Última hora

Última hora

Salzburgo se rinde a Orfeo

Leyendo ahora:

Salzburgo se rinde a Orfeo

Tamaño de texto Aa Aa

Han pasado noventa años desde que el Festival de Salzburgo sonara por primera vez allá por 1920, pero esta edición muestra que está más en forma que nunca.

La mitología griega llega al escenario austriaco con el “Orfeo ed Euridice” del compositor alemán Christoph Willibald Gluck. La Orquesta Filarmónica de Viena da vida a este clásico, bajo la dirección del italiano maestro Riccardo Muti.

A pocas horas del estreno hemos podido charlar con él sobre su ya larga relación con la ciudad de Mozart y con el conjunto vienés:

“La Filarmónica de Viena es una orquesta extraordinaria. Hemos intentado recrear el sonido ‘Gluckiano’”, ha explicado el director napolitano. “Para mí, el Festival de Salzburgo también es esta orquesta. He trabajado con ellos durante 40 años, tanto en Salzburgo, como en Viena, en varias giras y en el estudio de grabación. En mi caso, Salzburgo es la Filarmónica de Viena”.

Esta reconocida orquesta sinfónica alberga en sus acordes la historia de la música, como ha asegurado Muti:

“He visto pasar tres generaciones de músicos por la Filármonica de Viena y he podido comprobar cómo cada recién llegado intentaba, siguiendo a sus compañeros más veteranos, preservar este sonido tan especial, que es un auténtico tesoro. En este mundo globalizado, donde muchas orquestas, aunque no todas, suenan igual unas a otras para acercarse a lo que demanda el mercado, la Filarmónica muestra que sigue estando muy ligada a la tradición”.

Elisabeth Kulman da vida a Orfeo. La mezzosoprano austriaca puede presumir de haber abarcado un amplio repertorio en su carrera, de Verdi a Wagner. Esta incondicional de la música reconoce que su pasión conlleva algunos sacrificios:

“No podemos ir a fiestas, ni beber, ni fumar, tenemos que dormir mucho… ¡tampoco podemos mantener relaciones sexuales!”, ha contado Kulman. Pero, ¿qué piensa del maestro Muti?

“Es maravilloso. Siempre me ha dicho: ‘no necesitas cantar, sólo cuidar tu voz’. Y en un ensayo en el que yo estaba muy cansada llegó a cantar por mí. Estuvo muy bien”, recuerda. “Normalmente, cuando está la orquesta tienes que cantar, pero no me obligó, sino que me dijo ‘no, descansa, canto yo’. Cuida más que nadie a los intérpretes. Hemos trabajado mucho… le tengo mucho cariño”.

Muti es maravilloso. Y estricto… aunque para algunos quizás demasiado autoritario. El maestro no está de acuerdo.

“Con la música siempre me he comportado de manera ética, inflexible. Me lo tomo en serio. Para los que no quieran seguirme o no estén a la altura, o los que prefieran no esforzarse e ir tirando puedo llegar a parecer un poco dictador. Pero mi relación con los grandes solistas con los que he trabajado siempre ha sido maravillosa y constructiva”, ha afirmado.

Para este espectáculo, Muti ha estado ensayando más de un mes con la orquesta y los cantantes. Una cosa está clara, la música siempre será para él algo serio.