Última hora

Última hora

La lucha por la justicia para las mujeres en el Congo

Leyendo ahora:

La lucha por la justicia para las mujeres en el Congo

Tamaño de texto Aa Aa

En esta ocasión viajamos a Ituri, en el noreste de la república Democrática del Congo. Aquí vamos a conocer a Noella, dispuesta a arriesgar su vida para ayudar a las mujeres que, tras padecer los horrores de la guerra, sufren hoy la violencia en su vida cotidiana.

“Las mujeres contribuyen mucho a la pacificación. Son las madres de la casa. Tienen mucha influencia en el hogar, y cuando se influye en el hogar, también se tiene influencia fuera. La mujer es una fuerza capaz de cambiar el mundo”, nos explica.

Noella es una entre los miles de desplazados que llegaron a la ciudad de Bunia, en Ituri, en un momento en que el conflicto arrasaba la República Democrática del Congo. Después, se convirtió en coordinadora de la asociación SOFEPADI, apoyada por la ONG Médicos sin Fronteras. La asociación, conocida por su trabajo en favor de la convivencia entre comunidades, también gestiona un centro médico.

El día comienza con una sesión de sensibilización sobre el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual.

Nos piden que no mostremos los rostros de las participantes. Muchas de ellas han sufrido violaciones recientemente. SOFEPADI les proporciona asistencia médica y psicológica gratuita.

“Algunos de los que habían tomado las armas han vuelto ahora a la vida civil y están integrados en la comunidad. Yo creo que pueden estar entre quienes continúan agrediendo a las mujeres”, nos cuenta la protagonista de nuestra historia.

Cada semana, los psicólogos del centro reciben a una decena de víctimas de violaciones, sobre todo mujeres, pero también hombres y muchos niños. Para las mujeres de SOFEPADI, parte de la batalla es cambiar mentalidades, como Noella nos explica: “Aquí, a menudo, los maridos no reconocen que su mujer ha sido agredida. Siempre les preguntan: “¿Pero por qué no te defendiste?”. A veces las repudian y cuando eso pasa, intentamos encontrar medios para que sobrevivan”.

La asociación ofrece formación a las víctimas de violaciones y a las mujeres vulnerables en diversos pueblos de la región.

Además de la reinserción social y económica de las mujeres víctimas de violencia sexual, Noella lucha para que se reconozcan sus derechos: “La comunidad empieza a comprender que las violaciones no son algo que se soluciona de manera amistosa. Hay que llevar a sus autores ante la Justicia. Al principio era difícil. Las mujeres tenían miedo a las represalias. Si conseguimos denunciarlo, y luiego el agresor es liberado, y vuelve al pueblo, volverá a atacar a su víctima”.

Las condenas son escasas, comparadas con el número de casos, y las familias muchas veces prefieren llegar a un acuerdo financiero, aunque la ley lo prohibe.

Pero el proceso está en marcha, no sin riesgos para los miembros de la asociación que acompañan a las víctimas en sus procesos judiciales.

“En 2008, tuve problemas”, relata Noella, “Unos hombres armados entraron en mi casa. Me amenazaron. Querían mi ordenador portátil. Yo sabía que ese ordenador tenía datos relacionados con las víctimas. Así que intenté resistirme. Y cuando me resistía, me dispararon a la pierna, y me golpearon con un machete en la frente. Cogieron el ordenador y se marcharon”.

Tras esta agresión, Noella tuvo que mudarse con su familia. Pero no ha renunciado a su lucha. Su mayor preocupación es la ausencia de financiación institucional, una vez que termine la contribución de Médicos sin Fronteras con la que cuentan ahora. Por ella misma no tiene miedo: “Aunque me quede en casa, si alguien quiere atentar contra mi vida, lo va a hacer. Y esto me da todavía más valor. No puedo ser cobarde y abandonar todo este gran trabajo que ya hemos hecho con las mujeres, todo lo que hemos avanzado. No podemos pararnos ahora. Vamos a continuar la batalla”.

Esta batalla la comparte con Caddy Adzuba, periodista al servicio de la paz. Se la presentamos en el último capítulo de nuestra edición congoleña de Women and War.