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Hélène Grimaud, única, deleita con Beethoven

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Hélène Grimaud, única, deleita con Beethoven

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“No quiero que seas la mejor. Quiero que seas única”. Hélène Grimaud escuchó una vez estas palabras de parte de un profesor. Ahora es una de las pianistas francesas más reconocidas de la escena internacional.

Hace unos días deleitaba a los espectadores en Berlín con el Concierto para Piano número 5, el “Emperador”, de Beethoven, un compositor por el que siente debilidad.

“Creo que Beethoven, por el tiempo en el que le tocó vivir, carecía de herramientas suficientes para plasmar sus creaciones y sin embargo, sus obras reflejan este ansia por ir más allá, más allá de los instrumentos de la época y de la materia misma. Cuando nos encontramos frente a este impulso, que parece que no se puede contener, nos damos cuenta de repente de que tenemos que mantenerlo dentro de unos límites físicos. Encontrar el término medio entre el ímpetu desenfrenado y la necesidad de control es, sin duda, lo más difícil del concierto”, ha asegurado Grimaud.

Le ha costado varios años enfrentarse a esta pieza, como ha explicado:

“No conseguía imaginármela sin un halo marcial. Y, sin embargo, a medida que me iba acercando a la obra, iba descubriendo otra dimensión. Es un concierto lleno de alegría y de energía, como si se liberase una fuerza de las entrañas de la Tierra. No tiene nada que ver con el aspecto militar que sentía de joven”.

Con el paso del tiempo, la música evoluciona dentro de la intérprete.

“La música cambia continuamente, incluso en un plazo breve de tiempo, como pueden ser cinco años”, ha afirmado. “Evoluciona dentro de ti, contra tu voluntad y sin miramientos. Es el misterio, y el milagro, de esta composición. Una vez que has asimilado la obra, su materia y su esencia, puedes pasar mucho tiempo sin tocarla pero cuando vuelvas a trabajar en ella te darás cuenta de que también ha recorrido su camino”.

Hélène Grimaud es una perfeccionista… a quien no le gusta la perfección.

“Los momentos considerados perfectos desde un punto de vista formal no son los más bonitos. Sí lo son aquellos en los que se siente la fragilidad, el abismo, se tiene la sensación de que todo está en juego y se percibe el riesgo. A mí, por lo menos, son los que más me emocionan, más me entusiasman y más me transmiten”, ha confesado la artista. “El arte se expresa mejor a través del riesgo que de la comodidad”.

Hélène Grimaud interpreta el primer y segundo movimiento del Concierto para Piano número 5 de Ludwig van Beethoven en mi bemol mayor. Op. 73 (“El Emperador”).