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Los precios al consumo en Tokio suben al mayor ritmo en 7 años

Los precios al consumo en Tokio suben al mayor ritmo en 7 años
Los precios al consumo en Tokio suben al mayor ritmo en 7 años   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022
Por Reuters

Por Yoshifumi Takemoto y Kantaro Komiya

TOKIO – Los precios de consumo básicos en Tokio, considerados un indicador adelantado de la evolución de los precios en Japón, aumentaron un 1,9% en abril con respecto al año anterior, marcando el ritmo anual más rápido en siete años, según mostraron el viernes los datos del Gobierno.

El aumento de la inflación, impulsado sobre todo por el coste de los alimentos y el efecto disipador de los anteriores recortes de las tarifas de los teléfonos móviles, subraya la opinión generalizada entre los economistas de que Japón verá cómo se acelera el aumento de los precios hasta alcanzar el objetivo del 2% del banco central en los próximos meses.

“La inflación (subyacente) a nivel nacional puede subir por encima del 2% en abril-junio… ya que el panorama ha sido el mismo en los últimos meses: las subidas de los precios de los alimentos se han ampliado”, dijo Takumi Tsunoda, economista principal del Instituto de Investigación del Banco Central Shinkin.

“Mientras tanto, es posible que no siga acelerándose, ya que el ritmo de la inflación de los precios de la energía se está ralentizando”.

La subida del índice de precios al consumo (IPC) subyacente de Tokio fue más rápida que la previsión media del mercado de un aumento del 1,8% y siguió a un incremento del 0,8% en marzo. El índice excluye los alimentos frescos, que son un factor volátil, pero incluye los artículos energéticos.

Se trata del aumento más rápido desde marzo de 2015, cuando este índice subió un 2,2%.

En la lectura general, que incluye los costes de los alimentos frescos, el IPC de Tokio aumentó un 2,5% en abril respecto al año anterior, el mayor crecimiento desde octubre de 2014.

El Banco de Japón elevó la semana pasada su previsión para la tasa de inflación de este año, pero mantuvo sin cambios su política monetaria ultralaxa, subrayando su decisión de mantener los estímulos masivos hasta que las presiones inflacionistas vayan acompañadas de subidas salariales y una mayor demanda.