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Las águilas del Astaná vuelan hacia el Tour de Francia

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Las águilas del Astaná vuelan hacia el Tour de Francia

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El 2 de julio de 2011 representa el día “d” y la hora “h” para el pelotón en el Tour de Francia. El equipo Astaná ha afinado en el Critérium Dauphiné Libéré la puesta a punto para la prueba por etapas más prestigiosa del mundo. La formación kazaja, que ha colocado a Alexandre Vinokourov en el tercer peldaño del podio final en la Dauphiné, afronta el reto con ilusiones renovadas.

Tras la gloria del pasado, el equipo quiere volver a brillar con luz propia. Atrás quedan ahora los éxitos logrados a base de esfuerzo, garra y pundonor; los frutos de una filosofía que ha hecho grande al Astaná. Más que una forma de entender el ciclismo, la suya es una forma diferente de entender la vida a través del deporte.

El Astaná es un “equipo especial”, anuncia el Director deportivo Laurenzo Lapage. “Tenemos menos estrés por parte de nuestro patrocinador porque no hacemos publicidad para vender una marca o un producto. Y además, éste es un equipo orgulloso de sí mismo. Es especial. Aunque seas de fuera, como es mi caso, que procedo de Bélgica… al cabo de algunos meses en el equipo tú también comienzas a sentirte un poco kazajo”.

Lucir los colores azul cielo y amarillo que distinguen a la República de Kazajistán representa un modo de vida que ha creado escuela en el pelotón internacional. El Astaná puede presumir de ser un equipo pionero en el ciclismo actual.

Su filosofía ha llevado a otras naciones a tomar ejemplo y seguir los pasos de una formación que nació hace ahora un lustro con un par de objetivos específicos como afirma el Director comercial Aidar Makhmetov: “promocionar el país y desarrollar el ciclismo en Kazajistán. Conocemos el potencial de las grandes carreras y si ganamos y tenemos éxito, el proyecto resultará más atractivo para la gente no sólo dentro del país sino también fuera de Kazajistán”.

Con un enorme potencial colectivo y sabedores de sus teóricas limitaciones, los componentes del Astaná apuestan por la fuerza del grupo. El trabajo en equipo tiene que dar los frutos deseados el próximo 24 de julio en los Campos Elíseos.

“Tenemos que ser realistas. Tal vez sea muy difícil ganar el Tour de Francia en la categoría individual pero podemos terminar al frente de la clasificación por equipos. Creo que tenemos muchas posibilidades de lograrlo”, señala Aidar Makhmetov.

El secreto de la formación kazaja no es otro que la solidez de un bloque formado por ciclistas forjados en el esfuerzo y el sacrificio en la carretera. Los colores azul cielo y amarillo son sinónimo de batalla en el pelotón. Sinónimo de trabajo sin descanso en torno a un líder, en este caso Alexandre Vinokourov, que se ha ganado, a pulso, la reputación de “guerrero”.

“Tengo un carácter combativo. Trato de atacar siempre, independientemente de cual sea la situación de carrera. A veces, ataco incluso cuando las piernas no me responden. Y esta forma de comportarme en el pelotón resulta agradable para los aficionados”, afirma Vinokourov.

Camino de los 38 años, Alexandre Vinokourov afronta su último Tour de Francia con la ilusión de un principiante. La experiencia es un grado en un deporte de desgaste pero la edad no perdona.

“Vino” sueña con vestirse de amarillo y por qué no… subir a lo más alto del podio.

“Me gustaría llevar el maillot de líder algunos días y ganar una etapa de montaña aunque todo dependerá de las situaciones que se produzcan. Por qué no también pensar en el podio final pero… va a ser muy complicado”, anuncia el ciclista kazajo.

Leyenda viva del pelotón, Vinokourov es uno de los últimos representantes del ciclismo sin especulaciones. Apuesta a todo o nada y cuando salta del grupo no necesita volver la cabeza hacia atrás para saber si su ataque ha hecho daño. El mejor ciclista kazajo de todos los tiempos prepara el relevo generacional. Su próximo reto… “Tengo además otro objetivo: concentrarme en los jóvenes kazajos que llegan al equipo y tratar de ayudarles para que podamos ver en los años venideros por qué no, otro “Vinokourov” o, tal vez, un ciclista más fuerte aún”.

En su adiós al Tour de Francia “Vino” quiere ofrecer nuevas jornadas de gloria al Astaná; el equipo que ha ganado las dos últimas ediciones de la ronda francesa. Y qué mejor forma de expresarle su agradecimiento y rendirle homenaje que… con un triunfo de etapa en la montaña. En el seno del Astaná, Alexandre Vinokourov escribe gracias con un gesto: el de la “V”. Pero no la “v” de “Vino” sino la “v” de… ¡victoria!