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¡No al racismo en la Eurocopa!

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¡No al racismo en la Eurocopa!

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Lviv es una de las ciudades ucranianas, sede de la Eurocopa de fútbol. Es acogedora, muy conocida por su arquitectura y por su buen café, pero también por la violencia de los ultras del Karpaty, uno de sus grandes clubes. Algunos de sus seguidores de extrema derecha cruzan, con frecuencia, la línea que separa el patriotismo y el nacionalismo, del racismo y la xenofobia.

Entre los hinchas del Karpaty, algunos de sus líderes más conocidos piensan que los últimos presuntos casos de racismo en los estadios del país, destapados por prensa europea, son toda una exageración.

El racismo existe, sí, pero no tanto, según el líder de los ultras del Karpaty, Taras Pavliv: “Hay racismo en los estadios, en todos, en Ucrania y en el mundo. Tenemos ejemplos, también en Lvív. Una de las razones es que los más jóvenes confunden el nacionalismo con el racismo. La línea que separa ambos conceptos es muy fina y se cruza fácilmente. Sin embargo, la mayoría de los hinchas ucranianos se limitan a levantar las manos, pero en Francia o en Inglaterra la situación es mucho peor, con palizas y asesinatos. No alcanzamos ese nivel de violencia”.

Otro aficionado del Karpaty pone algunos programas de la televisión británica como ejemplo de la distorsión con la que, en su opinión, se trata el tema.

“Todos los veranos aficionados de toda Europa vienen a Lviv para participar en un torneo de fútbol. Les envié a mis amigos de Liverpool, que habían estado en Ucrania varias veces, el enlace para que vieran uno de estos programas. Se reían, mira parece que es muy peligroso visitar Ucrania, me decían”, señala Andriy Markovec.

Los activistas pro derechos humanos, tienen otra opinión y creen que los extranjeros, especialmente los de origen africano suelen tener problemas, de vez en cuando, explica Maxym Butkevych: “He vuelto de otra ciudad ucraniana, con muchos estudiantes extranjeros. Uno me dijo lo que otros me confirmaron: la primera palabra que uno aprende es —obezyana— mono en ruso”.

Butkevych reconoce que normalmente todo se reduce a insultos verbales, y que la violencia física por motivos racistas no está extendida en Ucrania. Es difícil conocer datos concretos, no existen las estadísticas oficiales, y únicamente las organizaciones no gubernamentales tratan de este tema.

Desde el Instituto de Desarrollo de Europa del Este, consideran que el número de inmigrantes no es tan alto como en otros países, y que no se puede hablar de racismo generalizado. El racismo, considerado como el rechazo o la persecución de un grupo étnico concreto, no es el problema. En su opinión, en Ucrania hay xenofobia.

“La xenofobia se da cuando una persona conoce bien poco del resto del mundo. El presentarse como alguien que tiene una apariencia diferente, un africano o yo misma, por ejemplo, puede provocar algunas emociones. En ocasiones de sorpresa y de curiosidad, cuando la gente se acerca, se comunica, pregunta. Ya hay personas que se muestran hostiles. Depende de su nivel cultural y de conciencia”, comenta la responsable del Instituto de Desarrollo de Europa del Este, Mridula Ghosh.

Gaitana, la cantante ucraniana que representó a su país en el festival de Eurovisión, vivió de pequeña en la República del Congo, el país donde nació su padre: “ Una de las razones por las que decidí presentarme a Eurovisión fue para probar que todo el mundo, sin excepción, tienen sus oportunidades en la vida. Soy hija de un matrimonio mixto, tengo raíces ucranianas y africanas. Esto demuestra que el nivel de racismo en Ucrania es mínimo, que no es mayor que otras partes del mundo. Y los invitados a la Eurocopa se encuentran a gusto y seguros aquí”.

Esto es lo que piensan exactamente tres estudiantes sudafricanos que están en Lvív. Creen que los hayan decidido no ir a la Eurocopa por temor, han cometido un gran error: “A nosotros no nos ha pasado nada. La gente es amable, todo esto que han aireado los medios británicos, no estoy seguro… pero aquí no pasa nada. La seguridad es buena, la policía está por todos lados”.

Desde el inicio de la Eurocopa, las sonrisas inundan las calles de las ciudades sede de la competición.

Tan solo algunos hinchas violentos han tenido sus más y sus menos con la policía al perder su equipo.

La gran mayoría disfrutan del fútbol y del buen ambiente.