misión es “proteger, perseguir y publicar el trabajo de otros periodistas que se enfrentan a amenazas, a la cárcel o al asesinato”.

Con el Proyecto Daphne, los periodistas del consorcio continuaron con la investigación de Daphne Caruana Galizia, periodista maltesa que fue asesinada en octubre de 2017. El objetivo fue el de informar al público sobre la corrupción y el blanqueo de dinero en Malta, dentro de la Unión Europea, basándose en las pruebas que Daphne reveló a lo largo de 30 años.

Rene Rossignaud/Image Rene Rossignaud/AP
ARCHIVO - Manifestantes sostienen fotos de Daphne Caruana Galizia durante una protesta frente a la oficina del Primer Ministro de Malta el viernes 29 de noviembre de 2019Rene Rossignaud/Image Rene Rossignaud/AP

Al igual que con el Proyecto Daphne, la red de Forbidden Stories ha permitido seguir otras investigaciones bastante prominentes: Junto con Amnistía Internacional, reveló el Proyecto Pegasus en julio de 2021, el espionaje de opositores políticos, periodistas, activistas y jefes de Estado por parte de varios Estados que utilizaban el software Pegasus, comercializado por la empresa israelí NSO Group6.

Existen cada vez más proyectos de periodismo colaborativo, a veces transfronterizos. Según Natalia Southwick, “la gente en otros países y la gente que no está en medio de un ambiente particular de alta amenaza, es la que puede recoger esas historias y seguir adelante”.

“Has matado al mensajero. Pero no matarás el mensaje”
Forbidden Stories
Organización defensora del trabajo de los periodistas

Es el caso en América Latina, que cuenta con el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), o la Iniciativa de Reportaje de Investigación en las Américas (IRIA) lanzada por el Centro Internacional Para Periodistas (ICFJ).

“Parte de esos proyectos son una respuesta al riesgo al que se enfrentan los periodistas locales. Y una forma de desactivar ese riesgo es a través de un grupo más amplio de personas. Se ha convertido en algo muy eficaz para sacar grandes proyectos de investigación sobre la corrupción”, explicó Southwick a Euronews.

Lamentablemente, mientras que el Gobierno mexicano no emprenda las reformas necesarias para detener la espiral de violencia contra la prensa, podemos esperar con bastante seguridad que los números a continuación sigan aumentando. 

Los asesinatos de los periodistas mexicanos en cifras:

Periodistas asesinados en el 2022

  1. José Luis Gamboa Arenas, 10 de enero: Inforegiom, La Noticia
  2. Alfonso Margarito Martínez Esquivel, 17 de enero: Freelance
  3. Lourdes Maldonado López, 23 de enero: Freelance
  4. Roberto Toledo Barrera, 31 de enero: Monitor Michoacán
  5. Heber Kópez Vázquez, 10 de febrero: NoticiasWeb, RCP Noticias
  6. Jorge Luis Camero, 24 de febrero: El Informativo
  7. Juan Carlos Muñiz, 4 de marzo: Testigo Minero
  8. Armando Linares López, 15 de marzo: Monitor Michoacán
  9. Luis Enrique Ramirez, 5 de mayo: El Debate, Fuentes Fidedignas
  10. Yessenia Mollinedo Falconi, 9 de mayo: El Veraz
  11. Sheila Johana García Olivera, 9 de mayo: El Veraz
  12. Antonio de la Cruz, 29 de junio: Expreso
  13. Ernesto Méndez, 2 de agosto: Tu Voz
  14. Lino Flores, 11 de agosto: Mega Radio Networks
  15. Fredid Román, 22 de agosto: La Realidad, Vértice, Desde Abajo

Desde el año 2000, se han documentado los asesinatos de alrededor de 150 periodistas en México, según Article 19, una organización defensora de la libertad de expresión. 

En el actual mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, desde el 2018, se han contabilizado al menos 40 asesinatos de periodistas, y alrededor de 2.000 agresiones contra la prensa.