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Mujeres con historia en Afganistán

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Mujeres con historia en Afganistán

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Después de varios años, Farzana se ha convertido en un rostro familiar en el centro ortopédico “Ali Abad” de Kabul, la capital afgana.

Hoy trabaja como jefa del departamento de ortopedia y prótesis.

La primera vez que cruzó las puertas del centro, lo hizo como paciente.

Farzana, jefa del departamento de prótesis de Ali Abad:

“Un día, fui a lavar la ropa, cerca de la casa donde vive mi tía, en un lugar, donde aparentemente ya habían eliminado todas las minas. Así que estábamos seguros de que no había peligro.

De repente, sentí el impacto de una explosión. Miré y una de mis piernas había desaparecido. La otra, estaba herida, y también mi mano. Pensé que cuando me llevaran al hospital y me operaran, al final todo sería normal.! Pero, en el hospital, me amputaron el resto de la pierna y eso fue lo más duro. Creí que ya nunca más podría tener una vida normal en familia, o en el trabajo.”

La vida de Farzana dio un giro de 180 grados cuando el centro de Ali Abad, le proporcionó una pierna ortopédica. Tenía 14 años.

Sin recursos ni estudios, consiguió que la emplearan en la lavandería del centro. Poco después le dieron la oportunidad de estudiar un curso de formación para técnicos de prótesis durante cinco años.

Hoy Farzana dirige el departamento y los pacientes la adoran.

Farzana:

“ Trato de atenderles con cariño y mucho tacto. Y siempre con una sonrisa para tranquilizarles. Les animo a que no se depriman. Deprimirse sólo empeoraría las cosas, así que es mejor aceptar la realidad. También les digo que una prótesis no es simplemente un trozo de madera. Con el tiempo, llega a convertirse en una parte más de sus cuerpos, por lo que no deberían dejar de preocuparse. Esa no es la solución .”

Bajo la dirección del Comité Internacional de la Cruz Roja, el centro da prioridad entre sus empleados a los discapacitadas por la guerra.

Esto ha ayudado mucho a Farzana a superar su situación, ya que en su familia no encontró mucho consuelo.

Su padre nunca ha aceptado su discapacidad,y ello a pesar de ser la única que aporta dinero en casa de una familia de ocho miembros.

Por el bien de ellos nunca se casó. Aunque, por otra parte -asegura convencida – nadie querría casarse con una discapacitada física como ella.

El trabajo es su único consuelo.

Farzana:

“Mientras yo pueda seguir trabajando en este centro, mi porvenir estará algo más claro. Aunque sólo Dios sabe lo que nos deparará el futuro !. Ojalá que todo mejore para mí, mi familia, mi país, y el pueblo afgano.

Valerie Gauriat, euronews:

Nos dirigimos ahora hacia la provincia de Bamiyán. A unos 200 kilómetros al oeste de Kabul.

Esta es una de las regiones más pacíficas del país; pero también una de las más pobres.

Nafiza Naziri trabaja como comadrona en un equipo de médicos móviles creados por una ONG afgana (organización no gubernamental).

Se desplaza por la provincia para prestar atención sanitaria a las mujeres de las aldeas más remotas.

“En mi aldea, Zahara está embarazada”, le cuenta una afgana a Nafiza durante su visita al lugar.

Nafiza Naziri:

“¿ De verdad que Zahara está embarazada ?. Eso es estupendo.”

“ Iré al pueblo para decirles que estás aquí. Seguro que no se han enterado.Si avisamos a las mujeres que hay un médico aquí, vendrán a verte”, le contesta la mujer.

euronews:

Para estas mujeres, las visitas de Nafiza son esenciales, ya que, los actuales centros médicos están a horas de distancia.

El aislamiento de las aldeas aumenta el porcentaje de mortalidad materna, en un país que cuenta con las tasas más altas del mundo, después de Sierra Leona.

Al igual que en el resto de Afganistán, las mujeres y los niños han pagado un precio elevado por la guerra, aunque la provincia es relativamente estable.

Nafiza, que se crió y estudió en Kabul, no lo olvida.

Nafiza Naziri:

“ Fue una situación muy difícil y peligrosa. Mi familia y yo teníamos que mudarnos de zona constantemente, en busca de un mínimo de seguridad. Uno de mis hermanos murió en la guerra a los 28 años.”

euronews:

A pesar de las dificultades, Nafiza logró terminar sus estudios, con el apoyo de su familia.

Está plenamente convencida de ayudar a las mujeres de su país.

Nafiza Naziri:

“ Las mujeres siguen siendo vulnerables, especialmente en las regiones donde la guerra continúa. No tienen acceso a la educación. Y no puede trabajar. En esas zonas, cada vez que uno sale de casa, tiene miedo de un ataque suicida. “

euronews:

Aunque ya no tiene miedo en Bamiyan, Nafiza duda de que su país pueda ver pronto la paz.

Nafiza Naziri:

“Creo que hay muchos países que se benefician del conflicto en Afganistán y a los que les interesa que continúe la guerra. De hecho están creando, alentando y entrenando a varias guerrillas para que luchen entre sí por todo el país. Esos países se aprovechan de la situación.

Y otros, que quieren poner fin a la guerra en Afganistán están fracasando en su intento. Por eso creo que el conflicto aún continuará “.

euronews:

Una guerra de la Frozan es testigo diaria. Su testimonio…en la última parte de nuestra edición “ Women and World “ sobre Afganistán.