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El derecho al voto de los ciudadanos europeos

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El derecho al voto de los ciudadanos europeos

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El voto de los extranjeros es tema de debate en muchos países de Europa. Y los ciudadanos de la Unión tienen derechos específicos.

En las elecciones europeas y sobre todo municipales, pueden votar y ser elegidos en cualquier país miembro sin tener la nacionalidad.

Son derechos que existen desde hace 20 años, pero que son grandes desconocidos y por tanto, poco utilizados.

Ella Fallgren es sueca. Tras vivir 20 años en Inglaterra, se instaló en Ombrie hace cinco. “Siempre había pensado que cuando me retirase viviría en Italia. Y es lo que he hecho. Vine y no conocía nada, me enamoré del país, tanto que quise ser concejala.”

Desde que llegó se implica en la vida local, y le gustaría votar en las elecciones municipales. Pero la administración todavía no ha reconocido su derecho a hacerlo. “Me sorprendió no poder votar en las elecciones locales, porque cuando vivía en Inglaterra siempre voté en las locales, sabía que no podía votar en las generales, pero que podía votar para los concejales locales. Busqué en Internet, y encontré que en realidad, podría haber votado.”

Ahora se ha presentado a las elecciones municipales en una lista ecologista. Pero en este caso las trabas administrativas no han podido con ella. “El día antes de entregar la lista de candidatos nos dijeron que necesitaba un certificado de Suecia diciendo que era apta para votar y para presentarme a concejala. Pasé el día al teléfono llamando a Suecia intentando conseguir ese documento, que luego tuve que traducir, llevar al juzgado de Terni para certificar que la traducción era correcta, y por supuesto ese día estaba cerrado así que tuvimos que suplicar… Salió todo bien finalmente, pero parecía que no tenían la información correcta.”

Falta información, los obstáculos administrativos son la causa de una escasa participación de los expatriados europeos en las elecciones locales.

Aquí en Italia, vive más de un millón de ciudadanos europeos que no tienen la nacionalidad italiana. Entre ellos, sólo uno de cada diez está inscrito en el censo electoral y es susceptible de ejercer su derecho al voto.

El caso de Italia no es único en la Unión Europea. Según Giovanni Moro, profesor de sociología política en Roma, es importante defender este derecho de la ciudadanía europea. “En general, la participación es poca… es grave, porque el derecho a votar o ser elegido en los comicios locales es un derecho fundamental de la ciudadanía europea instituido en el Tratado de Maastricht. Y lo que es más importante, es que en el fondo este derecho establece que el ejercicio de la ciudadanía se basa no solamente en el derecho de sangre o de suelo, los dos principios tradicionales, sino que se basa en la residencia, es algo totalmente nuevo en la historia de la ciudadanía moderna.”

En L’Aquila se han celebrado las primeras elecciones municipales desde el terremoto que devastó la ciudad hace tres años.

Los trabajos de rehabilitación apenas han comenzado en el centro. Han venido obreros de Rumanía para trabajar, la comunidad ha crecido y una decena de ellos se han presentado en las listas. Mariana Muntean se ha tenido que enfrentar a la dificultad de movilizar al electorado rumano. “El problema es que hay que convencer a los ciudadanos de que se inscriban en el censo electoral. Después hay que explicarles, convencerles y acompañarles, a buscar su tarjeta para poder votar, el trabajo de la campaña es el doble.”

La ambición de Dumitrela y Ana Mónica, otras candidatas rumanas en estas municipales, es implicarse en la vida local para integrarse mejor. Tienen 30 años, han empezado una vida en L’Aquila, y les gustaría seguir construyendo su futuro, explica Dumitrela. “Lo que me ha motivado ha sido el hecho de que vivo aquí desde hace ocho años, he comprado una casa aquí, tengo dos hijos que nacieron aquí y me gustaría quedarme, quiero ser como cualquier otro ciudadano italiano.”

Los rumanos son la mayor comunidad extranjera en Italia. Ana Mónica asume que no se les ve con buenos ojos. “Creo que siempre habrá diferencias, aunque seamos europeos. Porque hay gente racista en todo el mundo, y nos tratan con indiferencia. Hay quien nos trata como si fueramos esclavos.”

La decisión de estas mujeres de presentarse candidatas no ha dejado a nadie indiferente, muchas felicitaciones pero también reacciones negativas por parte de su propia comunidad.
Dumitrela ha tenido que responder muchas preguntas. “Cuando un rumano me dice, ¿por qué te metes en esto? Yo les muestro mis manos. Soy candidata pero trabajo como vosotros. Soy asistenta. Yo estoy a su servicio. Y como rumana, puedo ser intermediaria entre usted y el ayuntamiento, entre usted y la ley.”

Elegir vivir en un país de la Unión Europea puede llevar, a veces, a perder derechos electorales. Algunos estados privan a sus residentes en el extranjero del derecho a votar en las elecciones generales si viven mucho tiempo fuera de su país de origen.

Seis países: Irlanda, Reino Unido, Dinamarca, Hungría, Malta y Chipre, aplican restricciones de voto a sus expatriados según diversas modalidades.

En Reino Unido, tras 15 años fuera del país, los ciudadanos pierden su derecho al voto. Christopher Chantrey cree que es absurdo. Lleva 30 años viviendo en París, y quiere que se cambie la ley. “No hay razones para determinar los 15 años. Aunque vivas en el extranjero, sigues en contacto con lo que sucede en tu país, tienes la televisión por satélite, la radio, Internet… Lo lógico sería que si estás motivado para registrarte y votar, te dejen hacerlo.”

Otros apoyan la extensión del derecho de voto de los ciudadanos europeos en todas las elecciones, incluídas las generales. Es el caso de Alain Brun, miembro del comité de una iniciativa ciudadana europea, que se llama “letmevote”. “Se trata de dar el derecho a voto a los ciudadanos europeos en su país de residencia. Por ejemplo, los ciudadanos franceses que viven en Alemania deberían, según nuestra propuesta, tener derecho a voto en todas las elecciones alemanas.”

Una nueva herramienta de democracia participativa. Esta iniciativa ciudadana debe recibir el apoyo de un millón de firmas para ser válida. “Un millón de ciudadanos de al menos siete estados miembros podría poner sobre la mesa de sus instituciones los temas que quiere ver tratados a nivel europeo. Así que en sí es un mecanismo muy importante.”

La Comisión ha lanzado la mayor consulta pública de su historia para preguntar a los ciudadanos qué obstáculos encuentran al ejercer sus derechos como europeos. Con las respuestas se hará un informe que se presentará en 2013, que ha sido proclamado Año Europeo de los Ciudadanos.