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La industria medioambiental a toda máquina


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La industria medioambiental a toda máquina

La industria medioambiental ha supuesto la creación de más de tres millones de empleos en la Unión Europea (UE). La innovación, constante en la producción de bienes y servicios, convierte a este sector en uno de los más competitivos. Veámos cómo la ciencia y la industria aúnan esfuerzos.

Londres es una de las ciudades europeas que desarrolla un programa más ambicioso para reducir la contaminación del tráfico rodado. Sus taxis serán vehículos de ‘emisiones cero’ en 2020. De momento algunos prototipos propulsados por una pila de hidrógeno están ya en las calles.

“La conducción no tiene nada que ver con los vehículos que he llevado antes, es mucho más suave, menos ruidoso, un auténtico placer al volante. Es sensible, todo es electrónico, así que menos trabajo para mí. Después de unas cuantas horas al volante es como si no hubiera trabajado”, explica el taxista londinense, Phil Davis.

Una pila de hidrógeno totalmente cargada facilita a estos taxis una autonomía de 400 kilómetros en un uso urbano.

Ahora se trabaja para que estos coches sean menos pesados y más eficientes.

“Todavía tenemos que probar muchas cosas: la integración del vehículo, la conexión de los diferentes elementos del motor y de la transmisión, y ver cómo funcionan: taxistas diferentes, con formas de conducir diferentes, en condiciones diferentes, y lo más importante, cómo les va con el hidrógeno a la hora de repostar”, comenta Dennis Hayter, vicepresidente de la empresa Intelligent Energy, que desarrolla el proyecto para el Ayuntamiento de Londres.

Actualmente, un vehículo de hidrógeno cuesta cinco veces más que uno convencional. No obstante cuando los fabricantes optimicen sus prototipos, esta tecnología será mucho más competitiva.

“Hay procedimientos que necesitamos poner en marcha para el hidrógeno y para estos vehículos, aunque los proyectos como este ayudan a centrarnos en estos temas. Trabajamos con una previsión de comercialización para 2015, y para entonces la normativa tendrá que estar a punto” dice Diana Raine, gerente de Sistemas de Energía de Hidrógeno de Air Products y coordinadora del proyecto HyTEC que financia la Unión Europea (UE).

Ante el crecimiento de la demanda de combustibles limpios, el transporte público ecológico precisa del compromiso institucional y científico así como del desarrollo de los vehículos y la infraestructura necesaria.

En el Centro Común de Investigación (Joint Research Centre-JRC) que tiene la Unión Europea en Ispra, en Italia, los expertos trabajan en nuevas tecnologías para reducir las emisiones de todo tipo de vehículos.

“Nosotros investigamos sobre las posibilidades tecnológicas“—señala el responsable de la Unidad de Transporte Eficiente, Alois Krasenbrink—, “las evaluamos y luego facilitamos a la industria del automóvil las conclusiones que pueden aplicar en el futuro para el diseño de estos coches”.

¿Es el hidrógeno una alternativa si para su producción precisa de los combustibles fósiles?¿Pueden los coches eléctricos ser ecológicamente sostenibles si sus baterías están fabricadas con elementos importados y poco comunes?

La investigadora, Laura Lonza, asiente: “Es totalmente cierto que a nivel local, urbano, los coches eléctricos y los vehículos propulsados con hidrógeno son más limpios, si nos referimos a las emisiones de sus tubos de escape. Pero en la investigación es importante tener en cuenta el ciclo energético completo, no solo aquello que sucede dentro del coche”.

Las emisiones de los motores son muy diferentes en condiciones reales. Este sistema portátil, desarrollado en el Centro Común de Investigación, se coloca en el interior del habitáculo para medir su comportamiento en la carretera.

“Las funciones del sistema son relativamente sencillas. Aquí debemos conectar el tubo de escape del vehículo que va hacía un medidor de emisiones, que nos permite saber exáctamente la cantidad de partículas que llegan a este punto para analizarlos elementos gaseosos”, indica Krasenbrink.

Estas simulaciones ponen de manifiesto que en ciertas condiciones se producen hasta cuatro veces más emisiones que en el laboratorio. Los instrumentos portátiles nos dan datos más precisos.

Otro sector industrial de futuro es la generación de electricidad de fuentes renovables. Esta antigua base aérea militar, cerca de Brandemburgo, en Alemania, se ha transformado en la mayor planta fotovoltaica de Europa. Ocupa 200 hectáreas y contribuye a la reducción de 50.000 de toneladas de dióxido de carbono CO2 al año.

El ingeniero, Ronald Stephan, responsable del proyecto y diseño para la empresa Q-Cells habla de sus características: “Su producción anual alcanza los 85 GWh, que equivale a 22.500 hogares en una ciudad de 90.000 habitantes”.

Alemania tiene una media de 1.000 horas de sol al año. Suficiente para que estas instalaciones, que tienen una vida útil de 30 años, sean rentables.

“En los últimos dos años hemos hecho grandes progresos en materia de eficiencia y reducción de costes, y ahora es viable la opción de sustituir el combustible fósil con energía limpia”, apunta Stephan.

Bien, pero volvamos al Centro Común de Investigación en Italia, para ver en este laboratorio cómo se desarrollan los paneles solares en los que trabaja el jefe de Equipo, Nigel Taylor: “Estamos especialmente interesados en conocer el rendimiento del propio panel, ser capaces de determinar exáctamente la cantidad que debería producir bajo unas condiciones estándar de temperatura y radiación solar”.

Aquí la coordinación es indispensable porque el desarrollo de la energía fotovoltaica implica a industrias bien diversas, desde la química hasta la construcción pasando por la ingeniería civil.

“Estamos ganando en competitividad respecto a las fuentes de energía convencionales” —manifiesta el jefe de la Unidad de Energías Renovables, Heinz Ossenbrink—, “especialmente porque las nuevas generaciones de investigadores llegan con nuevas ideas, trabajan a la vez con varias disciplinas como la bioingeniería y la química. Confío en que esto seguirá dando alas a nuestro sector”.

Mayor crecimiento, más puestos de trabajo y menos gases de efecto invernadero.

La industria medioambiental es la esperanza.

hy-tec.eu
iet.jrc.ec.europa.eu

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