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Fórum en Astaná, centro financiero

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Fórum en Astaná, centro financiero

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Astaná, la capital de Kazajistán. Dieciséis millones de personas viven en este país cuya economía, en pleno crecimiento, domina Asia Central.

Los occidentales conocen Kazajistán por el cosmódromo de Baikonur y por sus reservas de gas y petróleo. Un tesoro negro que hace prosperar el país, ahora invadido por gruas y grandes edificios en el interior de Astaná.

Desde hace cuatro años, el país acoge el Fórum Económico de Astaná, centro neurálgico de inversiones y estrategias a gran escala. El objetivo es atraer a potencias industriales, como Michael Glos, antiguo ministro de economía alemán:

“Kazajistán está muy interesado en los sectores de la construcción, el transporte e inversiones en ingeniería. También quieren desarrollar la producción de energía sostenible mediante diferentes métodos de energías renovables.”

Pero en plena recesión, la prioridad es estabilizar el mercado financiero mundial. Incluso si las propuestas son algo radicales como las que propone Judy Shelton del Centro de Estudios Económicos Atlas:

“No tendremos un sistema monetario correcto hasta que no tengamos un sistema financiero correcto. Espero que en el futuro el dólar se recupere al igual que el oro, aunque todo esto pueda parecer una medida radical, y con razón. Pero estamos observando un fuerte movimiento en Estados Unidos y por todo el mundo, focalizado en el oro como posible unidad de cuenta universal y patrón oro.”

Volver al patrón oro es un tema muy comprometido. En todo caso, el Fórum congregó a diversos expertos sobre los tipos de cambio.

El premio nobel canadiense Robert Mundell, uno de los padres del euro, arremetió contra la política de la deuda:

“Es el síndrome de occidente y del mundo democrático. Los políticos le han dado a la gente, a su electorado, lo que ellos querían, es decir, más derechos y más intervenciones del gobierno.”

Si el actual sistema monetario se desmoronó por las montañas de deudas en Estados Unidos y en la zona euro, las economías emergentes sufrieron aún más. Algo injusto para Al Suwaidi, director del banco central de los emiratos árabes:

“Reformar el sistema monetario internacional tras la crisis financiera mundial es muy importante. Pero también creo que habría que prestar más atención a las economías emergentes. Creo que en estos momentos no están lo suficientemente representadas.”

Pero no todo emana de la representación para el ex- presidente boliviano Jorge Quiroga:

“Cuando alguien me pregunta cual es la talla ideal del G? Si mi país fuera el número 15 me gustaría que se llamase el G15 y que fuese el último en entrar, y nadie más. Pero si eres el número 35, quieres formar parte del G35 , así que también habría quejas.”

Más responsabilidad a escala global por parte de los países desarrollados: éste es el deseo de las economías emergentes. La cooperación se encuentra entre las prioridades.

Las mesas redondas de Astaná muestran que reformar el sistema financiero internacional es una necesidad. Como país emergente en Asia Central, Kazajistán quiere contribuir en ese proceso facilitando el diálogo entre continentes.