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La inflación de la zona euro se frena antes de una esperada aceleración

Por Reuters
La inflación de la zona euro se frena antes de una esperada aceleración
La inflación de la zona euro se frena antes de una esperada aceleración   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
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FRÁNCOFRT, 30 jun – La inflación de la zona euro se redujo este mes, estabilizándose de cara a los meses de verano antes de una hipotética subida que podría situar los precios muy por encima de los objetivos del Banco Central Europeo en otoño, debido al aumento de los precios de las materias primas.

La inflación en los 19 países que comparten el euro bajó al 1,9% en junio, desde el 2,0% de mayo, en consonancia con las previsiones de una encuesta de Reuters y justo en el nivel al que aspira a situarla el BCE (“por debajo del 2%, pero cerca”).

El crecimiento de los precios al consumo se ha acelerado este año, pero sobre todo por factores puntuales, como el repunte de los precios del petróleo, una subida de impuestos en Alemania y los efectos estadísticos de la pandemia de COVID-19.

Estos factores seguirán impulsando la inflación y es probable que el crecimiento de los precios supere el 2,5% hacia finales de año, según las previsiones del BCE.

Esto supone un reto en materia de comunicación para el banco, que no ha alcanzado su objetivo desde 2003 y no se ha enfrentado a un rápido crecimiento de los precios en una década.

Sin embargo, el BCE ha dejado claro que este no es el tipo de inflación que requiere una respuesta monetaria, por lo que no se prevé ningún endurecimiento y los costes de los préstamos se mantendrán ultrabajos durante los próximos años.

Los responsables de política monetaria sostienen que el aumento de los precios de las materias primas oculta la debilidad de las tendencias subyacentes y que la inflación de los servicios y los bienes duraderos, medidas más significativas para los bancos centrales, sigue siendo débil.

De hecho, la inflación subyacente (medida de los precios que excluye los costes volátiles de los alimentos y la energía), se mantuvieron estables en junio, como se esperaba, en el 0,9%, mientras que una medida más limitada que excluye el alcohol y el tabaco cayó al 0,9% desde el 1,0%.

El crecimiento de los salarios, condición clave de la inflación duradera, también es anémico, mientras que la política del BCE suele ser ineficaz frente a los movimientos de los precios a corto plazo, lo que proporciona otra razón para que el banco mire más allá del aumento de este año.

El BCE prevé que la inflación esté muy por debajo de su objetivo tanto el próximo año como en 2023 y, hasta ahora, ningún dirigente ha argumentado que este periodo actual de inflación relativamente alta pueda traducirse en el tipo de presión de precios duradera que suponga un riesgo de rebasamiento más allá de un pico temporal.