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Ciento ochenta años de historia y Bélgica parece dirigirse ya hacia el ocaso

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Ciento ochenta años de historia y Bélgica parece dirigirse ya hacia el ocaso

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Creada en 1830 como un Estado unitario y católico tras separarse de la Holanda protestante, Bélgica empezará a caminar hacia un sistema federal para calmar las tensiones entre los flamencos de habla neerlandesa y los valones francófonos.

Entre 1970 y 2001, cinco reformas la convertirán finalmente en un Estado federal compuesto por tres comunidades lingüísticas, la neerlandesa, la francófona y la germánica con competencias en educación, y por tres regiones, Flandes, Valonia y Bruselas, la capital, con competencias en economía, transportes y medioambiente. En Flandes se concetra el 60% de la población del país.

El Estado federal conserva las compentencias principales de defensa, política exterior, justicia y finanzas además de controlar los sistemas de seguridad social, pensiones y el seguro de desempleo. El mantenimiento a nivel federal de estos mecanismos de solidaridad colectiva se encuentra en el centro de la disputa entre flamencos y valones que se niegan a cederlas a las regiones tal y como exigen los flamencos independentistas de Bart de Wever. Otro obstáculo para la escisión sería la capital, Bruselas, la única región bilingüe del país, enclavada en Flandes. Pero para el independentista flamenco De Wever Bruselas no es un problema. “Bruselas es como el hijo de los francófonos y de los flamencos en Bélgica. Cuando te divorcias, las dos partes tienen que cuidar del niño, juntos. Esto podría ser una solución al problema de Bruselas”, explica De Wever.

Pero como ocurre en muchos divorcios la situación podría complicarse cuando haya que tratar de dinero. Llegado el momento, en Bélgica habrá que hablar de la deuda del país que este año llegará a ser del 100% del PIB. De Wever sigue sin considerarlo un problema y destaca la separación de terciopelo entre checos y eslovacos.