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Superyates a toda vela: los ricos buscan relajarse en el mar

Superyates a toda vela: los ricos buscan relajarse en el mar
Superyates a toda vela: los ricos buscan relajarse en el mar   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters

Por Corina Pons y Joan Faus

MADRID/BARCELONA, 8 nov – Cuando el mes pasado el multimillonario chino Jack Ma viajó a la isla española de Mallorca, se habló mucho de que era su primera incursión en el extranjero desde que un enfrentamiento con los reguladores en 2020 le cortara las alas.

Sin embargo, la soleada estancia de Ma en su crucero recientemente construido, el Zen, de 88 metros de eslora y valorado en 200 millones de dólares, también puso de manifiesto una tendencia mundial: el regreso de los superyates.

A medida que aumenta el número de multimillonarios y que el COVID-19 ha añadido motivos para evitar las aglomeraciones, el multimillonario sector mundial de las embarcaciones de lujo se está recuperando rápidamente tras la situación de parálisis casi total que se produjo al inicio de la pandemia.

“El año 2021 está superando con creces cualquiera de los últimos 12 años”, afirma el intermediario Fraser Yachts.

Las ventas de embarcaciones de lujo de más de 30 metros (98 pies) aumentaron más del 8% en los primeros nueve meses de 2021 respecto al mismo periodo de 2019 antes de la pandemia, según la publicación del sector Superyacht Group.

El coste de un superyate puede oscilar entre los 10 millones de dólares de segunda mano y los 600 millones de dólares para los nuevos, según las cifras del sector.

Más de 200 nuevos yates llegaron al agua por primera vez este año hasta septiembre, superando los 165 del mismo período de 2019, dijo el Superyacht Group.

Se han encargado unos 330 para que estén listos antes de 2023.

“Algunos han visto que sus amigos súper ricos que tienen yates se lo han pasado bien durante la pandemia, mientras que ellos han tenido que encerrarse en casa”, dijo Pepe García, presidente de los astilleros españoles MB92, la principal empresa de reacondicionamiento de superyates del mundo.

“Creo que este fenómeno va a durar unos cuantos años”.

El astillero MB92 de Barcelona está lleno de barcos de hasta 180 metros. Alrededor de 1.000 trabajadores pintan, arreglan motores y realizan otras tareas de mantenimiento para los propietarios que quieren tenerlos listos para la temporada caribeña de fin de año.

El director comercial de la empresa, Txema Rubio, afirma que cada año se gasta hasta el 10% del valor de la compra en mantenimiento y reparaciones.

El número de multimillonarios se ha disparado hasta los 2.755 660 más que hace un año, según Forbes, por lo que está claro que hay dinero en circulación, incluso cuando los activistas denuncian el impacto de los yates privados, los jets y los viajes espaciales en el medio ambiente.

ALLYOUNEED IS NOW

La cartera de pedidos del constructor italiano de yates Ferretti superó los 900 millones de euros (1.040 millones de dólares) en el periodo de enero a septiembre, muy por encima de los 691 millones de euros de todo el año 2019.

“Hay una hermosa canción de Duran Duran que se llama ‘All you need is now’ (todo lo que necesitas es ahora)”, comentó el director ejecutivo Alberto Galassi. “La pandemia nos ha enseñado lo frágil que es nuestra vida. Posponerla ya no es una opción para los que pueden permitírselo”.

En Azimut Benetti, otro constructor de yates italiano, la cartera de pedidos se triplicó hasta los 1.200 millones de euros en agosto respecto al año anterior, con clientes estadounidenses impulsando la demanda.

“El verdadero impulso comenzó la pasada primavera”, dijo el director ejecutivo Marco Valle, añadiendo que los clientes también buscaban barcos más grandes.

El sector de los yates es uno de los pocos ganadores en la era posterior al confinamiento. Por el contrario, sólo la mitad de los grandes cruceros habían vuelto a los mares en septiembre bajo las estrictas medidas contra el COVID, dijo la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros.

A pesar de los temores de contagio y de los costes adicionales relacionados con el COVID para los viajes, el entusiasmo sigue siendo alto.

El grupo de viajes Amadeus, con sede en España, afirmó que la demanda de cruceros está aumentando para 2022.

Alquilar un superyate también es una opción, si puede permitírselo.

Un chárter de lujo de una semana para hasta 12 pasajeros en Grecia o Italia puede costar entre 300.000 y 500.000 euros, según dos fuentes del mercado. Las instalaciones a bordo incluyen spas, cenas de categoría Michelin, instrucción de deportes acuáticos y clases de ‘fitness’.

En otro destino popular, Croacia, unas 433.000 personas disfrutaron de unas vacaciones en yate este año hasta mediados de octubre, un 88% más que en 2020, según la oficina nacional de turismo.

El interés por los yates tiene muchas derivaciones.

La empresa de astilleros MB92 busca expandirse a Oriente Medio y América, mientras que su vecino barcelonés, Marina Port Vell, construirá 23 nuevos amarres para superyates.

El fondo de inversión europeo Squircle Capital tiene participaciones en ambas empresas, atraído por los altos márgenes y la evolución del sector.

“Creemos que hay una tendencia muy clara de crecimiento y transformación”, dijo su fundador y director, José Caireta.

(1 dólar = 0,8678 euros)