Incertidumbre en Europa tras el resultado de las elecciones en Italia

La crisis electoral italiana golpea a Bruselas, que después de Brexit tiene que enfrentarse a otro frente euroescéptico, esta vez en el corazón de la eurozona. El día después de la votación, una cosa está clara: la aceptación en Italia de los partidos populistas y euroescépticos en vez de debido a la cuestión migratoria se debe a la situación económica. Los votos han votado en contra del ajuste fiscal impuesto por Bruselas de mantener la deuda por debajo del 3% del PIB

Paolo Magri, candidato del Movimiento 5 Estrellas, explica este escenario. "Este 3% no tiene validación científica y no está escrito en ninguna parte que no podamos alterarla. Por el contrario, queremos una política de inversión más amplia después de años de austeridad que han perjudicado a todos los países de Europa, especialmente los del Sur", ha recoradado.

Por ello, opina que se debe renogociar con Europa "porque otros países están superando estos umbrales. Desde este punto de vista, no debemos decir que no podemos invertir más", ha asegurado.

Se espera que el resultado de estas elecciones influya en el debate sobre las reformas institucionales de la zona euro. Lo explica el profesor de la Universidad Libre de Bruselas, Mario Telo. "Es crucial que en poco tiempo el eje franco-alemán proponga una reforma de la eurozona capaz de reactivar una política de crecimiento y evitar futuras crisis. Y una revisión de la política europea de inmigración, más allá de los acuerdos de Dublín".

Francia y Alemania deben apresurarse para evitar una contaminación populista en toda Europa, según ha advertido Telo.

"No subestimamos el hecho de que, para la pareja franco-alemana y para las fuerzas más razonables en el centro de Europa, esta podría ser una oportunidad que no se puede perder para evitar que fenómenos similares se reproduzcan en poco tiempo en Francia y Alemania", ha alertado Mario Telo.

Según los analistas de Bruselas, la crisis de los partidos tradicionales crisis de los partidos tradicionales afecta directamente al aparato político democrático tradicional de Europa.

Jean-michel De Waele, profesor de la Universidad Libre de Bruselas, ha lamentado esta situación. "En Italia, y yo diría que en Europa, desgraciadamente, hoy los únicos partidos que proponen cambios son los populismos y la extrema derecha".

La cuestión italiana es un signo de una grave crisis de la izquierda centro-izquierda tradicional europea, según Nicolò Carbon, delegado del Partido Democrático (PD) en el Parlamento Europeo.

"Nos decidimos por una narrativa europea y por la globalización, que funcionó en los años 90, pero que hoy empieza a mostrar sus limitaciones y no hemos sido capaces de revalorizar estos problemas y estas cuestiones. Ni siquiera la Liga y el Movimiento 5 Estrellas lo hicieron, pero tal vez ofrecieron respuestas más fáciles", ha opinado.

Italia podría ser sólo el principio y no el final de la caída de la democracia liberal.

Jean Michel de Waele ha alertado de la contaminación del caso italiano a otros países. "El Sr. Macron y el Sr. Renzi son de alguna manera el mismo tipo de persona: jóvenes dinámicos, que decían "salimos del viejo sistema para reformarlo". Podemos ver que si Macron no tiene éxito, corremos el riesgo de tener problemas también en Francia".

Si por un lado la frustración socio-económica se ve afectada en el centro-izquierda, el problema de la migración no resuelta a nivel europeo ha desestabilizado las fuerzas tradicionales de centro-derecha, dando a la Liga Norte el liderazgo de la coalición conservadora.

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