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"Antonia Melo vas a morir"

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"Antonia Melo vas a morir"

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Antonia Melo de Silva, presidenta de Xingu Vivo Para Sempre:

“He recibido amenazas como “vas a morir”, “Antonia Melo vas a morir”. Está claro que un día moriré, pero ellos insisten con mensajes como “te mataremos si te metes en nuestros asuntos”, amenazas que me han llegado de la mano de hombres a sueldo de los que tienen intereses aquí.”

Antonia Melo lleva 25 años al frente del movimiento indígena Xingu Vivo Para Sempre, en el Estado brasileño de Pará.

Su combate contra la construcción de la represa de Belo Monte sobre el río Xingu le ha valido varias amenzadas de muerte. Este proyecto faraónico pone en peligro la supervivencia de las poblaciones locales ya que la represa va a anegar una extensa área de tierra y desecará partes del río Xingu.

Consideradas de utilidad pública cerca de 300.000l hectáreas de tierras han sido confiscadas a principios de enero por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica.

La expulsión de unas 10.000 personas es inminente, Antonia ha venido a apoyar a los pequeños agricultores del pueblo de Sao Francisco das Chagas.

Antonia Melo: “El gobierno ha dicho que construirá escuelas, hospitales y otras infraestructuras, ¿por qué cree que vamos a dejar nuestras tierras a cambio de una escuela instaladas no se sabe dónde? Tenemos que tener muy claras nuestras ideas, la educación, la sanidad, la vivienda y las carreteras forman parte de nuestros derechos como ciudadanos y no necesitamos una represa para obtenerlos.”

Con un salario medio por familia de 200 dólares al mes, muchos pequeños agricultores se dejan seducir por las promesas de los promotores del proyecto.

Ana, agricultora: “Han conseguido compar una parcela por 600.000 reales. El truco es el siguiente: me pagan bien, pero eso no quiere decir que el siguiente en vender reciba algo a cambio, en la práctica, pagan el primer y el segundo lote y al resto nada de nada.”

Antonia Melo: “Nos encontramos en la

Transamazónica, esta carretera fue construida hace 40 años durante la dictadura militar. El gobierno hizo venir a miles de familias de todo el país diciéndoles que aquí había tierras sin hombres para hombres sin tierras. El gobierno atrajo a miles de familias y luego las abandonó a su suerte. Muchas volvieron a sus casas pero muchas otras se quedaron, las enfermedades y los accidentes las diezmaron. Fue testigo de esa época llena de sufrimientos. Desde los años 70, las que decidieron quedarse sin medios ni alimentos, comenzaron a cultivar la tierra para comer.”

Raimundo y Fernandina da Silva, compraron estas tierras hace 20 años, talaron 20% de las tierras arables y comenzaron a cultivarlas.

Hoy les piden que abandonen sus propiedades ya que están incluidas en el área condenada por la represa de Belo Monte.

Raimundo: “Cuando llegamos aquí, no hay nada, sólo selva. Compramos esta parcela, no había ni siquiera una pequeña cabaña para refugiarnos.”

Fernandina: “Nos entristece esta historia de la presa porque nos obliga a abandonar nuestra casa y todo cuanto poseemos será destruido. La vida es muy difícil aquí, hemos trabajado muy duro para tener esto que ven que, en realidad, no es gran cosa y de pronto, nos quedamos sin nada, es muy duro.”

Pese a que la expropiación de los pueblos vecinos ha comenzado, Antonia no quiere renunciar a su lucha pese a que se trata de un combate entre David y Golliat.

Antonia Melo: “Se trata de un gran desafío que tiene consecuencias enormes para mi y mi familia, un desafío que sólo nos trae problemas. Pero, por encima de todo, es me da mucha satisfacción porque estoy convencida de que con mi trabajo contribuyo al futuro de las nuevas generaciones, esta lucha vale la pena por ellas.”

Terminamos así nuestra serie de reportages sobre Brasil, Women and war explorará nuevos horizontes el mes que viene.