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Más contaminación por plásticos, daño colateral al medio ambiente del COVID-19

Mascarillas por todos lados
Mascarillas por todos lados   -   Derechos de autor  OceanAsia.org
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El COVID-19 ha desencadenado una carrera armamentista mundial para producir equipos de protección personal mientras los Gobiernos se esfuerzan por proteger a los trabajadores de primera línea.

Pero aunque nadie discute la urgencia actual, a los activistas les preocupa que pueda empeorar otra epidemia: la contaminación por plásticos.

Las Naciones Unidas estiman que 13 millones de toneladas de plástico son arrojadas al mar cada año y que la mitad del plástico producido a nivel mundial es para artículos de un solo uso.

El buceador francés Laurent Lombard ha grabado imágenes cerca de Antibes. El fondo del Mar Mediterráneo ya está recibiendo mascarillas y guantes de protección desechados sin cuidado por sus usuarios.

En el Mediterráneo, 570.000 toneladas de plástico se vierten cada año, el equivalente a 33.800 botellas de plástico cada minuto, según el WWF.

Italia, durante la desescalada, necesitará 1.000 millones de mascarillas y 500 millones de guantes por mes, según estimaciones del Politécnico de Turín.

Según un informe del WWF, "si sólo el 1% de las mascarillas se desecharan de forma incorrecta y se dispersaran en la naturaleza, esto daría lugar a que hasta 10 millones de mascarillas al mes contaminaran el medio ambiente".

"Teniendo en cuenta que el peso de cada mascarilla es de unos 4 gramos, esto resultaría en la dispersión de más de 40 mil kilogramos de plástico en la naturaleza", estipulaba el informe.

Gran parte de los equipos de protección que utilizan los trabajadores de la salud - como guantes, mascarillas y batas - son de un solo uso.

Esto es así a pesar de que no hay evidencias científicas de que los plásticos de un solo uso son mejores que los reutilizables, dijo Kevin Stairs, director de políticas sobre productos químicos y contaminación de Greenpeace.

"Cuando reutilizamos un equipo de protección, lo desinfectamos. Con los productos de un solo uso, el artículo escapa del sistema y puede llevar el virus Sars-CoV-2 durante días en su superficie".

¿Es la economía circular la respuesta?

"La basura en el mar se genera por la forma en que nos deshacemos de los equipos de protección y del plástico en general, no por el uso en sí", dijo Richard Thompson, profesor de biología marina de la Universidad de Plymouth, que acuñó por primera vez el término "microplásticos" en 2004.

"[Los gobiernos] están pidiendo a cada ciudadano que camine con una mascarilla puesta, pero esto no tiene por qué crear basura".

"Dada la crisis y la inmensa presión a la que nos enfrentamos en este momento, no debemos retrasar el dar a todos los equipos de protección ahora. Pero, al mismo tiempo, si esos productos se usan en las calles, tenemos que aconsejar a la gente sobre cómo deshacerse de ellos".

Thompson argumenta que el diseño adecuado de los productos en primer lugar podría ayudar a controlar la cantidad de basura en el océano. Esta filosofía es la base de la economía circular, que busca crear artículos que sean más fáciles de reciclar.

Tomemos por ejemplo las mascarillas faciales importadas de China. Los expertos dicen que están hechas de múltiples capas de diferentes materiales o polímeros. Esta complejidad hace que sea mucho más difícil reciclar tales artículos.

"Los países deberían tratar de desarrollar productos hechos del mismo polímero, que podamos rastrear y recoger en contenedores desechables sellados, donde puedan ser desinfectados y reciclados", dijo Claudia Brunori, una química de la agencia gubernamental italiana para las nuevas tecnologías, la energía y el desarrollo económico sostenible (ENEA).

Esto está sucediendo a pequeña escala a nivel local donde las ONG, instituciones e investigadores han creado EPI reutilizables, donde la estructura de la mascarilla se mantiene y sólo se tira el filtro.

Mike Bilodeau, director regional de PlasticOceans para Europa, dice que en lugar de importar los equipos de protección, deberían fabricarse localmente y hacerse de tal manera que los elementos plásticos puedan ser reciclados y reutilizados.

¿La industria del plástico está aprovechando el momento?

La UE introdujo una serie de normas para abordar los desechos marinos el año pasado - su directiva sobre plásticos de un solo uso debe convertirse en ley a nivel nacional este año.

Incluye la prohibición de plásticos comunes de un solo uso como palillos de algodón, cubiertos y pajitas. Las mascarillas y guantes médicos no están cubiertos por la legislación.

Pero los activistas dicen que temen que los avances logrados para que la UE respalde la prohibición no se vean afectados por la pandemia.

La Asociación Europea de Transformadores de Plástico, una asociación comercial, ya ha pedido que la legislación de la UE se retrase un año debido al COVID-19.

Bruselas, sin embargo, rechazó la oferta.

Sin embargo, hay evidencias de un retorno a los vasos de plástico de un solo uso en medio de las preocupaciones de higiene del COVID-19, incluso en Starbucks donde se han prohibido las tazas reutilizables.

¿Son los plásticos biodegradables la respuesta?

La Comisión Europea está desarrollando normas para los plásticos biodegradables, pero incluso si el producto de protección se fabricara con tales materiales no sería inocuo para la contaminación marina.

"Las soluciones de plásticos biodegradables por sí solas no son la respuesta para reducir los desechos marinos", dijo Virginia Janssens, directora general de PlasticsEurope, una asociación que representa a los fabricantes de plásticos.

"El elemento más importante es que los elementos de protección y todos los residuos deben ser eliminados adecuadamente, de acuerdo con las directrices de las autoridades".

El profesor Thompson dijo: "Las tasas de degradación dependen de muchos factores diferentes. Depende del tipo de polímero utilizado, pero será diferente en aguas profundas - donde hace frío y está oscuro - que en una playa".

"Un estudio reciente sobre el plástico biodegradable expuesto a diferentes ambientes nos mostró que algunos artículos desaparecían rápidamente, mientras que todavía se podía encontrar algunas de estas bolsas después de cuatro años en el mar".

OceansAsia.org and Naomi Brannan