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ÚBEDA, la ciudad de la armonía

ÚBEDA, la ciudad de la armonía
Derechos de autor  Turismo Andaluz
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Al igual que la vecina Baeza, la ciudad de Úbeda goza de una larga historia y sus raíces alcanzan tiempos inmemoriales. Su magnífico aspecto es el resultado de una transformación que ha tenido lugar a lo largo de los siglos y ha sido influenciado por su situación en la frontera con el Reino de Granada, el importante papel que jugó en las aventuras en tierras americanas y el consecuente poder económico de su próspera clase noble. Con Francisco de los Cobos (secretario del emperador Carlos I) a la cabeza, la clase noble obtuvo grandes beneficios de los cultivos, el ganado, la alfarería y los tejidos de la ciudad.

Úbeda no necesitó esperar a que estas industrias prosperaran para convertirse en un lugar importante. Se han encontrado numerosos vestigios de la época romana en la zona. En pleno auge del al-Ándalus, la ciudad fue fundada por un emir del siglo IX que le dio el nombre de Ubbadat, y no fue reconquistada hasta el año 1234 por el rey Fernando III. Esta sucesión y mezcla de culturas, presente también en tantos otros lugares de Andalucía, ha convertido a esta localidad en un lugar glorioso y señorial.

© Turismo Andaluz

Antes de llegar a la ciudad, viendo sus alrededores ya se intuyen las maravillas que nos aguardan. Las colinas de Úbeda están cubiertas por extensos campos de olivos y cereales. Al llegar a la ciudad, su cielo luminoso y sus calles silenciosas llenarán el corazón del visitante de encanto y misterio. Sus innumerables palacios son los símbolos de antiguos linajes y familias que no dudaron a la hora de pedirles a los mejores arquitectos renacentistas de Europa, como Andrés de Vandelvira, que construyeran sus residencias de acuerdo con las tendencias del siglo XVI italiano. El Palacio de Vela de la familia Cobos, el de Las Cadenas (actual sede del Ayuntamiento) o la Casa de Las Torres son solo algunos de los ejemplos de las numerosas construcciones señoriales de la zona.

© Turismo Andaluz

Paseando hacia el sur de la ciudad llegaremos a la espléndida Plaza Vázquez de Molina, una de las más bonitas de España. Ahí se encuentra la impresionante Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares con sus jardines, uno de los numerosos monumentos de la plaza. En ella también se encuentran el Palacio del Deán Ortega y el Palacio de Juan Vázquez de Molina, que da nombre a la plaza. En la zona también se puede ver otro edificio religioso, la Sacra Capilla de El Salvador.

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Con solo investigar un poco sobre la historia de la ciudad, nos damos cuenta de que la lista de lugares fascinantes es extensa: el Hospital de Santiago, la Iglesia de San Pablo, el Monasterio de Santa Clara, la Iglesia de San Lorenzo… innumerables nombres que garantizan un viaje fascinante a épocas diferentes con mucho que ofrecer. Debido a su identidad y a su maravillosa arquitectura, entre otras muchas razones, Úbeda ha sido declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Como buena ciudad andaluza, en Úbeda, además de disfrutar de la belleza de sus monumentos y de su arquitectura renacentista, hay que disfrutar de la propia ciudad. Con sus estilos diferentes y sus orígenes mestizos, con sus paisajes de agua, vergeles y olivos, lo mejor de Úbeda está en el exterior. Cada calle, cada plaza y cada barrio se complementan en total armonía. Sorpresas y maravillas aguardan en cada esquina y desvelan sus secretos a aquellos que disfrutan explorando. Aquí se yergue una sinagoga que había sido olvidada siglos atrás; allí reaparece un taller de artesanía centenario construido gracias a la sabiduría de varias generaciones; por todas partes se encuentran leyendas populares detrás de la mágica sencillez de la fachadas.

Después de tantos años, Úbeda sigue siendo una ciudad ecuménica, abierta al mundo. Pero al dar la vuelta a la esquina de una de sus callejuelas laberínticas, sigue oliendo al fuego del hogar, a un plato reconfortante y a pan recién hecho.