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El palo y la zanahoria

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El palo y la zanahoria

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En Argentina, más del 22% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. En las favelas, versión bonaerense, miles de niños desertan las escuelas. Una tendencia que el Estado argentino ha logrado invertir gracias a la Asignación Universal por Hijo, un seguro social que consiste en otorgar a trabajadores no registrados formalmente un subsidio por cada hijo, menor de 18 años, escolarizado.

Se estima que, aproximadamente, 3.600.000 niños reciben cada mes 220 pesos, unos 37 Euros. El número de chicos escolarizados a nivel nacional aumentó, el año pasado, en un 27%

Sin escuela no hay subsidios

Para luchar contra el absentismo escolar, el Gobierno francés ha decidido cortar los subsidios a todas las familias cuyos hijos se ausenten más de dos días al mes sin justificante. Una ley que, este año, ha sido aplicada a 51 familias, otras 30.000 han recibido una advertencia formal

Philippe Fatras: “el absentismo es un mensaje de nuestros jóvenes: cuando un adolescente deja de ir a clase es por algo, eso quiere decir que es infeliz en su vida o en el colegio; quiere decir que la escuela no se adapta a sus necesidades; quiere decir que no progresa, esos y otros muchos mensajes que no siempre conseguimos descifrar.”

Se aprende mejor con la barriga llega

En Etiopía, el pastoreo y su vida itinerante arrastra, también, a cientos de miles de niños privados de escuela.

Conseguir la educación primaria universal antes de 2015, ese es el objetivo del gobierno etíope que con ayuda del Programa Mundial de Alimentos ha puesto en marcha miles de cantinas escolares.