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El aumento de los salarios en la zona euro puede ser menor de lo que parece

El aumento de los salarios en la zona euro puede ser menor de lo que parece
El aumento de los salarios en la zona euro puede ser menor de lo que parece   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022
Por Reuters

FRÁNCFORT, 8 jun – Los salarios de la zona euro están subiendo después de una década perdida, pero algunas subidas salariales pueden resultar efímeras, ya que los empresarios de todo el bloque optan por dar bonificaciones puntuales en lugar de aumentos permanentes, ante la incertidumbre de las perspectivas de crecimiento e inflación.

La preferencia por los aumentos temporales puede resultar frustrante para unos trabajadores que se enfrentan a una crisis del coste de la vida, pero será bien recibida por los responsables de política monetaria del Banco Central Europeo, que temen que se produzca una espiral retroalimentada entre los salarios y la inflación.

En un nivel del 8%, la inflación es tan alta que las familias están perdiendo rápidamente su poder adquisitivo, por lo que es sólo cuestión de tiempo para que pidan más sueldo, envalentonadas por un desempleo récord y una escasez de mano de obra cada vez más dolorosa para las empresas.

El gasto de su dinero extra alimentaría a su vez una inflación aún mayor, justo cuando el BCE intenta reducirla al 2%.

Mientras tanto, los empresarios intentan resistirse a las grandes subidas salariales al ver que la guerra de Ucrania frena el crecimiento económico y se aferran a la esperanza de que el actual repunte de la inflación, impulsado por la energía, sea temporal.

A primera vista, los datos parecen indicar que los empresarios y el BCE están perdiendo poco a poco esa batalla: los salarios negociados aumentaron un 2,8% en el primer trimestre. Fue su ritmo más rápido desde principios de 2009, impulsado por un aumento del 4% en Alemania, la mayor de las 19 economías que componen la zona euro.

Pero una vez excluidos los pagos extraordinarios, el aumento alemán fue sólo de alrededor del 2%, lo que sugiere que las empresas pagaron para aliviar el dolor de la inflación y la pandemia para sus empleados, pero de una manera limitada que no debería perpetuar la inflación.

Hay pruebas de que las empresas, desde Italia hasta Francia y los Países Bajos, están tomando medidas similares, mitigando lo que probablemente se convierta en un aumento de los salarios difícil de contener.

Alrededor de 15.000 trabajadores del aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam están recibiendo 5,25 euros más por hora durante el verano para aliviar la agobiante escasez de personal que obligó a las aerolíneas a cancelar cientos de vuelos esta primavera.

En Francia, el gobierno del presidente Emmanuel Macron está animando activamente a las empresas a dar a los empleados un alivio de la inflación con una variedad de primas libres de impuestos, como dinero extra para ayudar a pagar el transporte al trabajo.

Y en Italia, donde el crecimiento salarial sigue siendo moderado, algunas empresas están pagando considerables primas únicas como forma de compensar la inflación y evitar las demandas de aumentos salariales.

El sindicato alemán IG Metall fue noticia el mes pasado por exigir un aumento salarial del 8,2% para los trabajadores de la siderurgia, pero la patronal rechazó la demanda, ofreciendo en su lugar un pago único, por lo que podría convocarse una huelga.

La guerra de Ucrania es otro factor que frena el crecimiento de los salarios, ya que las turbias perspectivas y los crecientes rumores de una posible recesión hacen temer por el empleo.

“En las próximas negociaciones salariales, la incertidumbre sobre la evolución de la economía y la preocupación por la posible pérdida de puestos de trabajo podrían frenar los aumentos salariales”, dijo el banco central alemán.

CUESTIÓN DE TIEMPO

Sin embargo, salvo que se produzca una fuerte desaceleración de la economía, el repunte del crecimiento salarial en euros es sólo cuestión de tiempo, y es probable que las nuevas normas de la Unión Europea sobre el salario mínimo lo aceleren.

El desempleo nunca ha sido tan bajo, mientras que el empleo está cerca de los máximos históricos: sólo en Alemania faltan 558.000 trabajadores, según el Instituto Económico Alemán.

La escasez de personal es más acusada en el sector de los servicios, sobre todo en el turismo, donde se despidió a los trabajadores durante la pandemia y las empresas se esfuerzan ahora por sustituir la mano de obra.

El BCE sostiene desde hace tiempo que un crecimiento salarial del 2% al 3% es compatible con una tasa de inflación del 2%, su objetivo a medio plazo.

Pocos prevén que los salarios se aceleren mucho más allá de esta horquilla, sobre todo porque la atonía de las economías del sur del bloque compensará el crecimiento más rápido de países como Países Bajos, Bélgica y Alemania. Pero también existe un riesgo creciente de que la inflación persistente acabe por animar a los sindicatos a exigir mayores retribuciones.

“Esperamos nuevos aumentos en los próximos trimestres, pero no lo suficiente como para compensar la inflación, lo que llevaría a un crecimiento salarial real fuertemente negativo”, dijo Morgan Stanley.

“La aceleración del crecimiento de los salarios nominales debería, no obstante, reforzar la inflación subyacente más adelante, y hacer de los servicios el motor clave de nuestra previsión para 2023″.