Jens Stoltenberg advierte sobre el desafío de la creciente presencia militar rusa en el Ártico

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Por Marcela Martínez & Agencias
Jens Soltenberg durante su visita a Canadá junto al primer ministro Trudeau
Jens Soltenberg durante su visita a Canadá junto al primer ministro Trudeau   -   Derechos de autor  Jason Franson/AP

La creciente presencia militar rusa en el Ártico supone todo un desafío estratégico para la OTAN.

La ruta más corta para un misil ruso pasa por el Ártico

Lo advertía Jens Stoltenberg este viernes en su último día de visita a Canadá. Junto al primer ministro Justin Trudeau, el secretario general de la Alianza Atlántica ha subrayado que la ruta más corta para que los misiles y bombarderos rusos lleguen a Europa occidental pasa por esta zona. Según Stoltenberg, Rusia también prueba allí sus misiles hipersónicos.

"Rusia ha establecido un nuevo mando en el Ártico, ha abierto cientos de emplazamientos militares nuevos y de la antigua Unión Soviética, entre ellos bases aéreas y puertos de agua profunda. Rusia también está usando la región como banco de pruebas para sus nuevos e innovadores sistemas de armamento".

Stoltenberg ha defendido una mayor presencia e inversión militar, destacando que con la adhesión de Suecia y Finlandia siete de los ocho estados árticos serán miembros de la alianza. El que falta, es, precisamente, es Rusia.

El cambio de Canadá ante el nuevo tablero geopolítico

Canadá nunca ha visto con buenos ojos la presencia de la OTAN en el Ártico. Pero, como dice Trudeau, la invasión rusa de Ucrania ha cambiado el tablero.

"Es importante que todos nosotros reconozcamos la cambiante realidad geopolítica que el mundo afronta actualmente y que a través de la OTAN los países estén inviertiendo más en capacidad para asegurar territorio de la alianza, incluido el del Ártico".

Y además, China

El secretario general también ha hablado sobre el aumento del interés de China en esta parte del mundo por parte de China, que se ha autodeclarado estado cercano al Ártico. Ha explicado que Pekín planea construir el mayor rompehielos del mundo y emplea decenas de miles de millones de dólares en proyectos de energía, infraestructuras e investigación en el norte.

China y Rusia se han comprometido a intensificar su cooperación en el Ártico, recalcaba, en una asociación estratégica que desafía los valores e intereses occidentales.