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Festival de Halloween en torno a la 'Leyenda de Sleepy Hollow'

Croton-on-Hudson es un pintoresco pueblo, situado al norte de la ciudad de Nueva York que ha prosperado gracias a un espeluznante cuento escrito hace 200 años. La localidad celebra su fiesta anual de Halloween este año, inmersa en las elecciones de Estados Unidos y la pandemia de coronavirus; circunstancias que aportan una dosis extra de escalofríos.

La fiesta del 31 de octubre forma parte de una industria propia en este pintoresco rincón del valle del río Hudson. Decenas de miles de turistas de todo el mundo lo visitan en busca del espíritu de "La leyenda de Sleepy Hollow", una historia de 1820 de Washington Irving sobre un 'jinete sin cabeza' que persigue a una maestra supersticiosa.

El coronavirus ha causado más de 226 000 muertes en Estados Unidos y todavía causa estragos en el país. La COVID-19 ha obligado a cancelar muchos eventos de Halloween y atracciones, de casas embrujadas, donde payasos y monstruos aterrorizan a los visitantes en la oscuridad.

Aún así, Croton-on-Hudson se aferra a su gran "Jack O'Lantern Blaze", donde más de 7 000 calabazas decoradas cobran vida para un espectáculo de luz y sonido en los jardines de la histórica mansión Van Cortlandt.

Los organizadores han reducido la capacidad del festival en un 33 % y no se permite la venta de comida ni de bebidas. Pero los visitantes, muchos de ellos disfrazados, todavía pueden quedar asombrados por las calabazas, que se transforman en numerosas figuras; desde una enorme estatua de la Libertad hasta un planetario y un carrusel con caballos esqueléticos. El Museo de Arte de Calabazas (MoPA), presenta "El Grito" de Edvard Munch junto con la 'Mona Lisa' y un Banksy.

La fiesta normalmente atrae a más de 100 000 visitantes e impulsa los negocios de la zona. Pero este año, el turismo se reduce y la mayor parte es local.

Un pueblo cercano a Croton-on-Hudson, antes llamado North Tarrytown, se llama ahora Sleepy Hollow después de que los residentes votaran para cambiar el nombre de la comunidad en 1996. Allí, Halloween es, probablemente, la mayor celebración pública que tienen relacionada con los eventos de la temporada.

La imagen del 'jinete sin cabeza' aparece en las esculturas e incluso en las ambulancias. Los camiones de bomberos y los carteles de las calles son de color naranja y negro. La iglesia, que data de 1685 y figura en el cuento de Irving, canceló su representación teatral anual de la leyenda pero continúan las visitas al cementerio con linternas.

A pocos días de la votación polarizada entre el presidente republicano Donald Trump y su rival demócrata Joe Biden, hay un fuerte trasfondo electoral este Halloween. Las tiendas ofrecen disfraces de voto por correo, así como una peluca del vicepresidente Mike Pence con una mosca, imitando el incidente ocurrido durante el debate con su rival Kamala Harris.

Desde California hasta Massachusetts, varios Estados han desalentado a los niños a participar en el tradicional 'truco o trato' del 31 de octubre. Algunas ciudades han cancelado sus eventos por completo. Los Centros Federales para el Control y la Prevención de Enfermedades han advertido de los riesgos, recomendando que los dulces se dejen lejos de la puerta y en bolsas individuales. En Nueva York, el desfile anual de Halloween, que atrae a unas 60 000 personas, ha sido sustituido por un espectáculo de marionetas virtual, interpretado por artistas de Broadway desempleados. Entretanto, Croton-on-Hudson mantiene su desfile de 'duendes'.