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La muerte de Isabel II deja a los británicos desorientados, con una inmensa sensación de pérdida

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Por Anelise Borges
Una multitud a las puertas del palacio de Buckingham, en Londres (Reino Unido).
Una multitud a las puertas del palacio de Buckingham, en Londres (Reino Unido).   -   Derechos de autor  Frank Augstein/AP   -  

Los cañonazos retumban en Londres. Noventa y seis tiros: uno por cada año de vida de la reina Isabel II. Un día excepcional, digno de una reina excepcional.

En el palacio de Buckingham, foco del dolor y el luto de toda una nación, miles de personas intentan asimilar la pérdida.

"Ha sido una figura increíble en la historia. No eligió hacer este trabajo, pero se mantuvo hasta el final...", dice Terri.

"Suena un poco raro, ya que nunca la conocí... pero sí, acabo de descubrir que fue una buena mujer en la que se podía confiar, como si fuera tu abuela", señala George. 

"Sabías que se avecinaba, era bastante mayor y no se sentía bien desde hacía un tiempo, pero simplemente no querías que sucediera... Así que esto es solo una pérdida real de alguien que era una figura global, y una presencia maravillosa para todos nosotros. Es un momento triste, pero también de celebración y reflexión sobre todo lo que hizo y sobre por qué era tan bien considerada a nivel mundial", afirma Ellie.

Para muchos, Isabel II personificó lo que era ser británico. Un modelo, un símbolo constante en un mundo en permanente cambio. Una monarca entregada a su trabajo, que le aportaba dignidad y decencia.

_"Siempre la he admirado y lo que ha hecho por el país, la Commonwealth y el mundo. Ha sido un ejemplo increíble de dedicación y para los niños ver a alguien tan dedicado es increíble._Siento que todo el mundo está diciendo que están sorprendidos de lo tristes que están. Ha sido parte de la vida de cada uno de nosotros. Es el momento de rendirle homenaje", asegura Andrea.

Una parte de la vida de las personas, un capítulo crucial en la vida de este país, que ahora ha llegado a su fin, dejando a miles de sus ciudadanos desorientados, con una sensación de orfandad sin precedentes.