Vientos huracanados y lluvias torrenciales | Italia y Francia azotadas por violentas tormentas

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Por Carmen Menéndez
Turistas huyen de la tormenta en el norte de Italia
Turistas huyen de la tormenta en el norte de Italia   -   Derechos de autor  AP   -  

Después de las repetidas olas de calor de este verano, parte de Europa hace frente ahora a otros fenómenos meteorológicos extremos.

Italia: dos muertos, numerosos heridos e importantes daños por las tormentas

En Italia, un violento temporal de lluvia y viento ha azotado las regiones del norte y el centro dejando a su paso dos muertos, ambos por caída de árboles, así como una veintena de heridos e importantes daños materiales.

El fenómeno ha provocado inundaciones, arrancado tejados y dañado infraestructuras, en especial, en Toscana, pero también en Piamonte, Liguria y Emilia-Romaña. 

Mientras el norte de Italia sufre el envite del mal tiempo, el sur soporta la sexta ola de calor del verano, con temperaturas de hasta 45 grados.

Córcega: cinco muertos en una isla azotada por vientos huracanados

Esta misma furia climática ha golpeado la isla mediterránea de Córcega, donde ya se cuentan cinco muertos, entre ellos una adolescente, un pescador y una mujer que practicaba kayak.

La tormenta, que han venido acompañado de ráfagas de viento de hasta 224 kilómetros por hora, también ha dejado una veintena de heridos y 45.000 hogares privados de electricidad.

Tormentas súbitas acompañadas de granizo en el sur y este de Francia continental

Nueve departamentos del sur y el este de Francia continental también han sufrido lluvias torrenciales, tormentas repentinas acompañadas a menudo de granizo que provocaron inundaciones en ciudades como París, Marsella o Lyon.

A muchos turistas, el fenómeno les sorprendió dentro de sus caravanas y tiendas de campaña.

"Ha quedado destrozada, totalmente abierta -explica una mujer mostrando su tienda de campaña-. Nos refugiamos aquí con los niños, pero luego el granizo agujereó la tela, así que fuimos a refugiarnos al coche".

Agua a raudales que, sin embargo, no va a solucionar a corto plazo los problemas derivados de la sequía en Europa, pues la tierra está tan árida que se ha vuelto impermeable y no absorbe la lluvia, lo que provoca inundaciones.