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Bienestar animal para proteger la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia

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Bienestar animal para proteger la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia
Derechos de autor  euronews
Por Claudio Rosmino
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Con más de 40 millones de toneladas de carne producidas cada año en Europa, para el consumo humano, los animales pagan un duro precio en el actual sistema de granjas industriales; las condiciones de cría intensiva los hacen más propensos a las enfermedades. El sector ganadero de la UE consume más antibióticos que el sector médico humano, y contribuye a la propagación de la resistencia a los antimicrobianos.

La Organización Mundial de Sanidad Animal estima que la morbilidad y la mortalidad debidas a las enfermedades animales causan la pérdida de al menos el 20 % de la producción ganadera mundial. Mantener la salud de los animales es esencial para proteger la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Las normas de bienestar animal son uno de los puntos clave de la Estrategia "De la Granja a la Mesa" de la UE. Pero, ¿de qué se trata exactamente?

El equipo de Euronews visita algunas granjas de cerdos en Italia, cerca de Milán, Brescia y Cremona, asociadas con una empresa alimentaria, que adoptan protocolos loables de bienestar animal.

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Fumagalli es una empresa premiada que sigue los más importantes protocolos europeos de bienestar animal como EMAS, IFS Food y KIWA Agrifood. Gracias a los estándares implementados por Fumagalli, sus animales no tienen que sufrir mutilación de dientes o colas.

"El bienestar animal significa, para nosotros, garantizar que dentro del entorno de cría, el animal pueda expresar su comportamiento natural, que pueda expresar al máximo las características propias del comportamiento para su especie", declara Pietro Pizzagalli, jefe del sector de cría de Fumagalli.

En una granja de Cappella de' Picenardi, cerca de Cremona, los cerdos viven en un régimen de crianza parcialmente al aire libre. Tienen más espacio para moverse que los que contemplan las medidas estándares europeas, y disfrutan de lugares con mucha paja, lo que aporta beneficios como reducir con creces su estrés y agresividad.

Uno de los efectos más evidentes de ese estrés es el hecho de que se muerden la cola unos a otros y eso puede provocar infecciones. Por ello, también, los criadores suelen cortar la cola a los animales.

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Un detector de la calidad del aire y de la temperatura, así como una cámara, supervisan constantemente las condiciones en el interior de la nave donde se encuentran los cerdos. Los datos están disponibles en tiempo real en el ‘teléfono inteligente’ del ganadero.

"En este lugar, concretamente, hemos instalado una unidad de control, desarrollada por una ‘empresa emergente’, que nos permite comprobar, minuto a minuto, los principales parámetros ambientales de bienestar animal. Gracias a este tipo de gestión, hemos conseguido una importante reducción del uso de antibióticos", afirma Pietro Pizzagalli.

Otra parte de la cadena de bienestar animal es la que corresponde a la unidad de inseminación. Una granja de Nerviano, al lado de Milán, está sometida a una alta protección contra los agentes patógenos. Las personas solamente pueden entrar si visten trajes especiales y bajo estrictas normas de higiene. las cerdas que se encuentran en él, para someterse a dos ciclos de inseminación, pueden disfrutar de más espacio y libertad durante la gestación.

"A diferencia de la Convención Europea, que establece que la cerda puede permanecer en la jaula durante 28 días, aquí la mantenemos solamente 36 horas en la jaula (para someterse a dos ciclos de fecundación) y luego la sacamos y es libre de ir donde quiera", explica Giorgio Santi, director de cría de la granja de Nerviano.

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El siguiente paso del reportaje del equipo de Euronews es la visita a una unidad de maternidad en Ghedi, junto a Brescia. También allí, los compartimentos son más grandes que en las granjas estándar de cría. La cerda dispone de paja para preparar su lecho para el parto, y los lechones tienen un compartimento de cría específico con calefacción donde pueden sentirse protegidos.

"Normalmente, la cerda permanece confinada. Pero aquí, tiene la posibilidad de moverse en un área de 6,5 metros cuadrados. De este modo, se comporta de forma más natural con sus lechones. Cuando tiene que amamantarlos, realiza una especie de retirada" y los lechones salen del compartimento y se dirigen hacia ella para ser amamantados", relata Pizzagalli.

Unas buenas condiciones de cría mejoran la salud de los animales y la calidad de los alimentos y reducen la necesidad de medicación. La empresa redujo en un 40 % el empleo de antibióticos.

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Al final de la cadena alimentaria, los consumidores se muestran cada vez más dispuestos a una elección basada en el tipo de normas animales, aplicadas por los productores de alimentos.

"Hoy, el consumidor elige el producto no solamente por sus bondades. Estas representan solamente el 50 % del atractivo del producto. El 50 % restante viene dado por una serie de valores, como el origen del animal, sus condiciones de vida y la posibilidad de tener un sistema de seguimiento completo. Todo esto marca la diferencia en el mercado", declara Arnaldo Santi, jefe de mercadotecnia de Fumagalli.

Sobre esa base, países como Dinamarca ya han implantado una etiqueta de bienestar animal. Para 2023, la Comisión Europea presentará una propuesta para redefinir la actual legislación sobre bienestar animal y promover la coherencia de las diferentes políticas.