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Serguéi Mirónov, candidato de Rusia Justa

Serguéi Mirónov, candidato de Rusia Justa
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Serguéi Mirónov es el candidato del partido Rusia Justa. Presidente del Consejo de la Federación, Cámara Alta del Parlamento ruso, hasta abril de 2011, Mirónov lidera la que es hoy la tercera fuerza política del país por detrás de Rusia Unida y el Partido Comunista.

Es la segunda vez que Mirónov, geofísico de profesión, se presenta a unas elecciones presidenciales. La primera vez fue en 2004, diez años después de haber lanzado su carrera política.

En esos comicios, Mirónov que se presentó como candidato del Partido Ruso de la Vida, obtuvo menos del 1% de los sufragios a su favor. Sus detractores aseguran que su candidatura sirvió apenas para dar un aire de pluralidad a las elecciones ya que Mirónov, original de San Petersburgo, siempre ha pertenecido al círculo cercano de Vladímir Putin.

En 2006, el Partido Ruso de la Vida se convierte, tras fusionarse con varias formaciones de izquierda, en el Partido Rusia Justa. Mirónov es nombrado presidente de este nuevo partido que se define como de centro izquierda y un año más tarde se presenta a las elecciones legislativas.

En estos comicios consigue algo más del 7% de los votos. Ese mismo año Mirónov pide a sus seguidores que voten por Medvedev en las presidenciales de 2008.

Las relaciones de Mirónov con Rusia Unida son contradictorias. El líder de Rusia Justa ha denunciado en varias ocasiones la supremacía del partido de Vladímir Putin y Dmitri Medvedev en la vida política del país sin embargo los ha llegado a apoyar y a firmar alianzas con ellos.

En las últimos comicios legislativos del pasado mes de diciembre Serguei Mirónov con su partido Rusia Justa consiguió cerca del 14% de los sufragios.

Cautela en Grecia ante el acuerdo con la troika

Cautela en Grecia ante el acuerdo con la troika
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La prensa griega se muestra cauta ante el acuerdo entre el gobierno del país y la troika para evitar la quiebra. Los recortes, dicen, pueden ser demasiado pesados para el pueblo heleno.

Antonis Samaras, miembro del gobierno y sólido candidato a presidir el país, veía este martes el vaso medio lleno: “La decisión de hoy del Eurogrupo es significativa e importante. Evita los daños que ocasionaría la quiebra, asegura nuestro porvenir en Europa, nos da la oportunidad para que la deuda sea viable y abre la puerta a las elecciones”.

Para los trabajadores y sindicatos las protestas son diarias. Este martes han sido los empleados de gasolinera y los funcionarios los que centraban las manifestaciones.

Los primeros se quejan del alto precio del carburante; los segundos de los 15.000 puestos estatales que se recortarán en 2012.

“El nuevo acuerdo y sobre todo las nuevas medidas que lo acompañan son catastróficas para la sociedad griega y las aspiraciones del país. No solo llevará a la sociedad hacia la pobreza, sino que incrementarán la recesión y los problemas del país”, explicaba el líder sindical Ilias Vrettakos.

Aunque los 130.000 millones de ayuda han supuesto un alivio para el gobierno, la calle no se muestra entusiasmada con el acuerdo. Las encuestas muestran sin embargo que los ciudadanos no desean abandonar la UE o el euro.

Este ateniense afirma que no es optimista “porque el préstamo va a ir al bolsillo de los que lo dan”. “Todos los que nos dan dinero nos lo quitarán. De estos 130.000 millones Grecia no se quedará ni cinco. ¿Qué ganamos?”, se pregunta.

Grecia ha salvado un nuevo obstáculo que dista de ser el definitivo.

El país podría enfrentarse a una nuevas elecciones en unos meses y, a pesar de la quita de deuda algunos, como el diario económico Naftemboriki dudan de que se le pueda hacer frente.

Cautela en Grecia ante el acuerdo con la troika