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Bruselas se fija en los coches para reducir la contaminación

Bruselas se fija en los coches para reducir la contaminación
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Es hora punta en Bruselas y todo el mundo quiere llegar a casa temprano. Pero como siempre la lucha diaria entre coches y ciclistas acaba sin vencedor y con colas en las carreteras

Una conductora nos explica "conducir es complicado. Necesitas mucho tiempo. ¡Sabes cuándo saldrás pero nunca cuando llegaras!". Mientras otro nos recuerda que "siempre hay atascos…"

Pero algunos días en la carretera centenares de ciclistas se preparan para pedalear juntos por la ciudad. Conocidos como “Critical Mass”, los manifestantes se reúnen una vez al mes para visibilizar los desafíos de ir en bici en Bruselas.

"Ir en bici aquí es una aventura, hay mucha tensión", explica Katia, ciclista miembro de Critical Mass. Para la ciclista Columbe también es complicado "moverse en bici es muy difícil. Tuve un accidente hace seis meses. Acabé con heridas graves". Por su parte Colin pone el foco en los coches "algunos dicen que es una jungla y puede ser frustrante. Siempre tienes que ir controlando que está pasando a tu alrededor. Creo que aquí en Bruselas a los coches les da igual".

La realidad es que, a diferencia de las cercanas Amberes y Gante, Bruselas no es una ciudad amable para los ciclistas, motoristas y peatones. Cada día 100.000 coches de empresa entran y salen de la ciudad, algo que provoca que los niveles de polución del aire estén por encima de las recomendaciones europeas.

Pero la ciudad de Bruselas tiene un plan para atajar la situación, prohibir los coches diésel para 2030 y los coches de gasolina para 2035. La idea es de la ministra de Mobilidad de Bruselas, Elke van den Brandt, que quiere acabar con la cultura del coche en la capital europea.

"Durante demasiado tiempo los coches han sido la forma dominante de desplazarse a Bruselas y dentro de ella", ha asegurado van der Brandt. Para van den Brandt el problema principal son los coches de empresa "esperamos también cambiar el sistema, porque pagar a los empleados con coches de empresa no es una buena forma de incentivar el cambio de modelo".

Para van der Brandt es sencillo. Al vivir cerca de su oficina acostumbra a andar, ir en bici o en metro al trabajo. Pero para los miles de trabajadores que llegan a la capital cada día, renunciar al coche no es una opción.

"Necesito mi coche. Me desplazo más de una hora y en transporte público es muy complicado, el coche es obligatorio para mi", ha defendido una conductora.

Los expertos avisan que para que Bélgica pueda alcanzar los retos climáticos de la Unión Europea para 2030, el país tendrá que reducir los coches drásticamente. Para ello se necesita un transporte público las 24 horas del día y una alternativa a los incentivos basados en coches de empresa. Sino, la batalla entre el coche y la bici se recrudecerá.

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