La receta de Islandia para la igualdad de género

Islandia es el primer país del mundo en haber adoptado una ley que obliga pagar el mismo sueldo, a hombres y mujeres. Además, encabeza, por noveno año consecutivo, el ranking sobre la igualdad de género del Foro Económico Mundial. Una batalla ganada a pulso en un país líder en la lucha por los derechos de la mujer. Nuestra reportera, Valérie Gauriat, ha realizado este reportage en distintos ámbitos de la sociedad islandesa, para comprender cuáles son las recetas de Islandia en la igualdad de género.

Reikiavik, un domingo por la mañana. Los fieles asisten a la misa oficiada por una sacerdotisa de la mayor congregacion religiosa de la capital. La Constitución asegura la libertad de culto a los islandeses, aunque la Iglesia Nacional de Islandia, luterana, es la religión del Estado. Las sacerdotisas quieren reforzar el papel de las mujeres en la iglesia y neutralizar la noción de género en su discurso. Gudrún Karls Helgudóttir, pertenece a la iglesia evangélica luterana. Seún ella,“si queremos expresar nuestra fe en Dios, tenemos que hacerlo de tal forma que todo el mundo se sienta incluído, Dios no es un hombre o una mujer, una madre o un padre. Así que hablo de él utilizando el pronombre neutro. Pero al mismo tiempo creo que es importante hablar de Dios en masculino y en femenino. Asi que, cuando es posible, le llamo “ella”. También quiero cambiar el papel de las mujeres en las instancias dirigentes de la iglesia. En esos organismos no somos más que el veinte por ciento. Y todo se decide ahí. El poder está allí.”

Al día siguiente de nuestro encuentro, Gudrún entregó en mano a la encargada del obispado, los testimonios de 64 mujeres pertenecientes al movimiento Mee too) , víctimas de acoso o de agresiones sexuales.

Militar a favor de los derechos de las mujeres: una especialidad islandesa

Este país encabeza desde hace nueve años, la clasificación de mejores alumnos del Foro Económico Mundial. La última norma en entrar en vigor el pasado mes de enero, consiste en obligar a las empresas de más de 25 asalariados, ya sean públicas o privadas a pagar un sueldo idéntico, por las mismas tareas, a hombres y mujeres, y además deben probarlo, so pena de multas.

Es una primicia a nivel mundial, pero para Thórarinn Ævarsson, el presidente de la rama islandesa de una marca de muebles mundialmente conocida, es algo que cae por su propio peso. Hace cinco años que él aplica esta ley que no concierne unicamente la igualdad de salario entre géneros; sino que también aborda las discriminaciones por origen étnico, edad, orientación sexual y minusvaliá. Ævarsson explica que, en su empresa, “la midad de los efectivos, son mujeres. La mayor parte de los puestos de dirección en las secciones de marketing, finanzas, ventas, compras y logística, los ocupan mujeres. Este – dice – es el departamento de logística, antes totalmente masculino. Ahora son todas mujeres.” Y a medida que avanza la visita se suceden otras secciones: “Este es el de ventas. Hay tres mujeres que se encargan de todas las ventas de toda la empresa”, destaca.

#Islandia el país de la #igualdad: así es la #ley que prohíbe la #BrechaSalarial entre sexos#VdG #feminismo https://t.co/dQyTUwmHYZ— Mundo_Viperino (@oficial_cmv) 7 de febrero de 2018

Birnea Magnea es la responsable de ventas. Nos cuenta que llegó a la empresa “en 2007, a tiempo parcial. Lo compaginaba con mis estudios. Me han dado todo tipo de oportunudades aquí. No hay diferencia alguna entre ser hombre o mujer. Tenemos el mismo sueldo y recibimos el mismo trato.” Según Thórarinn Ævarsson, el éxito reside precisamente en la igualdad de oportunidades: “Es absolutamente imposible tener una empresa rentable a largo plazo, si el personal que trabaja en ella no es feliz. Si la mitad de los trabajadores no son felices, es totalmente imposible tener una empresa que funcione. Los empleados felices producen más, venden más y al final, todo el mundo sale ganando”.

Hace años que la concienciación comenzó en los medios de comunicación. Observamos un anuncio de una campaña lanzada por uno de los principales sindicatos islandeses. Fue una de las iniciativas para reducir las diferencias salariales y de ascenso profesional entre géneros. Se ve a dos directivos, un hombre y una mujer avanzando por un pasillo, hablando entre sí. De golpe, ella se topa con un cristal. Él se vuleve, perplejo. Ella pone sus manos sobre la superficie del cristal como dándose cuenta de que efectivamente se ha topado con un obstáculo. Todos la miran. El texto reza: “¿Hay algo invisible en su puesto de trabajo? Corrijamos las diferencias salariales.”

La entrada en vigor de la nueva ley no debe implicar que haya que relajar la presión, subraya Ragnar Thór Ingólfsson, presidente del sindicato VR. “Es algo inherente a nuestra cultura: los hombres deberían estar mejor pagados que las mujeres por las mismas tareas. Contamos igualmente con una ley que prevé que en los consejos de administración de las empresas haya el mismo número de hombres que de mujeres. Pero cuesta aún encontrar a mujeres que acepten participar en los consejos de empresas e instituciones. No cejaremos en el empeño, porque nos hemos dado cuenta de que en cuanto paramos, las diferencias entre ambos sexos, se amplifican de nuevo”, dice.

Pues no estaría de más que empezásemos a seguir el ejemplo de Islandia, ¿no os parece? ?? https://t.co/u9Ao8e0qvP #feminismo #sociedad #política #igualdad #OtraFormaEsPosible— Proyecto IGUAL (@proyectoIGUAL) 1 de febrero de 2018

Este combate no data de hoy. Gerdur Steinthórsdóttir formó parte del comité de organización de la que se denominó: Jornada sin mujeres, el 24 de octobre de 1975. El 90 por ciento de las islandesas, cesaron todas sus actividades y se manifestaron en todo en país para defender sus derechos. Esta exprofesora e investigadora recuerda que “había mujeres por todos lados, acudían en masa como ríos. Se congregaron en la plaza como si fueran un océano. Fue muy impresionante, todas esas mujeres, codo con codo. Creo que esos fueron los cimientos de lo que estamos construyendo hoy. !Había una unidad tal!”

El lema de aquella jornada de 1975 se ha repetido en otras manifestaciones desde entonces. Hace dos años, las islandesas dejaron de trabajar a las a las 14h38 minutos de la tarde, para manifestar su desacuerdo por la diferencia salarial con sus compañeros hombres. Calcularon que era esa hora y ni un minuto más lo que correspondía a su salario.

Ganan de media un 16 por ciento menos que ellos.

La combatividad de las islandesas, se explica, entre otras cosas, por más de un siglo de lucha feminista y también por la importante presencia femenina en el mercado laboral, pero no sólo. A la pregunta de nuestra reportera de cuáles son las razones de tal movilización y si hay un elemento especificamente islandés para ello, Thorgerdur Einarsdóttir, profesora de estudios de género por la Universidad de Islandia, contesta que “la talla del país, que es pequeño, contribuye a ello. Porque esto facilita el hecho de poder mantener relaciones estrechas, crear redes y conexiones. Y el fujo de información es muy fácil y rápido. Asi que las mujeres pueden actuar y movilizarse en un lapso de tiempo corto”

Su movilización contribuye asimismo a la presencia de las mujeres en política. En 1980 Islandia fue el primer país del mundo en elegir una mujer al frente de la presidencia de la república. En 2009, tras la debacle gubernamental provocada por la crisis financiera, Islandia eligió por primera vez a una primera ministra.

La Primera Ministra de Islandia, katrinjak , es la única mandataria verde del mundo y representa la esperanza de la izquierda en un gobierno nacional pactado con el centro-derecha.#Islandia #Iceland #Feminismo #Izquierda #Ecologismohttps://t.co/tTT40ZNfcO— LOGOS (logos_sl) 18 de enero de 2018

Y en noviembre de 2017, Katrin Jakobsdottir, figura carismática del “Movimiento de Izquierda-Verde”, tomó las riendas del ejecutivo, después de un escándalo de pedofilia que provocó la caída del gobierno precedente.

Paralelamente, el número de mujeres diputadas se redujo: pasó del 48 al 38 por ciento.

Only 23% of the world’s politicians are women. 300 female political leaders from 90 countries met in Reykjavik to discuss gender equality within policy https://t.co/nokb6IcFne #WPLsummit JaneDudman1— KΛFFΞINΞ BVZZ (kaffeinebuzz) 3 de diciembre de 2017

En Islandia la paridad también es cosa de hombres

Es el caso de Hjálmar Örn Jóhannsson ocupado, cuando llegamos, en la grabación de un “sketch” sobre el tema, para las redes sociales. “Trabajo en una empresa familiar de transportes, pero la mayor parte de mi trabajo ahora se centra en la comedia. Voy a estar en permiso de paternidad, durante seis meses. También he pedido las vacaciones; así que en total voy a pasar con mi hijo 8 meses. Esto sólo es posible en Islandia”, dice.

En Islandia tanto el padre como la madre, tienen derecho a tres meses de permiso por hijo, cada uno, y otros tres meses que pueden compartir entre ellos. Hjálmar y Ljosbra, su pareja, han valorado juntos que sea él quien se ocupe del bebé de ocho meses, a tiempo completo. Ella es directora de un gran banco islandés y acaba de retomar su trabajo.

Hjálmar está convencido de que es “bueno” para él, “forjar ese vínculo con él al principio: cuando empieza a crecer, a descubrir cosas nuevas, a aprender.”

Ljósbrá Logadóttir, por su parte explica que ella “estaba en permiso por maternidad al principio. Me ocupaba de todo. Ahora tengo que irme de casa y le paso el testigo. Para mi, volver al trabajo es muy importante, conservar mi empleo y también tener un sueldo tan alto como el de los hombres. Pero es que además es necesario que tengamos los mismos derechos en todos los terrenos. No se trata unicamente de la igualdad salarial, ambos tenemos que pasar tiempo en casa, es normal.”

Normal, quizás… pero en el 60 por ciento de los casos son las mujeres las que se quedan con los hijos durante los 9 meses de permiso parental. El motivo es que cuando uno lo pide, el salario queda reducido al 80 por ciento y los de los hombres son más elevados.

En Islandia, la igualdad también se aprende: en clase

Hanna Bjorg Vilhjalmsdottir fue la primera en lanzar un curso dedicado a las cuestiones de género. Fue en este instituto hace diez años. La asignatura es ahora obligatoria en veintisiete, de los treinta y tres institutos del país. Vilhjalmsdottir es profesora y especialista en cuestiones de género, explica que en clase, analizan “juntos la sociedad en su conjunto, e intentamos ver cómo y porqué existe la discriminación de género. Mi primer objetivo es que se den cuenta de que es un hecho, porque no todos ellos son conscientes o se han dado cuenta de ello. A veces creen que las cosas son así. Me he dado cuenta de que el hecho de tomar conciencia de los estereotipos contribuye a su emancipación. Son adultos más felices. La gente más feliz construye sociedades mejores.”

El tema de hoy es la homofobia, de la cual ha sido víctima uno de los alumnos. Fue apaleado en plena calle. Aquí se revisan sin tabúes todas las formas de discriminación y, funciona. Arnthor Sigurdsson es estudiante dice que para él “es mucho más importante que otras cosas que nos enseñan en el colegio. Como, por ejemplo: biología, el estudio de las plantas, etc. No creo que esas cosas nos sirvan de mucho. Pero el estudio sobre los géneros es algo a lo que tenemos que enfrentarnos a diario, en casi todas las situaciones en las que hay personas”. Vilhjalmsdottir, asegura que “no habrá igualdad, en lugar o sociedad algunos, si el sistema escolar no contribuye a ello de forma activa. Aquí moldeamos ideas, plantamos semillas.”

Islandia aprueba una ley que considera ilegal que se pague un mayor sueldo a los hombres que a las mujeres #wecanchangetheworld #Feminismo | https://t.co/cxfxwBiINE— Myriam Thorn (@lathorn_es) 7 de enero de 2018

Las semillas de la paridad se siembran ya en la infancia. Es el cometido de Margret Pala Olafsdóttir desde hace cerca de 30 años. Es la creadora de Hjalli, un método aplicado en una veintena de colegios islandeses. Los niños y las niñas están separados para que puedan ralizarse plenamente. Las actividades son las mimas para todos. Los juguetes, los métodos pedagógicos y la ropa son unisex. Y una vez al día los niños y las niñas interactúan para practicar lo que han aprendido. Según la educadora, el método les permite ignorar las conductas estereotipadas, inevitables, a su juicio en las clases mixtas.

Margrét Pála Ólafsdóttir, educadora, dice que “su objetivo es que las niñas salgan de su zona de confort. Queremos enseñarles a hacer ruido, a gritar, saltar, a ocupar el espacio ¿sabe? y a que se hagan oir.” En uno de los ejercicios corean “somos fuertes” a voz en grito varias veces. Al hilo del ejercicio Ólafsdóttir explica que quieren “que sean social e individualmente fuertes. Y con los chicos, pretendemos que estén mas cualificados socialmente.” En otro, los chavales se abrazan como muestra de empatía. “Si les ayudas a ser las mejores personas posible, fuera de esos estereotipos chico-chica, todos muestrán estar dotados de cualidades individuales y sociales. Es lo que buscamos, para que terminen siendo personas con “pe” mayúscula”, afirma Ólafsdóttir.

Existir plenamemte es la reivindicación de Reykjavikurdaetur, o lo que es lo mismo : “las chicas de reikiavik”, un grupo de 15 mujeres dedicadas al rap, un género musical en donde suelen ser los hombres quienes llevan la voz cantante.

REYKJAVÍKURDÆTUR – LIVE IN BARCELONA 2017 – (full Betevé concert): https://t.co/amsz6JIdDb vía YouTube— Josep Lluís Rivera (jlluis58) 26 de enero de 2018

Steinunn Jóndóttir, una de sus integrantes comenta que uno de sus logros consiste en que han logrado una “plaza en un universo musical, un género en el que no se dejaba mucho espacio a las mujeres”. Sólveig Pálsdóttir, una de sus colegas comenta que “hacemos exactamente lo que nos da la gana, en el escenario sin pedir disculpas por ello. Pienso que el feminismo, hoy en día consiste no sólo en ocupar el espacio que nos corresponde, sino también en no tener miedo de explorar todas las facetas del “ser mujer”. No se trata sólo de lado bonito, sexy. Hay que explorar todo el arcoiris de eso, ser mujer. Porque vivimos en una sociedad estructurada que todavía nos empuja hacia abajo. Es un hecho.”

Las chicas de Reikiavik abrazan otras causas como esta sesión fotográfica para una campaña de la ONU contra la violencia doméstica. Aunque la música es el haz de luz. Ragga Holm, otra de las integrantes del grupo confiesa que se unió al él “no por la faceta feminista, sino porque me gusta la marcha y el rap.” Anna Tara Andrésdóttir. miembro de la banda dice que “el sumum del feminismo es: ser. Hacer lo que estamos haciendo”. Thórdís Björk Thorfinssdóttir añade que hacen lo que quieren y dicen también lo que quieren, sin pelos en la lengua. Ragga interviene: “También nos gusta ir de fiesta. No siempre es cosa de “ellos”, a nosotras también nos gusta.”, dice. Y para Anna Tara Andrésdóttir, la frase de su compañera pone el colofón: “Eso sí que es feminista”, remata.
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