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Lágrimas, historia y luto en el último adiós a Isabel II

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Por Anelise Borges
Asistentes durante el traslado del féretro de Isabel II.
Asistentes durante el traslado del féretro de Isabel II.   -   Derechos de autor  Kin Cheung/The Associated Press   -  

El día del último adiós de la Reina Isabel II, la emoción era palpable. Y también la expectación. Todos los asistentes, muchos entre lágrimas, querían ver la procesión y tener una última oportunidad para despedirse. Y cuando llegó... la gente pudo sentir el peso de la historia

"Fue el tributo adecuado a un reinado increíble y a una señora maravillosa" afirmaba un asistente. "Se me saltaron las lágrimas. Ahora estoy feliz. Lo he superado. Nunca volveremos a ver nada parecido" comentaba otro.

"Creo que este es probablemente el mayor momento de la historia que recordaré en mi vida" aseguraba una tercera, más joven que los otros dos. "Todos la queríamos terriblemente. La queríamos muchísimo. La echaremos de menos, pero nunca la olvidaremos. Y esta es una gran despedida”, aseguraba un hombre de barba con una gorra de béisbol.

El sentimiento para algunos era muy familiar: "Quería conseguir el momento y ver el ataúd de la reina pasar... puse el móvil en posición y luego después solo miré directamente al ataúd. Me derrumbé. Me sentí como si hubiera perdido a mi abuela".

Una abuela... una líder... un símbolo. Gente de todo el mundo acudió a despedirse de Isabel II: "Para mí fue un cierre muy necesario. Algo que no vemos en Estados Unidos, pero que a mí me ayuda a sanar el corazón" aseguraba estadounidense vestida de un elegante luto para la ocasión.

A algunos les llevará tiempo reponerse. Y es difícil saber si los que se quedan serán capaces de llenar un vacío tan grande. Y quizás ahora, entiendan aquello a lo que la propia Reina se refirió tantas veces: que el dolor es el precio a pagar por el amor.