Última hora

Última hora

TEJIDOS A PRUEBA DE BOMBAS

Leyendo ahora:

TEJIDOS A PRUEBA DE BOMBAS

Tamaño de texto Aa Aa

La seguridad aérea preocupa en todo el mundo.

Por eso los investigadores europeos están desarrollando tejidos a prueba de bombas que puedan prevenir futuras catástrofes.

Viajamos hasta un centro británico de investigación sobre explosiones donde vivimos una experiencia única.

“Con esta prueba queremos medir si nuestro prototipo es capaz de contener la explosión, los fragmentos y la emanación de gases que se producen”, señala Donato Zangani, coordinador del proyecto Fly-Bag.

Los investigadores han desarrollado un contenedor con tejidos técnicos. Su objetivo es proteger a los aviones de los pequeños artefactos que se encuentran en el interior de las maletas, emplazados en las bodegas de los aviones.

“Aquí tenemos el típico equipaje que la gente lleva en los aviones cuando se va de vacaciones… ropa y otras cosas. Aquí una pequeña carga explosiva, propia de la clase de amenazas con las que nos enfrentamos en estos tiempos. Pequeña pero suficiente para derribar un avión. Vamos a cerrar la maleta y a hacerla estallar en el contenedor”, asegura Jim Warren, ingeniero de explosiones.

La primera explosión apenas afecta al prototipo desarrollado a través de un proyecto de investigación de la Unión Europea llamada Fly-bag.

“El contenedor ha sido construido con una combinación de diferentes clases de tejidos

industriales. Cada uno tiene sus propias características. Algunos tejidos han sido colocados en diferentes lugares para impedir que salgan fragmentos durante la explosión. Otros tejidos han sido diseñados para que puedan expandirse de forma controlada y así el contenedor se deforme sin llegar a romperse.

Además de eso, hemos producido una capa interna que cuenta con dos misiones. La primera es contener los gases generados durante la explosión. La segunda misión es fortalecer la resistencia de toda la estructura, de modo que la capa se convierte en una especie de compuesto flexible dentro del contenedor “, señala Donato Zangani, coordinador del proyecto Fly-Bag.

Se retira el equipaje dañado y es reemplazado por otro nuevo. La cantidad de explosivo se incrementa en un 50% para una segunda prueba.

La bolsa continúa resistiendo.

El ingeniero Tord Gusfsson nos muestra unas fotos para explicar como se desarrolla la prueba y qué es lo que ocurre.

“Aquí vemos la explosión en el interior del equipaje. Junto a la maleta todo el container se eleva. En seguida vemos el equipaje que cae de nuevo en su interior. Y la presión del aire que ha elevado el container empieza a desaparecer.

Podemos ver (03.30) que comienza a haber un pequeño fuego en el interior del equipaje. De ahí el humo que sale a través de la cremallera. Pero esto será solo por un tiempo muy corto, porque dentro de la bolsa casi no hay oxígeno, por lo que el equipaje no se quema durante mucho tiempo “, señala Gustafsson

Una última carga de explosivos más potentes nos proporcionará la prueba definitiva.

Pero primero nos dirigimos a Cerdeña, en Italia. En un hangar de mantenimiento en el aeropuerto de Olbia, un contenedor similar ha sido instalado dentro de un avión comercial.

“Estoy intentando colocar la bolsa en este Airbus 319, para ver si se ajusta de la manera correcta de modo que podamos cargar el equipaje en su interior”, señala el ingeniero Tord Gustafsson.

Los investigadores han venido hasta aquí para comprender y asimilar la rutina en el manejo del equipaje.

“Este es un proyecto de investigación realmente aplicable. Queríamos producir un prototipo para que las compañías aéreas pudieran comprobar la aplicación efectiva de este sistema. Por lo tanto hemos producido un prototipo a escala real y se ha probado que es útil para las compañías, que fácilmente puede ser cargado con maletas, que se puede manejar sin dificultad y sin que se necesiten ningún tipo de habilidades específicas”, asegura Donato Zangani, coordinador del proyecto Fly-bag.

Las compañías aéreas son los principales usuarios de este contenedor textil y los aperadores locales han jugado un papel en el desarrollo de este prototipo. La razón es clara…

“La seguridad aérea ya es muy elevada en los vuelos comerciales. Hemos ayudado a desarrollar este contenedor porque queremos ofrecer a los viajeros una nueva herramienta que garantice su seguridad”, señala Fabio Caronti.

De vuelta al Reino Unido, todo está listo para una última prueba. La carga explosiva inicial ha sido casi duplicada.

Los investigadores se protegen en un búnker cercano, la cámara lenta científica está preparada.

La bolsa aún resiste

“Obviamente no tratamos de proteger contra la máxima cantidad de explosivo que podría entrar en una bolsa. Que sería alrededor de 20 kilos, suficiente para derribar un avión y muchos edificios residenciales. Hay que encontrar el punto medio, una cantidad que se aceque al peso que estamos autorizados a llevar en un aparato. Había menos de medio kilo de explosivo en el ataque de Lockerbie, que destruyó un Boeing 747. Y recientemente, los ataques al DHL se hicieron con unos centenares de gramos que había en unos paquetes. Este contenedor parece ser capaz de proteger contra todo este tipo de ataques”, señala el ingeniero en explosivos, Jim Warren.

El éxito de esta prueba con tejidos es un primer paso, aseguran los investigadores, para mejorar la seguridad aérea de los cielos de todo el mundo.

Para más información: www.fly-bag.net