This content is not available in your region

Duro golpe al independentismo escocés tras el veto de la justicia británica a un referéndum

Access to the comments Comentarios
Por Reuters
Duro golpe al independentismo escocés tras el veto de la justicia británica a un referéndum
Duro golpe al independentismo escocés tras el veto de la justicia británica a un referéndum   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Michael Holden y Andrew MacAskill

LONDRES, 23 nov -El máximo tribunal del Reino Unido dictaminó el miércoles que el Gobierno escocés no puede celebrar un segundo referéndum de independencia sin la aprobación del Parlamento británico, lo que supone un mazazo para las esperanzas de los nacionalistas de celebrar una votación el año que viene.

La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, líder del independentista Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés), anunció a principios de este año su intención de celebrar una votación consultiva sobre la independencia en octubre de 2023, pero que debía ser legal y reconocida internacionalmente.

Después de que el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminara que no es posible hacerlo sin la aprobación del Parlamento británico, Sturgeon repitió su promesa de hacer campaña en las próximas elecciones en todo el Reino Unido, que se espera que se celebren en 2024, únicamente con una plataforma que plantea la cuestión de la independencia de Escocia, convirtiéndolo en un referéndum “de facto”.

“Aunque obviamente estoy muy decepcionada, respeto y acepto la sentencia del tribunal”, dijo Sturgeon a los periodistas.

“Debemos encontrar y encontraremos otro medio democrático, legal y constitucional por el que el pueblo escocés pueda expresar su voluntad. En mi opinión, eso sólo puede ser una votación”, dijo.

En 2014, los votantes escoceses rechazaron poner fin a la unión de más de 300 años con Inglaterra por un 55% a 45%, pero los defensores de la independencia han argumentado que el referéndum celebrado dos años después sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea, a la que se opuso la mayoría de los votantes escoceses, ha cambiado sustancialmente la situación.

Sin embargo, el Gobierno británico en Londres ha dicho que no dará su permiso para otro plebiscito, diciendo que debería ser una consulta a celebrar una vez por generación.

La máxima responsable del Gobierno escocés había preguntado al Tribunal Supremo del Reino Unido si podía aprobar una legislación que allanara el camino para un segundo referéndum consultivo sin la aprobación del Parlamento británico.

El veredicto unánime de los cinco jueces del tribunal británico falló en contra.

“El Parlamento escocés no tiene poder para legislar sobre un referéndum sobre la independencia de Escocia”, dijo Robert Reed, presidente del Tribunal Supremo del Reino Unido.

¿PUERTACERRADA AL INDEPENDENTISMO?

Según la Ley de Escocia de 1998, que creó el Parlamento escocés y devolvió algunas competencias a Westminster, todos los asuntos relacionados con la Unión de los Reinos de Escocia e Inglaterra están reservados al Parlamento británico.

Sturgeon dijo que ahora se trata de una cuestión de “derechos democráticos básicos”.

“Seamos absolutamente francos, una supuesta asociación en la que a uno de los socios se le niega el derecho a elegir un futuro diferente, ni siquiera a plantearse la pregunta, no puede ser descrita de ninguna manera como voluntaria o incluso una asociación en absoluto”, dijo Sturgeon.

Su partido, el izquierdista SNP, que ha dominado la política escocesa durante más de una década y ganado la abrumadora mayoría de los escaños escoceses en las elecciones del Reino Unido de 2019, ha argumentado que la negativa del Gobierno británico a permitir otra votación significa que se está ignorando la opinión de los escoceses.

Londres argumenta que sería un error celebrar otra votación polarizadora sobre la independencia durante una crisis de coste de la vida y energética, mientras la guerra hace estragos en Ucrania y el país se recupera de la pandemia de coronavirus.

Los independentistas afirman que debe ser Escocia quien decida cómo responder a estos grandes problemas, dado que el gobierno británico de derechas es impopular en Escocia, donde el apoyo al Partido Conservador del primer ministro Rishi Sunak se sitúa actualmente en torno al 15% de la intención de voto, según las últimas encuestas.

El miércoles están previstas más de una docena de concentraciones a favor de la independencia en toda Escocia y parte de Europa, la más importante de las cuales se espera ante el Parlamento escocés en Edimburgo, donde los partidarios denunciarán que se está negando la democracia.

El ministro británico para Escocia, Alister Jack, dijo que el Gobierno británico respeta la sentencia del tribunal y que trabajará de forma constructiva con las autoridades escocesas para hacer frente a los principales retos a los que se enfrenta la nación, como la economía y la sanidad.

En caso de que se celebre un segundo referéndum, los sondeos sugieren que los votantes están divididos de forma equitativa y que la votación estaría demasiado reñida, con cuestiones como la moneda que utilizaría una Escocia independiente o la posibilidad de reincorporarse a la UE.

Los críticos dicen que Sturgeon y el SNP no han respondido adecuadamente a ninguna de las dos cuestiones.

“Lograr la independencia no es sólo deseable, es esencial si Escocia quiere escapar del desastre del Brexit, del daño de las políticas impuestas por los gobiernos que no votamos y del modelo económico de bajo crecimiento y alta desigualdad que nos está frenando”, dijo Sturgeon.

“Creo que es seguro predecir que estas no serán mis últimas palabras sobre el asunto”, añadió.