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Los dirigentes de la Fed, divididos sobre la respuesta a la inflación

Los dirigentes de la Fed, divididos sobre la respuesta a la inflación
Los dirigentes de la Fed, divididos sobre la respuesta a la inflación   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters

Por Ann Saphir

13 oct – Los banqueros centrales de EEUU están de acuerdo en que pronto podrán empezar a reducir los estímulos a la economía, pero están divididos sobre el grado de amenaza que supone la alta inflación y, lo que es más importante, sobre lo que tendrían que hacer al respecto.

El miércoles, cuando la Reserva Federal publique las actas de su reunión de política monetaria de los días 21 y 22 de septiembre, en las que los responsables de la institución den la señal mas clara de que los días de la política monetaria de la época de la crisis están contados, debería surgir algún indicio de la intensidad de este debate.

Con la economía a punto de crecer este año a su ritmo más rápido en décadas, la inflación muy por encima de la zona de confort de la Fed y el mercado laboral muy recuperado de la devastación de la pandemia del coronavirus, la mayoría de los responsables de política monetaria creen que es prudente empezar a recortar los 120.000 millones de dólares en compras mensuales de activos que el banco central ha estado realizando para estimular la recuperación económica.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, dijo el mes pasado que, siempre que los datos del mercado laboral sean “decentes”, espera que la reducción de las compras de bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas por parte de la Fed comience el mes que viene y se complete a mediados del año que viene.

Tras un informe del viernes que mostró que se crearon 194.000 empleos en EEUU en septiembre, muy por debajo de las expectativas de muchos economistas, el vicepresidente de la Fed, Richard Clarida, dijo el martes que el objetivo de empleo “prácticamente se ha cumplido”, aunque no señaló específicamente el mes de noviembre para el inicio de la reducción de las compras de activos.

Repitió las previsiones de Powell sobre la fecha final del “tapering” (retirada de estímulos), y la lectura de la reunión de política monetaria de septiembre probablemente consolidará esa opinión. Está previsto que la Reserva Federal publique las actas de esa reunión a las 2 p.m. EDT (1800 GMT).

La mayoría de los analistas esperan que la próxima reducción sea constante y “aburrida”, como dijo el presidente de la Fed de Filadelfia, Patrick Harper.

Cualquier indicio en las actas o en cualquier otra parte de que los responsables de la política monetaria planean acelerar o ralentizar el “tapering” en función del ritmo de la recuperación económica supondría una desviación del patrón predecible que la Fed siguió en 2014, cuando redujo las compras de bonos realizadas para recuperar la salud de la economía tras la crisis financiera y la recesión de 2007-2009, y sería una sorpresa para los mercados.

Lo más probable es que las actas ofrezcan nuevos datos sobre las perspectivas de inflación de los banqueros centrales y, en particular, sobre si creen que tendrán que sacrificar su objetivo de alcanzar el pleno empleo para evitar que la inflación se dispare.

Las proyecciones económicas publicadas junto con la declaración de política monetaria de la Fed el mes pasado mostraban que el banco central proyectaba una inflación del 4,2% este año, más del doble de su objetivo flexible del 2%. El Gobierno estadounidense publicará nuevos datos sobre la inflación a primera hora del miércoles.

UNASITUACIÓNDESAGRADABLE

Powell y Clarida han restado importancia a esa posibilidad. Aunque los responsables de la política monetaria de la Fed están divididos a partes iguales sobre si creen que las subidas de los tipos de interés tendrán que empezar el año que viene o en 2023, sus proyecciones son “totalmente coherentes” con el marco de la Fed, que tiene como objetivo alcanzar tanto el máximo empleo como una inflación estable, dijo Clarida el martes.

No obstante, los comentarios públicos de otros responsables de política monetaria, incluidos los dos presidentes regionales de la Fed más antiguos, sugieren que hay un debate activo bajo la superficie.

El presidente de la Fed de San Luis, James Bullard, teme que la elevada inflación actual pueda persistir e incrustarse en la economía, lo que requeriría una respuesta más “agresiva” por parte del banco central. Le preocupa que la inflación se mantenga alta o aumente, y quiere que la Fed termine de reducir sus compras de activos a principios del año que viene para poder subir los tipos en primavera o verano si es necesario.

El presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, espera que la inflación se calme por sí sola, a medida que las empresas solucionen los cuellos de botella de la oferta que actualmente presionan al alza los precios. Aconseja a sus colegas que “sean pacientes” y calcula que los tipos no tienen que empezar a subir hasta finales de 2023.

Clarida, por su parte, dijo el martes que ve pocos indicios de que la subida de los salarios esté alimentando un aumento insano de la inflación, pero que “la gran incógnita” es cuánto duran los cuellos de botella de la oferta que influyen en los precios. No facilitó su previsión actual de subidas de tipos.

Si los responsables de la política monetaria consideran que deben subir los tipos para evitar la inflación antes de que la economía tenga tiempo de alcanzar el pleno empleo, esto podría acortar la recuperación.

Si optan por retrasar las subidas de tipos para dar al mercado laboral una mayor oportunidad de recuperarse, pero entretanto miden mal el poder de permanencia de la inflación, podrían tener que subir los tipos bruscamente para recuperar el terreno perdido frente a la inflación.