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Los retos de Livni

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Los retos de Livni

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Favorita según los sondeos, Tzipi Livni se esperaba la victoria de ayer, pero sin duda también es consicente de los numerosos y difíciles retos que tiene por delante.

Como se repite sin cesar desde el Likud, no ha sido elegida para dirigir el país, sino un partido y para evitar las elecciones tendrá que reforzar una coalición renqueante.

Para Amotz Asa-El editorialista del conservador Jerusalem Post, la nueva líder de Kadima está lejos de haber ganado la partida:

“Estas primarias no la han consagrado como líder nacional. Ahora tendrá que pasar largas y difíciles semanas intentando mantener la misma coalición que había antes de que sucediese a Ehud Olmert.
Cuanto más lo intente, más difícil será y en varios meses, el país estará obligado a celebrar elecciones anticipadas”

Kadima cuenta con 29 de los 120 escaños de la Knesset. La coalición actual reagrupa a 19 diputados laboristas, 7 del Partido de los jubilados, seis del Partido de la Torah, 11 de la controvertida extrema derecha rusófona Israel Beitenou y 12 del partido religioso ultraortodoxo Shaas. Una coalición heteróclita cuyos componentes chocan frontalmente en muchos asuntos.

Por ejemplo en las negociaciones con los palestinos. El desmantelamiento de las colonias y el estatuto de Jerusalén son puntos no negociables para el Shaas, y el partido es un elemento central y hasta imprescindible de la coalición: sin los ultraortodoxos, la formación de un gobierno sería extremadamente difícil.

Satisfacer a los más conservadores sin decepcionar las esperanzas que ha suscitado su elección: un ejercicio de equilibrismo que según Atilla Ahomfalvi Livni puede ejecutar:

“Tzipi Livni tiene la intención de seguir adelante en las negociaciones de paz con los palestinos, incluso tal vez con los sirios. Sabemos que a Livni no le gusta lo que ha estado cociendo la parte siria, por decirlo de alguna manera, pero con los palestinos está encabezando las negociaciones y estoy más que seguro que seguirá haciéndolo”

Aunque todas sus decisiones se examinarán con lupa, las más difíciles y delicadas serán sin duda las relativas al proceso de paz.

Su implicación en las negociaciones y sus declaraciones sobre la necesidad de crear un Estado palestino han suscitado muchas esperanzas, pero también tendrá que hacer frente a una nueva administración estadounidense con la que no necesariamente tendrá las mismas afinidades que con la actual.