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La gran migración en Masai Mara pierde este año uno de sus protagonistas: los turistas

Es, cada año por estas fechas, uno de los espectáculos más demandados por millones de turistas pudientes de todo el mundo: la migración de miles de ñus desde el Parque Nacional del Serengeti en Tanzania a la Reserva Nacional de Masai Mara en Kenia.

Pero con actual pandemia de coronavirus y sus consecuencias (vuelos cancelados, fronteras cerradas, restricciones varias) este año apenas un puñado de personas ven en vivo y en directo estas espectaculares imágenes.

Milton Siloma, guía turístico, lleva trabajando en la Reserva Nacional de Masai Mara más de 30 años. Y nunca había visto algo así:

"Lo que ves hoy es lo que sucede desde hace semanas. Estamos solos", explica Milton. El COVID-19 nos ha afectado realmente. Estamos en julio y se supone que aquí debería haber miles y miles de turistas observando este fenómeno.

La Reserva de Masai Mara es una importante fuente de ingresos para muchos en este país, incluyendo el Gobierno local, que recauda gracias a las entradas al parque, los paseos en globo y otras muchas actividades. Pero con la pandemia cerrando fronteras, los ingresos son casi nulos.

Además, las famosas comunidades Masai de los alrededores también están sintiendo los efectos económicos del coronavirus, ya que muchas de ellas dependen de los ingresos de los turistas, que los visitan para comprar recuerdos o ver sus bailes tradicionales. Con los mercados cerrados, sus suministros de alimentos se están agotando, lo que está obligando a muchos maasai a cazar ilegalmente en la reserva.

Los guardias temen a su vez que los cazadores furtivos comerciales intenten aprovecharse de la situación. Un efecto mariposa que afecta de un sinfín de formas a un sinfín de rincones del mundo.