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Tras la inflación, una mayor oferta de bonos podría ser la siguiente sacudida del mercado

Tras la inflación, una mayor oferta de bonos podría ser la siguiente sacudida del mercado
Tras la inflación, una mayor oferta de bonos podría ser la siguiente sacudida del mercado   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters

Por Dhara Ranasinghe

LONDRES, 20 dic – Los bancos centrales, el grupo de compradores de bonos más fiable de las economías desarrolladas, podrían recortar sus compras de deuda soberana el próximo año en hasta 2 billones de dólares en las cuatro grandes economías avanzadas del mundo, lo que implica un aumento potencialmente considerable de los costos de endeudamiento de muchos Estados.

Durante años, pero sobre todo desde que estalló la pandemia de COVID-19 en marzo de 2020, los bancos centrales han respaldado eficazmente el gasto público, absorbiendo una parte importante de la deuda soberana que llega a los mercados y evitando que los rendimientos suban demasiado.

Pero si los bancos centrales fijan un calendario para retirar sus estímulos de la época de la pandemia, la escasez de bonos de alta calificación disponibles en el mercado, especialmente los de Europa, podría dar paso a un exceso de oferta.

JPMorgan estima que la demanda de bonos de los bancos centrales en Estados Unidos, Reino Unido, Japón y la zona euro caerá en 2 billones de dólares en 2022, tras una reducción de 1,7 billones este año.

El broker prevé que los rendimientos a 10 años de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido aumenten 75, 45 y 55 puntos básicos respectivamente para finales de 2022, aunque no especificó el impacto de la oferta en los bonos.

A nivel mundial, JPMorgan prevé que los bancos centrales provoquen una caída de la compra de bonos de unos 3 billones de dólares, lo que se traduce en una subida media de la rentabilidad de entre 20 y 25 puntos básicos.

“No estoy sugiriendo que el año que viene vaya a ser el apocalipsis de los bonos, pero tenemos un periodo en el que la inflación sigue siendo obstinadamente alta, los bancos centrales van con demora en términos de alzas de tasas de interés y, al mismo tiempo, tenemos una gran oferta neta”, dijo Craig Inches, jefe de tipos y efectivo de Royal London Asset Management.

“Es una mezcla bastante tempestuosa para los mercados de bonos”.

La Reserva Federal de Estados Unidos pondrá fin en marzo a la reducción gradual de las compras mensuales de bonos por 120.000 millones de dólares.

El programa de compra de bonos del Banco de Inglaterra por valor de 895.000 millones de libras (1,18 billones de dólares) finaliza este mes, mientras que el programa de compras de emergencia para la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) del Banco Central Europeo, de 1,85 billones de euros (2,09 billones de dólares), expirará en marzo.

Los bancos centrales no desaparecerán de los mercados. Para compensar la retirada del PEPP, el BCE duplicará temporalmente sus estímulos mensuales actuales hasta los 40.000 millones de euros, mientras que el mismo banco, la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra seguirán reinvirtiendo en los mercados los ingresos procedentes de los bonos vencidos.

Reino Unido podría ser el mercado más afectado. ING estima que los inversores privados tendrán que absorber 110.000 millones de libras netas de títulos del Estado en 2022, frente a los 14.000 millones de libras de este año, teniendo en cuenta que las compras de bonos del Banco de Inglaterra en 2021 fueron de casi 170.000 millones de libras.

Además, el Banco de Inglaterra tiene previsto dejar de reinvertir los ingresos de la deuda vencida una vez que los tipos de interés alcancen el 0,5%, un nivel que es posible a mediados de 2022. Una vez que los tipos alcancen el 1%, podría considerar la venta de los bonos en su cartera.

Los planes de endeudamiento bruto del Gobierno del Reino Unido implican una media de 120.000 millones de libras en emisiones netas anuales durante los próximos cuatro años, niveles no vistos desde 2011, según afirma Craig Inches, de Royal London Asset Management.

Este panorama supone un fuerte contraste con lo que ocurría hace un año, cuando las máquinas de imprimir dinero de los bancos centrales funcionaban a todo gas.

En la zona del euro, las primas de rendimiento pueden aumentar entre 20 y 30 puntos básicos, según Ralf Preusser, jefe global de análisis de tipos de BofA.

Si los mercados aciertan al apostar por el fin completo de las compras de activos el año que viene, “el impacto de los tipos se hace aún mayor y corre el riesgo de ser una parte muy significativa de la emisión neta positiva que tendríamos que absorber por primera vez desde la crisis (de deuda) soberana europea”, dijo Preusser.

“Los diferenciales en Europa no están preparados para ello”, añadió.