MOSCÚ, 17 ene – Rusia y Bielorrusia realizarán simulacros militares conjuntos en febrero, según declaró el lunes el dirigente bielorruso Alexander Lukashenko, en un contexto de crecientes tensiones entre el Este y el Oeste a causa de Ucrania.
Rusia, estrecha aliada de Bielorrusia, ha preocupado a Occidente y a Kiev con el aumento de sus tropas cerca de las fronteras de Ucrania y una retórica amenazante, lo que hace temer que planee una invasión.
Moscú niega cualquier plan en esa línea, pero ha aprovechado el enfrentamiento para hacer campaña a favor de las garantías de seguridad de Occidente, incluido el cese de la expansión de la OTAN y el veto formal a que Ucrania, una antigua república soviética, se una a la alianza militar.
“Teníamos previsto iniciar los ejercicios en febrero. Fijad una fecha exacta y hacédnoslo saber, para que no nos culpen de concentrar algunas tropas aquí de improviso, como si nos estuviéramos preparando para ir a la guerra”, dijo Lukashenko a su ministro de Defensa.
El dirigente bielorruso, mal visto en Occidente desde que reprimió las protestas en 2020 y la crisis de los inmigrantes con la Unión Europea, dijo que los ejercicios se realizarían en las fronteras sur y oeste de Bielorrusia.
La exrepública soviética de 9,5 millones de habitantes, que Moscú considera un estado tapón para Occidente, limita con Ucrania al sur y con los miembros de la OTAN Polonia y Lituania al oeste.
PRÁCTICAS NORMALES
Lukashenko, que se ha ido acercando al Kremlin a medida que Occidente le rehuía, acusó a Ucrania de acumular tropas cerca de Bielorrusia en unos comentarios difundidos por el Ministerio de Defensa.
Dijo que Polonia y los países bálticos tienen más de 30.000 soldados cerca de las fronteras de Bielorrusia
“Estas deberían ser prácticas normales para elaborar un plan determinado en la confrontación con estas fuerzas: el oeste (los bálticos y Polonia) y el sur (Ucrania)”, le citó la agencia estatal de noticias Belta.
El Kremlin dijo por separado que las informaciones de que Estonia estaba preparada para acoger a 5.000 tropas de la OTAN mostraban que Moscú tenía razones para estar preocupado.