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Por qué algunas olas de calor son más mortíferas que otras

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Por Reuters
Por qué algunas olas de calor son más mortíferas que otras
Por qué algunas olas de calor son más mortíferas que otras   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Gloria Dickie

LONDRES, 2 ago – La ola de calor que batió récords en Europa el mes pasado hizo que Inglaterra y Gales registraran un exceso de casi 1.700 muertes en sólo una semana, según datos iniciales, mientras que Portugal y España contaron otras 1.700.

Las cifras, que probablemente cambiarán a medida que se actualicen los registros, dan la primera indicación de las muertes relacionadas con el calor cuando las temperaturas desde Londres hasta Madrid alcanzaron casi 40 grados centígrados o más.

Los datos de Inglaterra y Gales publicados el martes por la Oficina de Estadísticas Nacionales británica contabilizan las muertes registradas entre el 16 y el 22 de julio frente, a lo que cabría esperar en el mismo periodo basándose en las medias de mortalidad de los últimos cinco años.

La cifra de la Organización Mundial de la Salud para la península ibérica también es provisional.

Pero las cifras de julio no se acercan a las 70.000 muertes relacionadas con el calor durante una ola de calor registrada en Europa en 2003.

Estos son algunos de los factores que hacen que algunas olas de calor sean más mortíferas que otras.

SITUACIÓN

El momento y el lugar de la ola de calor son importantes.

La ola de calor de 2003 se produjo en las dos primeras semanas de agosto, cerrando empresas, arrasando cultivos y secando ríos.

La región francesa de París fue la que más notó los efectos. Las olas de calor son más intensas en las ciudades, ya que el hormigón y el asfalto absorben y retienen el calor.

El punto álgido coincidió con el tradicional periodo vacacional, en el que muchos menores no acudieron a la escuela y las familias estaban de vacaciones, dejando solos en algunos casos a parientes ancianos.

De las casi 15.000 personas que murieron en Francia, más de 11.000 tenían más de 75 años.

“Un buen número de personas se despidió de la abuela sentada en su casa y se fue de vacaciones”, dijo Matthew Huber, experto mundial en estrés térmico de la Universidad de Purdue. “Normalmente, habría habido gente controlando” su estado.

Los médicos también estaban de vacaciones. “Los servicios de emergencia no estaban tan preparados, y no tenían personal de guardia”, dijo Mathilde Pascal, investigadora de la Agencia Francesa de Salud Pública.

Francia se encuentra inmersa en su tercera ola de calor del verano de 2022, que afecta tanto a la fauna como a los seres humanos.

ADAPTACIÓN

Tras la catástrofe de 2003, muchos países europeos crearon planes de acción contra las olas de calor y empezaron a emitir alertas tempranas. Los expertos afirman que prepararse para el calor extremo puede salvar vidas

“Más gente sabe qué hacer ante una ola de calor”, afirma Chloe Brimicombe, investigadora de olas de calor de la británica Universidad de Reading. Pero algunos países están sencillamente mejor equipados que otros: casi el 90% de los hogares estadounidenses tienen aire acondicionado, frente a sólo el 20% de los europeos, según las estadísticas federales de Estados Unidos.

Pero la tecnología no siempre puede ayudar. Este año, los palestinos que viven en la abarrotada Franja de Gaza están viviendo una abrasadora ola de calor veraniega, que se ha visto agravada por los cortes de electricidad que les dejan sin luz hasta 10 horas al día.

Casi un tercio de la población de Estados Unidos estuvo bajo alerta de calor el mes pasado, y las previsiones anuncian un calor más extremo para este mes.

Los habitantes de las comunidades más pobres y las personas sin hogar corren un mayor riesgo.

Durante la ola de calor del año pasado en la ciudad estadounidense de Phoenix, 130 de las 339 personas que murieron no tenían hogar, según las autoridades sanitarias locales.

Algunas ciudades estadounidenses, como Phoenix, han contratado a “trabajadores del calor” para ayudar a las comunidades a hacer frente a la situación repartiendo botellas de agua o guiando a la gente a centros de refrigeración con aire acondicionado.

“El riesgo de muerte asociada al calor entre nuestros vecinos sin techo es de 200 a 300 veces mayor que el del resto de la población”, dijo el responsable de calor de Phoenix, David Hondula.

RESPUESTAFISIOLÓGICA

Las personas que viven en países de clima cálido suelen estar aclimatadas al calor intenso. Cuando una persona se expone repetidamente a altas temperaturas, con el tiempo desarrolla una frecuencia cardíaca y una temperatura corporal central más bajas, lo que mejora su tolerancia.

Por ello, la temperatura a la que la gente empieza a morir por enfermedades relacionadas con el calor varía según el lugar, al igual que la “temperatura mínima de mortalidad” (TMM), que es cuando todas las muertes por causas naturales alcanzan su punto más bajo

“Si vives en la India, la TMM es mucho más alta que si estás en el Reino Unido”, explica Huber

Investigaciones recientes también sugieren que la TMM de una zona puede aumentar a medida que aumenta el calor. Por cada aumento de 1 ºC en las temperaturas medias de verano en España entre 1978 y 2017, por ejemplo, los científicos encontraron un aumento de 0,73 ºC en la TMM, según un estudio publicado en abril en la revista Environmental Research Letters.

Pero como todavía se desconoce mucho sobre el calor extremo y la resistencia humana, los científicos no están seguros de si los cambios que observan en las TMM a lo largo del tiempo también podrían estar relacionados con que la gente sea más consciente de los peligros o esté mejor equipada para afrontarlos

“Hay varias explicaciones posibles, y aún no sabemos cuál es la causa más importante”, afirma Huber