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Alberto II, el rey de todos los belgas

Alberto II, el rey de todos los belgas
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Albert Félix Théodore Christian Eugène Marie nace el 6 de junio de 1934. La infancia y la adolescencia del hijo menor de Leopoldo III estarán marcadas por la muerte de su madre, Astrid de Suecia, cuando él tiene apenas un año. Una muerte trágica que sumirá a todo el país en una profunda tristeza.

Pero la infancia de Alberto también se verá marcada por la guerra. Tras la liberación, la familia se exilia en Suiza y solo vuelve a Bélgica en 1950 cuando la llamada “cuestión real” se soluciona. Su hermano Balduino sube entonces al trono.

Alberto conoce a una princesa italiana que se convertirá en su esposa en 1959. Paola le dará tres hijos: Felipe, Astrid y Lorenzo.

Durante el reinado de su hermano, Alberto ocupará varios puestos oficiales que le harán a viajar por todo el mundo.

Tras más de cuatro décadas de reinado, su hermano Balduino muere de un ataque al corazón. El monarca y su esposa Fabiola no habían conseguido tener hijos y por ello habían apostado por su sobrino, Felipe, considerándolo su sucesor.

Pero será finalmente Alberto quien se convierta en el nuevo Rey de los Belgas el 9 de agosto de 1993 a los 59 años de edad. A diferencia de sus cinco predecesores, Alberto II reinará sobre un Estado federal. Algo que influenciará enormemente su reinado ya que hará del entendimiento entre las regiones y las comunidades su caballo de batalla.

Defensor de una sociedad multicultural, Alberto II denuncia regularmente el racismo y la xenofobia. Será un rey amable, alegre, cercano al pueblo, siempre presente cuando su país atraviesa momentos difíciles.

Como en 1996 cuando el caso Dutroux traumatiza a todo el país. Alberto jugará entonces un papel muy importante. El rey recibe a las familias de las víctimas y ante ellas expresa su enfado y su tristeza.

“La Reina y yo estamos convencidos de que esta tragedia debe ser la ocasión para realizar un profundo cambio en nuestro país. Y esto exigirá, antes de nada, que cada autoridad sea humilde y haga examen de conciencia”, dijo.

Para los belgas, el rey Alberto supo imponerse como soberano. La marcha blanca que tendrá lugar al día siguiente se desarrollará en calma y con dignidad.

Alberto II jugará también un papel importante durante la crisis política que sacude el país a partir de 2007 y sobre todo en 2010 y 2011 cuando Bélgica se encuentra durante un largo periodo sin gobierno. El rey se implicará totalmente en la búsqueda de una solución a la crisis.

“No sería fiel a mi papel si no recordarse solemnemente los riesgos que una larga crisis puede acarrear a todos los belgas y si no volviese a exhortar, una vez más, a todos los políticos a mostrarse más constructivos para buscar rápidamente una solución a nuestros problemas”, afirmó.

El pasado 3 de julio Alberto II anunció a los belgas en un discurso televisado su decisión de abdicar.