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Alemania tampoco está a salvo de una degradación de su nota

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Alemania tampoco está a salvo de una degradación de su nota

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El Estado alemán tampoco está a salvo de una degradación de su nota soberana, después de la decisión el lunes de la agencia Moody’s de situarla en perspectiva negativa. Por el instante, mantiene su máxima calificación Aaa, aunque podría cambiarla a medio plazo. El motivo es “la incertidumbre creciente” por la crisis en la eurozona. Es decir, el peso que recae en los seis países que todavía poseen la máxima nota para detener la sangría de los más afectados.

“Inicialmente, es solo un disparo de advertencia”, relativiza David Kohl, del alemán Julius Baer Bank. “Es demasiado pronto para estar preocupado por el valor de los bonos del gobierno, de sus perspectivas y su nota creciticia. Aun disponen de la calificación de Aaa”.

En la calle, el sentimiento entre los alemanes es que están pagando por países, fundamentalmente los mediterráneos, que no hacen los deberes. En un primer grupo de Moody’s están Finlandia, que sigue con perspectiva estable, Alemania, Holanda y Luxemburgo, que acaban de pasar a la negativa, y Francia y Austria, que entraron en ella en febrero. En el segundo grupo, se hallan Grecia, Irlanda, Portugal y, ahora, España por quien el Parlamento alemán ha tenido que aprobar préstamos.

“Preferiría ver a Grecia ahora, o lo más pronto posible, salir del euro. Porque debemos acarrear con ello, el paquete entero. Es lo que me preocupa”, no duda en afirmar este ciudadano alemán en Berlín.

“Moody’s tenía que encontrar algo durante el verano. Pero aquí, en Alemania, estamos bastantes estables. Y no pienso que sea prudente exagerarlo con suposiciones azarosas”, se intenta tranquilizar este otro germano.

Mientras la población alemana se muestra mayoritariamente en contra de las ayudas a Grecia o España y parece no temer que la crisis también les atrape, los intereses por los bonos germanos a diez años empezaron a subir ligeramente este martes aunque siguen alimentando un desfase cruel en relación con los griegos o españoles. Los inversores, por el momento, prefieren seguir pagando intereses negativos a Berlín.