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China relajará su política de natalidad, pero desconfía de los riesgos sociales -fuentes

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Por Reuters
China relajará su política de natalidad, pero desconfía de los riesgos sociales -fuentes
China relajará su política de natalidad, pero desconfía de los riesgos sociales -fuentes   -   Derechos de autor  (c) Copyright Thomson Reuters 2021. Click For Restrictions - https://agency.reuters.com/en/copyright.html
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Por Kevin Yao

PEKÍN, 17 may (Reuters) – China flexibilizará con sumo cuidado su política de natalidad por temor a perjudicar su estabilidad social, incluso después de que el último censo del país pusiera de manifiesto la urgencia de abordar la tendencia a la disminución de los nacimientos y al envejecimiento de la población, dijeron fuentes políticas.

La expectativa de que se introduzcan reformas en la política de natalidad china aumentó después de que el censo de 2020 mostrara la semana pasada que la población del país creció a su ritmo más lento en la última década desde los años 50, ya que los nacimientos disminuyeron y el envejecimiento se aceleró.

Una tasa de fecundidad de 1,3 hijos por mujer en 2020, a la par de sociedades envejecidas como Japón e Italia, subraya el riesgo que corre China: la segunda mayor economía del mundo puede estar ya en un declive demográfico irreversible sin haber acumulado antes los niveles de riqueza de los hogares de las naciones del G7.

Las autoridades chinas están elaborando un amplio plan para hacer frente a los retos demográficos, según las fuentes consultadas, que incluye formas más eficaces de fomentar la maternidad aligerando las cargas financieras de las parejas, en lugar de limitarse a eliminar los frenos a la natalidad.

El aumento de la edad de jubilación, que Pekín ha dicho que se hará gradualmente, ayudará a frenar el declive de la población activa y, con el tiempo, aliviará las presiones sobre el sistema de pensiones, que está infrafinanciado, dijeron las fuentes.

China introdujo una controvertida “política de un solo hijo” a finales de la década de 1970, pero relajó las restricciones en 2016 para permitir a todas las parejas tener dos hijos, en un intento de reequilibrar su población de rápido envejecimiento. Sin embargo, el cambio no logró detener el descenso de los nacimientos.

Las fuentes dijeron que esperan que Pekín fomente más la maternidad en el marco de la política actual, antes de levantar completamente las restricciones a la natalidad en los próximos 3-5 años.

La eliminación de las restricciones a la natalidad podría tener consecuencias no deseadas: un impacto limitado en los habitantes de las ciudades, que son reacios a tener más hijos debido a los altos costes de vida, mientras que las familias rurales podrían expandirse más rápidamente, aumentando la pobreza y la presión sobre el empleo, dijeron las fuentes consultadas.

“Si liberamos esta regulación, la gente del campo podría estar más dispuesta a tener descendencia que la de las ciudades, y podría haber otros problemas”, dijo una fuente política que declinó ser identificada debido a lo delicado del asunto.

Las fuentes consultadas participan en los debates políticos, pero no en el proceso final de toma de decisiones.

La Oficina de Información del Consejo de Estado chino no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de Reuters.

China pretende crear al menos 10 millones de nuevos empleos urbanos al año, aunque la población en edad de trabajar se reduzca.

Liu Huan, asesor del gabinete chino, dijo que el principal reto demográfico de China no es el tamaño, sino el envejecimiento, que ejercerá una fuerte presión sobre las finanzas del Estado.

“Es difícil resolver el problema de la natalidad, dados los elevados costes de la vivienda, la medicina y la educación”, dijo a Reuters. “Así que deberíamos tener políticas integrales”.

LLAMAMIENTOS AL CAMBIO

En las últimas semanas, el Banco Popular de China (PBOC, por sus siglas en inglés) se ha pronunciado más abiertamente sobre la delicada cuestión de la población.

En abril, el PBOC afirmó en un documento de trabajo que China debería “liberalizar completamente y fomentar enérgicamente la natalidad” para compensar el impacto económico, afirmando que China debería aprender de los “20 años perdidos” de Japón.

Los cambios demográficos podrían provocar un estancamiento económico, un descenso de la tasa de ahorro y una deflación de los precios de los activos, mientras que el actual sistema de pensiones no está preparado para la trayectoria de envejecimiento, según el documento.

La proporción de personas de 65 años o más en China alcanzó el 13,5% en 2020, frente al 8,87% de  2010.

Pero los cambios en la política actual serán probablemente graduales.

“Las decisiones políticas importantes sólo llegarán cuando la presión sea lo suficientemente grande. El que cambiemos la política depende de la evaluación del impacto en la estabilidad social”, dijo un asesor del Gobierno, que también declinó ser nombrado.

DIVIDENDODELTALENTO

La creciente rivalidad con Estados Unidos ha aumentado la urgencia de que China construya una economía más orientada a la innovación. En el marco de la estrategia de “doble circulación” del presidente Xi Jinping, China pretende reducir su dependencia de los mercados y la tecnología del exterior.

“Debemos hacer una transición del dividendo demográfico al dividendo del talento”, dijo la primera fuente política.

El dividendo demográfico se utiliza para calcular el potencial de crecimiento económico derivado del aumento de la población activa respecto al número de personas no activas (de 14 años o menos y de 65 años o más), según la definición del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

El censo mostró una mejora de la educación en la última década. La proporción de personas con estudios universitarios aumentó del 8,9% al 15,5%, y el promedio de años de escolarización de las personas de 15 años o más subió de 9,1 años a 9,9 años.

Rob Subbaraman, economista jefe de Nomura, afirmó que “reducir los vientos en contra demográficos” será una prioridad creciente para China.

“Las experiencias de otros países asiáticos demuestran que es un reto animar a la sociedad a aumentar la tasa de fertilidad, pero hay que intentar todos los esfuerzos para aumentar la fuerza de trabajo y hacerla más productiva”.

(Editado por Tony Munroe y Jacqueline Wong; traducido por Darío Fernández)