Última hora

Última hora

Siria: el final de la partida

Leyendo ahora:

Siria: el final de la partida

Tamaño de texto Aa Aa

Bachar al Asad sigue manteniéndose en el poder a pesar de la guerra civil, los miles de muertos, las defecciones de jefes del ejército e incluso los atentados contra la cúpula militar. Pieza angular del régimen, el presidente sirio es imprevisible.

Según los analistas, sus opciones para salir del conflicto se agotan pero también constatan que su caída será lenta y provocará el caos.

Vali Nasr, especialista en Oriente Próximo en Washington, ha explicado a euronews las razones de esta sorprendente pervivencia.

“Que se mantenga en el poder o que lo abandone ya es irrelevante llegados a este punto. Incluso si Asad quisiese dejar el poder ahora mismo, la máquina militar que lo apoya y la parte de la población que lo apoya, alrededor de un 50% de la población si se tiene en cuenta el número de alauíes, cristianos y kurdos que, o bien defienden a Asad, o bien, tienen miedo de la oposición, seguiría habiendo razones para luchar en ese país”, explica.

El riesgo de que el régimen recurra a las armas químicas preocupa a los países vecinos. El pasado lunes, Damasco reconoció tener en su poder ese tipo de arsenal pero un portavoz del régimen aseguró que éste nunca sería utilizado contra el pueblo sirio sino solo en caso de agresión extranjera.

“Las armas químicas podrían, llegado el momento, ser utilizadas en una negociación con la oposición para conseguir algo a cambio. Creo que estamos ante un juego clásico de Realpolitik al que Asad está jugando tanto cara al exterior como cara al interior”, afirma.

En cualquier caso, el arsenal de armas químicas sirio preocupa a los israelíes que se apresuraron a recoger máscaras de gas tras conocer las declaraciones del portavoz de Damasco.

Israel está técnicamente en guerra con Siria como consecuencia de la anexión de los Altos del Golán pero de hecho, desde hace 30 años, ambos países mantienen un status quo.

“Generalmente el caos en Siria no es bueno para Israel. Pero hasta ahora, fuese cual fuese el problema con Asad en Siria y fuese cual fuese el problema con Hezbolá, siempre había existido una cierta estabilidad y una cierta previsibilidad en la frontera siria. Era una frontera tensa pero estable. La última vez que hubo combates en esa frontera fue en 1973. Y la última guerra área con Siria fue en 1982-83. Pero ahora ya no es así. Ante el caos que existe en Siria, Israel tiene que vigilar mucho más esa frontera para saber quien quiere cruzarla y quien podría atacar Israel”, dice.

El régimen no ha utilizado aviones sino helicópteros para bombardear las ciudades rebeldes, quizás con el objetivo de evitar una imposición de exclusión aérea. A pesar de ello, 19.000 personas ya han muerto y el futuro no augura nada bueno.

“Solo existe una posible salida para esta situación: que se desplieguen en Siria tropas estadounidenses y europeas. Se puede acabar con esta guerra como se hizo en Bosnia o en Irak. Pero, dudo seriamente, de que alguien esté interesado en ello. Es muy cómodo esconderse detrás del veto ruso, para culpar a los rusos, pero incluso con la luz verde de Moscú, nada cambiaría sobre el terreno. Este conflicto ha transcendido más allá de lo que haga o deje de hacer Asad”.