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La anomalía del IPC que está costando miles de millones a España

La anomalía del IPC que está costando miles de millones a España
La anomalía del IPC que está costando miles de millones a España   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022
Por Reuters

Por Belén Carreño y Sergio Goncalves

MADRID/LISBOA, 12 de – El aumento de los precios de la energía hizo que la inflación española alcanzara un máximo de casi el 10% en marzo, el nivel más alto de la zona del euro y casi el doble del 5,3% de la vecina Portugal, a pesar de que las dos economías ibéricas comparten un mercado mayorista de electricidad.

La diferencia radica en la forma en que los precios de la energía se incorporan a la cifra principal de la inflación española, una peculiaridad estadística con consecuencias en la economía real debido a la ligación al IPC de las pensiones, los salarios y los alquileres en España.

A continuación se explica brevemente lo que está en juego.

CÁLCULODELIPC EN ESPAÑA

Los analistas de Caixabank lo señalaron primero: el índice de precios al consumo (IPC) sólo incluye los contratos regulados de electricidad suscritos a una tarifa variable ligada a la fluctuación de los precios del mercado mayorista.

Mientras que antes la mayor parte de los consumidores españoles optaban por este tipo de contratos, en los últimos cinco años la proporción se ha reducido a sólo un tercio. Así, la mayoría de los españoles se ha alineado con sus pares portugueses, el 85% de los cuales tienen contratos de duración determinada ofrecidos por las distribuidoras. El problema es que los precios que pagan no se contabilizan en el IPC español.

¿EN QUÉMEDIDADISTORSIONA EL IPC?

Normalmente, los clientes de electricidad con tarifa fija esperarían pagar una prima por la tranquilidad de la previsibilidad durante un plazo de tres años. Pero ahora tienen la suerte añadida de estar protegidos de las subidas de los precios mayoristas relacionadas con la guerra en Ucrania.

Un alto cargo del Gobierno español estimó que los datos oficiales pueden estar sobreestimando la inflación real de España en unos dos puntos porcentuales. De hecho, el Gobierno español espera una inflación media del 6% este año, mientras que Portugal prevé un 4% para finales de 2022.

Los datos mensuales cuentan una historia similar. Gracias a la ligera reducción de los precios del mercado de la electricidad, la inflación general española cayó en abril desde su máximo de marzo hasta el 8,4%, frente al 7,2% de Portugal. El IPC subyacente que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos frescos mostró que esta diferencia estaba totalmente determinada por dichos componentes: en abril, la inflación subyacente en España alcanzó el 4,4% y en Portugal el 5%.

¿QUÉSUPONE UN IPCSOBREESTIMADO?

Según los cálculos del centro de estudios económicos Fedea, cada punto porcentual de subida del IPC supone un gasto adicional de 1.700 millones de euros por parte del Estado para aumentar las pensiones, lo que significa que la anomalía estadística podría estar costando a España al menos 3.400 millones de euros tan sólo en pensiones públicas.

Hay otras repercusiones: los alquileres en España están ligados a la inflación algo que no obstante el Gobierno ha suspendido durante tres meses hasta junio y el indicador es ampliamente utilizado como guía por sindicatos y empresarios para negociar salarios.

CÓMOSOLUCIONARLO

La Instituto Nacional de Estadística español se ha puesto manos a la obra para rehacer el IPC incorporando los precios del mercado liberalizado de la electricidad, pero la reforma requiere que las empresas faciliten millones de datos en condiciones de igualdad y no todas colaboran de la misma manera.

“El IPC tiene una sobreponderación del precio del gas. Para poder adaptar el IPC y que realmente refleje el precio de la electricidad necesitamos datos de las compañías eléctricas, llevamos meses tratando de tener esos datos detallados “, dijo la semana pasada la ministra española de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. “Necesitamos que todo el mundo ayude”.

Se espera que Portugal y España aprueben esta semana un tope medio temporal, respaldado por Bruselas, a los precios de referencia del gas natural y el carbón utilizados en las centrales eléctricas, que se han disparado, con el objetivo de contener la subida de los precios de la electricidad en el mercado mayorista regional (MIBEL).

Los precios a los que los generadores españoles y portugueses venden la electricidad en el MIBEL vienen determinados por el mayor coste marginal de producción, que actualmente es el de las centrales de gas y las de carbón.

Esta medida puede ayudar a aliviar un poco la inflación española, pero no resuelve su problema estadístico.

EL “MILAGROELÉCTRICOPORTUGUÉS

Además de este desajuste estadístico, hay otro factor que explica los precios mucho más bajos que pagan los portugueses, en lo que algunos han denominado su “milagro eléctrico”.

En Portugal, el precio regulado por el organismo de control local, el ERSE, permanece fijo durante todo el año, aunque puede revisarse cada trimestre, pero de forma limitada. Además, los consumidores portugueses pueden moverse libremente entre las tarifas reguladas y las del mercado libre, eligiendo la que sea más baja.

Además, a diferencia de España, el aumento de las tarifas reguladas en Portugal se está conteniendo, porque las tarifas fijas de suministro a la red (“feed-in tariffs”) garantizadas a las energías renovables solar y eólica son actualmente mucho más bajas que los precios de la electricidad del MIBEL, y según las fórmulas actuales de fijación de precios esto reduce las tarifas del sistema establecidas por el ERSE.

Alrededor del 40% de las facturas de energía de los consumidores portugueses sin incluir los impuestos con tarifas reguladas está relacionado con este componente de energía renovable.