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Uganda: elegir cuántos hijos tener

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Uganda: elegir cuántos hijos tener

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En la radio Corazón de Uganda un anuncio informa a la población sobre los anticonceptivos inyectables, cómo utilizar el preservativo femenino y evitar embarazos en adolescentes. La planificación familiar es objeto de discusión en torno al transistor. John Baptist Muweesi es una de las voces que escuchan a través de la radio. “Es muy útil. Todos en esta comunidad tienen teléfono, la gente llama, pregunta, da su punto de vista, y el experto en el estudio les responde.”

Al otro lado, madres como Jackie Kasande, escuchan atentamente. “Cuando tenía 19 años terminé mis estudios y me quedé embarazada. Decidí no abortar, tuve a mi hijo, y después pensé cómo volver a estudiar, así que volví a la escuela. He utilizado anticonceptivos desde entonces para no equivocarme de nuevo.”

Es una de las iniciativas del Fondo de Población de Naciones Unidas en Uganda para proporcionar información sobre el control de la natalidad. Con 34 millones de personas y una media de seis hijos por mujer, está entre los países con mayor crecimiento demográfico del mundo.

Las creencias tradicionales o religiosas, la poligamia y los matrimonios entre adolescentes impiden la popularización de los métodos anticonceptivos. Y también el hecho de que las grandes familias sean símbolo de riqueza y prestigio. Porque los niños son una importante fuerza de trabajo.

Proussy tiene 37 años y 7 hijos. Tuvo otro más, pero murió después de nacer. Ahora lleva un anticonceptivo que durante tres años evitará que se quede embarazada. Dice que le gustaría haberlo sabido antes. Tiene que caminar durante una hora para llegar al centro de salud más cercano. Otros lo hacen durante un día entero.

Marie Stopes presta aproximadamente el 25 por ciento de los servicios de planificación familiar en Uganda. Sus equipos llegan a lugares remotos, atrayendo clientes a miles de kilómetros. En una sesión informativa, la población aprende los métodos y los beneficios de evitar los embarazos precoces, de dejar un tiempo entre los partos, y planificar el tamaño de la familia.

Los médicos realizan esterilizaciones permanentes y proporcionan anticonceptivos de larga duración. El más popular es una inyección que dura tres meses. Es lo que viene a buscar Prossy, porque el implante que le pusieron le da dolores de cabeza.
Marie Kansiime, mientras la atiende, nos cuenta que siempre faltan manos. “Necesitamos más gente, a veces el número es abrumador. Nos vamos del trabajo a las 7 o las 8, vemos que hay una necesidad.”

La alta tasa de natalidad es también una consecuencia de las desigualdades de género. En muchos casos los hombres no permiten a las mujeres acceder a los servicios de planificación. Para cambiar esa mentalidad, el Fondo de Población de las Naciones Unidas promueve los grupos de acción, en los que trabajan profesores como Byaliuhanga Brazaville: “La mayoría de la gente, especialmente los hombres creen que con los métodos de planificación familiar su virilidad puede reducirse y que no podrán tener hijos nunca más.”

El Fondo de Población de Naciones Unidas elige a personas como Charles Kawuma, que pertenece a la comunidad, para dar ejemplo contando su experiencia sobre el control de la natalidad. “Sigue habiendo ideas preconcebidas sobre la utilización de anticonceptivos, que luego tienes hijos con la cabeza muy grande, que provocan cáncer, que si los utilizas los niños salen con malformaciones. Tenemos ese tipo de prejuicios. Pero como viven ahora, las familias son inmanejables. La gente tiene muchos problemas, embarazos no planificados, abortos, gente que abandona a los bebés en las letrinas de los animales, otros tienen que dejar la escuela. Tenemos que ayudar a nuestra gente.”

Grace Nampigga tiene dos hijos, por decisión propia. “Tener muchos hijos es una carga. Queremos tener sólo dos, para poder darles de comer, una educación, cuidarlos, que sean inteligentes y puedan tener una buena vida. Y también disfrutar de la vida sin esta carga tan grande.”

Cada vez hay más mujeres que quieren seguir este ejemplo. Pero hay más barreras que superar.

La red de carreteras de Uganda es muy deficiente. Y las organizaciones religiosas controlan el 40 por ciento de las clínicas. Las católicas rechazan almacenar y dispensar anticonceptivos.

La red de suministro se ha informatizado y actualizado, pero sigue siendo un reto logístico. Moses se pregunta por qué muchos productos comerciales llegan a los pueblos más recónditos, pero los anticonceptivos no. “Es una combinación de factores, uno es la disponibiliad de suminstro. Hay mujeres que caminan 20 kilómetros para llegar y luego se dan cuenta de que no hay anticonceptivos. Es una oportunidad perdida. El 41 por ciento de las personas que quieren anticonceptivos en Uganda no los consiguen. ¿Por qué no trabajamos para asegurarnos de que quien quiera utilizarlos los encuentre? Porque estamos haciendo una campaña en los medios, de educación, para que la gente los acepte. Pero si esos pocos que aceptaron cambiar y ver que es importante para ellos acudir al centro de salud, no pueden acceder a los anticonceptivos, entonces retrocedemos en lugar de avanzar.”

La planificación familiar ha comenzado a ser una prioridad hace poco tiempo. Inversores extranjeros, privados y públicos, se han esforzado para proporcionar anticonceptivos a los países en desarrollo. El gobierno de Uganda recibe esta ayuda internacional, necesaria para su sistema de salud, explica Jennifer Wanyana, del ministerio de sanidad: “Es difícil responder a esa pregunta, ¿deberíamos hablar de colonización o por otra parte entendemos que no se trata realmente de una colonización? Nosotros pensamos que tenemos que hacer algo al respecto, no se trata de que estemos siendo empujados a hacerlo. Porque está afectando a nuestra salud, a nuestro sistema de salud, saturando los recursos disponibles.”

Se calcula que habrá unos 80 millones de embarazos no deseados en los países no desarrollados en este año. De ellos, 40 millones teminarán con un aborto, un millón y medio de niños fallecidos y 100.000 muertes maternas.

La planificación familiar trata ante todo de salud y de Derechos Humanos. Del derecho a elegir cuando y cuántos niños tener.

El camino es largo, pero según las previsiones, en 2020 se reducirá a la mitad el número de mujeres en países pobres que quieren anticonceptivos y no pueden tenerlos, gracias a enfermeras como Kansiime, que dedican su día a día a trabajar con estas mujeres. “Cuantos más hijos tienes, más confundida te sientes, y no tienes tiempo para preocuparte por ti misma, no tienes tiempo para cuidar de tu marido, y el amor desaparece. El amor por los niños se va, y creo, espero, mi sueño es que todas las mujeres de Uganda estén felices con los niños que tienen. Sí, que tener hijos sea una elección y no una obligación.”